Las claves

Pilar Cernuda

Sánchez va sobrado

Desde Moncloa aseguran que el presidente ni se plantea la posibilidad de no salir bien parado de la investidura y que está convencido de que no necesitará una segunda vuelta

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez), y el líder de Cs, Albert Rivera, en su primer contacto oficial cara al próximo debate de investidura, el pasado 11 de junio en Moncloa. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez), y el líder de Cs, Albert Rivera, en su primer contacto oficial cara al próximo debate de investidura, el pasado 11 de junio en Moncloa.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez), y el líder de Cs, Albert Rivera, en su primer contacto oficial cara al próximo debate de investidura, el pasado 11 de junio en Moncloa. / Kiko Huesca (EFE)

Amenaza a Iglesias con nuevas elecciones, sabe que es lo peor que le puede pasar al dirigente de Podemos, partido que se encuentra en declive total y que se quedaría en absoluta precariedad si los españoles tuvieran que acudir nuevamente a las urnas. Sin embargo, desde Moncloa aseguran que el presidente ni se plantea la posibilidad de no salir bien parado de la sesión de investidura. Es más, aseguran que Pedro Sánchez está convencido de que no necesitará una segunda vuelta en otoño, cree que conseguirá la mayoría necesaria en la segunda votación, cuando solo se necesitan más síes que noes. Es decir, va sobrado.

Tiene elementos para sentirse tan crecido. Nunca jamás nadie pensó que pudiera superare el trance de haber sido desalojado de la secretaría general del PSOE, y lo superó. Además recuperó la secretaría general, y además ganó las primarias a la supuestamente invencible Susana Díaz, y además desalojó por primera vez en democracia a un presidente del Gobierno a través de una moción de censura y, además, ganó las elecciones generales que se celebraron un año más tarde. Con esa trayectoria se comprende que se encuentre tan seguro de sí mismo.

Tanto, que se ha ido a Osaka, a la cumbre del G-20, sin demostrar excesiva preocupación por dejar las cosas atrás muy abiertas cuando el martes tiene que comunicar a la presidenta del Congreso la fecha que considera adecuada para la sesión de investidura. No se ha llevado a Iván Redondo a Japón, lo decidió en el último momento, queda en Moncloa y todo hace pensar que el presidente lo ha hecho porque de esa manera su hombre de máxima confianza puede cerrar algún capítulo que debe cerrar antes de fijar la fecha sobre la que todo el mundo hace cábalas.

Pueden seguir haciéndolas, porque lo único cierto es que Pedro Sánchez todavía no ha barajado ninguna, aunque pretende hacerlo este fin de semana, en cuanto regrese. Lo único seguro en este momento es que cuenta con el voto del partido de Miguel Ángel Revilla y probablemente con el Partido Aragonés Regionalista y con Nueva Canarias. No sabe siquiera qué va a hacer el PNV.

Personalmente no va a tener más interlocutores que Casado, Rivera e Iglesias. Los demás son cosa del secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, …e Iván Redondo, el todopoderoso jefe de gabinete del presidente con competencias que van más allá de las que tradicionalmente llevaba un jefe todavía de gabinete. En el PSOE está universalmente aceptado que es el brazo derecho de Pedro Sánchez, en el Gobierno … e incluso en cuestiones que afectan exclusivamente al partido.

Oposición fiable

De los tres interlocutores que representan a los tres principales partidos de la oposición, paradójicamente es Pablo Casado el dirigente en cuya palabra más confía el presidente. Les unen muy pocas cosas, las relacionadas con políticas de Estado, lo que no es asunto menor, pero a pesar de los encontronazos que han tenido y que incluso han provocado meses de incomunicación, el presidente tiene a Casado por un hombre de palabra.

Hace un par de semanas le llegó el recado, a través una persona del círculo de Casado, un tanteo sobre una posible abstención del PP en la investidura para dar paso a un gobierno no dependiente de ERC y Junts. Sánchez quiso contrastar si el recado llegaba de parte de Casado, y pronto dedujo que no ante el desmentido público del presidente del PP a una posible abstención. Sin embargo, no descarta Sánchez que pudiera producirse, aunque no lo pide.

Sí se la pide a Ciudadanos, incluso con un tono de exigencia apelando al sentido de Estado que debería tener un partido como el que dirige Rivera. Olvida Sánchez que es él mismo la persona menos indicada para hace ese tipo de consideración porque precisamente por no aceptar la abstención en la sesión de investidura de Rajoy causó una crisis sin precedentes en el PSOE, rompió el grupo parlamentario socialista … y perdió la secretaría general.

Con ese estado de ánimo aborda Sánchez este fin de semana todo lo relacionado con la investidura, volcándose en conseguir el apoyo de Podemos sin ofrecer cargos ministeriales aunque sí de cierta relevancia en el Gobierno y haciendo lo imposible para convencer a Rivera de que lo mejor para el futuro de su partido era permitir, con su abstención, que gobernara con el apoyo de Podemos. Si Rivera se empeña en el no, trabajará entonces Sánchez con Pablo Casado. No lo tiene fácil, pero cree que su poder de convicción es fuerte y, sobre todo, que el presidente del PP, que no ha logrado ni de lejos el resultado que esperaba en las generales, podría engrandecer su posición apoyando un Gobierno socialista estable libre de compromisos con los independentistas catalanes y con Bildu.

En ningún caso quiere Pedro Sánchez quiere acordar nada con los independentistas ni con Bildu. Con ninguno. Si permiten que salga investido si n pedir contraprestaciones, no puede impedir que le voten o se abstengan, pero dejando claro que ese voto es gratis, no habrá nada a cambio. En ese tipo de aguas se mueve bien Pedro Sánchez, y lo está haciendo en el caso de Navarra.

Independentistas de izquierda

La candidata socialista María Chivite necesita a Bildu para ser elegida presidenta, y ya ha hecho un guiño a la formación cercana a ETA cuando negoció un puesto para ellos en la mesa del parlamento foral. Sin embargo Sánchez se ha mantenido completamente al margen de esa negociación, lo que le permite plantarse ante cualquier exigencia que le pueda hacer Bildu más adelante: que le pidan cuentas a Chivite, no a él. Bildu no cuenta para nada en el Gobierno de España.

¿Qué tipo de Gobierno quiere hacer Sánchez? Solo del PSOEy con un número destacado de independientes, alguno de ellos incluso podría ser cercano a Podemos aunque sin pertenecer al partido. Sería la forma de conseguir el apoyo de Pablo Iglesias, que necesita … y que cree que va a conseguir, imbuido de ese espíritu optimista con el que está afrontando las negociaciones.

Ese modelo de gobierno se lo adelantó a Pablo Casado en el primer encuentro que mantuvieron después de las elecciones. Y en el segundo, y en el tercero, porque en todos y cada uno de ellos el dirigente de Podemos exigía, no pedía, al menos un ministerio. Pedro Sánchez siempre le dijo que no… pero Pablo Iglesias estaba convencido de que iba a torcer el brazo del presidente y acabaría sentándose en la mesa del Consejo de Ministros.

En Moncloa aseguran que no. Veremos. La incógnita se desvelará en cuestión de días.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios