Festival de Malaga

Golpe en la mesa

Techo y comida. Sección Oficial. España, 2014. Dirección y guión: Juan Miguel del Castillo. Reparto: Natalia de Molina, Mariana Cordero, Jaime López, Mercedes Hoyos, Gaspar Campuzano, Montse Torrent, Natalia Roig, Manuel Tallafé.

Techo y comida abre en pleno ataque de angustia de Rocío (Natalia de Molina), sentando las bases de todo lo que la película será después: un golpe directo y en caliente sobre el problema de los desahucios, vertebrado en una interpretación portentosa.

Rocío es una madre soltera que tras años sin trabajo, se ve abocada al desahucio junto a Adrián, su hijo de once años. Entre los azulejos de un bloque de VPO, la película pone cara a la estadística. Familias de las que sabemos a diario, a las que la crisis económica golpeó como la gota china: de no tener saldo en el móvil a empalmar la luz; de llenar los platos a medias a no tener agua corriente. Pero Rocío no es una madre coraje. No tiene armas para ello. Desbordada por notificaciones de impago, no puede más que fiar su esperanza a la improbable llamada de una empresa de limpieza y a su trabajo puntual como mujer-anuncio -fina ironía- de un Compro Oro.

Y aunque por su propia naturaleza de puñetazo en la mesa la cinta esté lejos de la pericia de Hermosa juventud -y pasando por alto la boutade de la exhortación final en créditos-, Techo y comida cuenta con numerosas virtudes. Por un lado, pese a las limitaciones obvias de producción, hay inteligencia en la puesta en escena. Del Castillo avanza con el metraje en el manejo del plano secuencia y no duda en arriesgar. En la entrevista con el abogado, nada nos interesa el interlocutor: todo está en el rostro de Rocío, una vez más desubicada ante la falta de ayuda pública (y divina).

Y por otro, hay destreza en el retrato colectivo del vecindario, que abarca la ayuda desinteresada pero también el cainismo entre vasallos. Como cruda ironía hay en el final, con Rocío sincerándose ante Adrián en mitad de la celebración por una victoria de España; festejando éste con la camiseta del país que les abandona a su suerte.

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