Eleccciones

La reconquista de Vox se queda en escaramuza

  • El partido de Santiago Abascal hace su aparición en el Congreso con 24 diputados, pero su resultado se aleja de los cálculos más optimistas

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en una intervención tras conocer los resultados del 28-A. El presidente de Vox, Santiago Abascal, en una intervención tras conocer los resultados del 28-A.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en una intervención tras conocer los resultados del 28-A. / Efe

Si el de Vox era el voto más temido, su resultado ha sido hasta el más incierto. Ausente de los foros mediáticos más convencionales, desaparecido en los debates televisivos, la presencia de Vox ha sido, sin embargo, ubicua.

Los partidos de la izquierda han sabido agitar su nombre durante la campaña electoral –más bien han sido insinuaciones– para disponer a los electores a la movilización para solaz de un Santiago Abascal que, crecido ante la adversidad, blandió la reconquista como estandarte de su campaña. Finalmente, con 24 diputados, la irrupción de la formación verde ha quedado en mera razia.

Igual de sorprendente fue su irrupción en el Parlamento andaluz12 escaños con un 10,96% de apoyos– que inesperada ha sido su tibia aparición en el Congreso de los Diputados, cuya representación se queda en la cohorte más baja –24 escaños, con el 10,24%–.

De ese modo, la España viva se ha revelado no sólo como un elemento fundamental para cuadrar el círculo de reeditar el Gobierno andaluz del bloque de la derecha, sino el eje sustancial que ha posibilitado su dispersión, Ley D’Hont mediante.

Ortega Smith arremete contra PP y Cs

Claro que su secretario general, Javier Ortega Smith, se apresuró a la tribuna de la madrileña plaza Margaret Thatcher para interpretar los resultados de las elecciones al contrario, señalando a Ciudadanos –"veleta naranja que sopla según va el viento"– y al PP –"la derechita cobarde que no sabe confrontar"– por ser incapaces de "echar a la izquierda de La Moncloa".

Vox era la incógnita. Sociólogos en demoscopia y toda clase de analistas políticos coincidían en algo: no había modo de coincidir en las estimaciones con fundamento. La inexistencia de antecedentes en unas elecciones complicaba la elaboración de una cocina con fundamento.

A lo largo de la campaña han adjudicado a Vox entre 20 y 50 diputados, incluso hubo quien, en la última semana, llegó a recontarle ¡80 escaños!, un extremo que habría necesitado doblar el porcentaje de electores que sumó en las elecciones andaluzas. No ha sido así, los españoles han preferido huir de las palabras gruesas complacientes con los oídos más irritados.

La reacción como discurso de campaña

Como Podemos en su momento, Vox ha irrumpido en la escena política con un discurso de reacción. Las diatribas de sus representantes ante la "anti España", frente a la "superioridad moral de la izquierda" y una declarada batalla contra los independentistas, el discurso de Vox ha terminando achantando a la población moderada, que es la parcela desde la que se ganan los comicios en España, según les consta a los expertos de la cosa.

Con más de dos millones y medio de votantes en las alforjas, los apoyos de Vox suponen, no obstante, una escasa voz en el Parlamento para conformar aritméticas propicias dirigidas a restringir los flujos migratorios o revertir las políticas que protegen a las minorías sociales, el grueso de sus propuestas que van en la línea del supremacismo de políticos como Donald Trump o facciones de la ultraderecha europea.

Lejos que considerarlo como un fracaso, las comparecencias de los dirigentes de Vox después de su primer encuentro con las urnas de España no fueron de derota: "La resistencia ya está dentro del Congreso y no vamos a parar", vociferó Ortega.

Sus resultados fueron muy bajos en los territorios con penetración nacionalista –País Vasco, Navarra, Cataluña, Galicia y Canarias–, pero significativamente altos en Ceuta, Murcia, Castilla-La Mancha y Madrid.

El sistema electoral ha penalizado la posición relativa de Vox en cada circunscripción, pero divisa el 26-M con otros ojos. Lo advirtió anoche el propio Santiago Abascal: "Vox ha venido para quedarse".

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