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España

Cordial primer pago de la hipoteca de Sánchez a ERC

  • La mesa bilateral entre Moncloa y la Generalitat arranca con acuerdos limitados al calendario: se reeditará una vez al mes, alternativamente en Madrid y Barcelona y habrá un balance cada seis 

  • Torra asegura que ha recibido la callada por respuesta a su reivindicación del derecho de autodeterminación y la amnistía de los presos del 'procés'

Primera reunión de la mesa de diálogo encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, este miércoles en Moncloa. Primera reunión de la mesa de diálogo encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, este miércoles en Moncloa.

Primera reunión de la mesa de diálogo encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, este miércoles en Moncloa. / Ricardo rubio (EP)

Primera reunión formal de la mesa de diálogo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat de Cataluña, primer pago de la hipoteca del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos a ERC, un trance delicado que ha discurrido en un ambiente cordial (no es poco) y que se ha saldado con unos primeros acuerdos sobre el calendario a seguir. Y nada más.

Tras conversar durante unas tres horas, las dos partes (ocho en nombre del Gobierno bicolor de Pedro Sánchez, con todas las letras, todas y todos tienen asiento en el Consejo de Ministros; y otros tantos enfrente, una trinchera con el presidente y el vicepresidente catalanes, Quim Torra y Pere Aragonès respectivamente, a la cabeza, alineados con otras cuatro personas que están fuera del Ejecutivo catalán, entre ellas un imputado por organizar la consulta del 1-O) han acordado reunir a sus equipos de trabajo una vez al mes, según han anunciado en un comunicado conjunto difundido al término del encuentro de este miércoles.

Las reuniones se celebrarán alternativamente una vez al mes en Madrid y Barcelona, en las sedes oficiales de los gobiernos que se acuerden, detalla la nota. Los participantes no serán los mismos que este miércoles, ya que se habilitará "un grupo de trabajo integrado por una delegación por cada parte". Además, la participación de Torra y Aragonès será intermitente, puesto que "se incorporarán a la mesa cuando sea necesario ratificar acuerdos políticos", según la misiva conjunta.

También se ha acordado que cada seis meses se haga un balance de los posibles avances en la negociación. 

Paseo por el jardín

En este punto se agotan todas las decisiones que se han tomado en un encuentro precedido por una escenografía que ha incluido una foto de los dos presidentes y un paseo por los jardines de la Moncloa. Todo meticulosamente cuidado al milímetro, superando en pompa y boato al protocolo de una recepción en Moncloa al  presidente de alguna de las 17 comunidades autónomas.

Como reza el tópico anglosajón, España es diferente, y, como reza la pavorosa actualidad, trufada de años y años de desencuentros y reproches, Cataluña es especial.

El independentismo ya tiene su ansiado "Sit and talk" (siéntate y habla), ese jaculatoria que forma parte de su liturgia en sus movilizaciones callejeras. La delegación mixta de ERC y JxCat, que están en precampaña para esas elecciones catalanas a las que Torra sigue resistiéndose a poner fecha, intenta vender unidad de acción. Pero haberla no hayla. El objetivo de fondo de la formación que teledirige desde Bruselas el ex president a la fuga Carles Puigdemont no es otro que mostrar a sus todavía socios de gobierno en la Generalitat que son unos traidores por prestarse a posibilitar la investidura de Sánchez.

Torra ha echado gasolina al fuego de las suspicacias revelando en su comparecencia en Moncloa ante los medios que durante las tres horas de reunión no se ha quedado en el tintero (por supuesto) la reivindicación estelar de los independentistas: la autodeterminación y la amnistía para los presos, como vías para la resolución del conflicto. Y que no han habían recibido respuesta alguna a estas demandas, lo que resulta difícil de creer para los que confían en la palabra del Ejecutivo de Sánchez, que ha prometido ajustarse al "ordenamiento jurídico" en todas sus acciones, una mención implícita que no explícita de la Constitución, algo que también genera alarma a la derecha del arco parlamentario.

Montero contradice a Torra y asegura que Sánchez le ha dejado en la reunión que no comparte su demanda de la autodeterminación 

Pero el jefe del Govern ha quedado en evidencia tras la ulterior comparecencia de Montero, que ha remarcado que Sánchez le ha trasladado a Torra que el Gobierno no comparte el derecho de autodeterminación.

ERC, más pragmática que JxCat -que ha optado por alfombrar un Gobierno de izquierdas en Madrid como mal menor a la alternativa de otro comandado por el PP y galvanizado por Vox- presuntamente está más por la labor de alcanzar algún tipo de entendimiento con Sánchez, Iglesias y compañía que sus compañeros de trinchera.

Lo cierto es que son escasas las esperanzas de que la mesa llegue a buen puerto con el pulso preelectoral de las dos grandes fuerzas independentistas de por medio, lo que narcotizará lo que la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha llamado este miércoles "la agenda del reencuentro" entre España y Cataluña. Hasta que las urnas catalanas no alumbren un nuevo Ejecutivo, no se acordará nada sustancial.

   

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