Feria de Málaga

Seguimos bajo mínimos

  • Ni los toros de Gutiérrez Lorenzo (el primero fue devuelto y sustituido por uno de Julio de la Puerta por invalidez) ni el oficio de la terna, con los malos modos de Abellán, habrán de ser recordados

Y seguimos bajo mínimos, porque el ganado que sale por la puerta de toriles de La Malagueta no responde ni con su presentación ni con su juego, al mínimo exigible en una plaza de primera; y porque los toreros o pasan como una sombra, o como ha sucedido esta tarde con Abellán, creen estar en una plaza de talanqueras.

El de Julio de la Puerta, que escarbó a lo largo de toda la lidia, blandeó y perdió las manos en los primeros muletazos y Abellán trató de sujetarlo en pie llevando el engaño a media altura. Acertó a darle sitio y al coger la mano izquierda, el toro hizo por él. Naturales de uno en uno. El toro se paró enseguida y el diestro firmó suertes más voluntariosas que brillantes frente a la noblona embestida que resultaba repetidora tomándolo en corto. En definitiva, faena más voluntariosa que brillante. El cuarto, dicho quedó -con cuajo, pero excesivamente cómodo de cabeza- fue un toro noble que metió muy bien la cara y que repitió incansable, pero cuya falta de fuerzas restó emoción y credibilidad a una faena con altibajos que, para su protagonista, debió ser el sumun y para un sector de la plaza, no resultó convincente.

El segundo de la tarde, muy bien presentado y muy en murube fue recibido por El Capea con una larga cambiada de rodillas. El toro quería coger en engaño por abajo por el lado izquierdo, pero estaba muy medido de fuerzas. Al buen son del toro respondió el espada charro con voluntad, pero al intentar cambiarlo por la espalda, sufrió un desalme. Serie con la mano derecha de aceptable trazo en la que el toro perdió las manos. Y al intentar el natural, el toro ya no era el mismo por el pitón izquierdo. Se paró el animal y, en consecuencia, se acabó la faena. El quinto, largo y alto, correteó suelto sin fijeza y sin clase. En el capote del banderillero que lidiaba, fue largo por el pitón derecho, pero Capea, voluntarioso, no terminó de cogerle el sitio, ni el toro que incluso buscó las tablas en algún momento de la faena, terminó de sacar la clase que aparentaba.

Lanceó Teruel -que debutaba en nuestra plaza- ganando terreno frente al tercero de la tarde. El toro fue largo en la muleta y Ángel Teruel, decidido, intentó llevarlo por abajo pero sin templaza. Por el pitón izquierdo el toro se quedaba más corto y probaba y el joven espada toreó para afuera. Cuando volvió a la derecha, el toro estaba muy quedado, tenía media arrancada y embestía con la cara a media altura. Y, en consecuencia, las series se quedaron en el intento. La lidia del sexto fue un auténtico herradero. La faena de muleta la comenzó Ángel Teruel por arriba y en cuanto se atrevió a bajar la mano, el toro blandeó. Los redondos firmados por el espada no dijeron nada porque el toro no se empleaba y llevaba la cara a media altura. No obstante, con decisión al menos, mejoró en las series siguientes al mejorar también el toro, aunque siguió demostrando falta de clase. Por el pitón izquierdo fue largo, pero Teruel no le acompañó. Toro noblón que apuntó cosas de manso. La faena decidida y vulgar terminó con el remate de las inevitables manoletinas que ha vuelto a poner de moda José Tomás.

Seguimos bajo mínimos. La Feria encara el final de su primera semana con escasas notas positivas, pero como la esperanza es lo último que debe perderse, aferrémonos a ella y dispongámonos a encaminarnos ocho días más, al coso del Paseo de Reding.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios