Festival de Cine de Málaga 2026: Lombardi y la memoria de Perú

Francisco J. Lombardi
Francisco J. Lombardi / Javier Albiñana

En Perú "tenemos una deuda con el pasado que no vamos a cerrar nunca", especialmente "si no aceptamos que conservar la memoria de lo que ocurrió es fundamental, si lo perdemos de vista y lo olvidamos", asegura en una entrevista con EFE el cineasta Francisco J. Lombardi, que recibirá el Premio Retrospectiva del Festival de Cine de la ciudad española de Málaga. "Si la memoria no se constituye en forma de aprendizaje, el país va a seguir como está hoy, muy polarizado", sostiene Lombardi, (Tacna,1949), quien presenta además en la sección oficial del certamen su última película, 'El Corazón del lobo', una revisión desde dentro de la violencia extrema que vivió Perú entre los años 1980 y 2000, cuando operaba el grupo armado Sendero Luminoso.

"La violencia que se vivió es algo tan excepcional, tan particular, que vale la pena conocerlo. Se podría pensar que es cosa del pasado, pero cuando miras lo que ocurre hoy en el mundo entiendes que nunca hay que olvidar", añade el cineasta, que en Málaga se le rendirá homenaje por toda su trayectoria cinematográfica.

'El corazón del lobo', que compite junto a otros 22 filmes, diez de ellos latinoamericanos, por el máximo galardón, la Biznaga de Oro, está basada en el libro 'El miedo del lobo', escrito por el militar y narrador peruano Carlos Enrique Freyre. "Mi mirada sobre el tema del conflicto armado en mis anteriores películas había sido un poco parcial y quería cerrar un poco el círculo, ampliarlo", explica Lombardi, que buscó durante años material para la película hasta que llegó a la novela de Freyre, un relato real de la historia de Aquiles, un niño de nueve años, de la comunidad asháninka, secuestrado y convertido en guerrillero por Sendero Luminoso.

La dura historia de ese niño (interpretado por Jared Vicente Sánchez como Aquiles pequeño, y Víctor Acurio, de mayor) y los diez años que pasó dentro del grupo armado, le permitió al cineasta la posibilidad de resolver una incógnita "para mí muy grande", dice, el saber "cómo eran sus reglas de convivencia, cómo funcionaban entre ellos". La película se desarrolla en la Amazonía peruana, en el área del departamento de San Martín, y Lombardi reconoce que fue un rodaje "muy duro", en una selva montañosa, donde "todos los días eran subir cerros y caminar entre raíces, todo el terreno era muy complicado".

También destaca la búsqueda de nuevas caras, actores que no fueran conocidos para representar a los integrantes de los comandos armados. Así encontró a Acurio, un muchacho que salió de un pequeño pueblo de Cuzco y que apenas había hecho nada antes y a Silvana Goicoechea, una actriz novel, para el papel de Lucía, entre otros. "Queríamos rostros nuevos y logramos traer a muchos actores desconocidos a la película. Ahora varios de ellos ya están trabajando en otros proyectos", afirma con cierto orgullo por haberles dado el impulso.

El cine, una forma de contacto entre culturas

El cineasta peruano, que tiene en su haber reconocimientos como el premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana por 'Caídos del cielo' (1990) o la Concha de Plata al Mejor Director del Festival de San Sebastián por 'La ciudad y los perros' (1985), cree que hay una importante generación nueva de actores y directores en su país. "Se está haciendo mucho cine, hoy es mucho más fácil en términos de producción, especialmente para la gente joven", explica.

Y destaca además la diversidad cultural de Perú como factor a favor para el sector, con contrastes fuertes entre la sierra, la selva y la costa: "Es un cruce de culturas interesante, y el cine está siendo parte de una forma de contacto entre ellas". Tras 'El corazón del lobo', Lombardi ya tiene en mente nuevos proyectos, concretamente "uno que estoy tratando de levantar", indica, y que seguirá los pasos de 'Caídos del cielo'. "Una mezcla de drama y humor negro, que es un área que nunca he tenido mucha oportunidad de explorar", concluye el cineasta.

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