Gastronomía

Sabores divertidos en la Costa del Sol

  • La principal apertura de esta temporada ha sido el Trocadero Benalmádena, un restaurante a pie de playa, en Torrequebrada, con próximas ampliaciones

La terraza comedor principal del nuevo local del Grupo Trocadero. La terraza comedor principal del nuevo local del Grupo Trocadero.

La terraza comedor principal del nuevo local del Grupo Trocadero.

Se ha gestado con mimo durante meses para convertirse en realidad aunque aún tiene que ampliarse con más terrazas, zona de hamacas, embarcadero y discoteca. Pero ya es de por sí la apertura más celebrada en la presente temporada estival. Trocadero Benalmádena es un restaurante de playa que ha animado la oferta y se ha convertido en un emblema de Torrequebrada donde está enclavado este local dirigido por Borja Barrio, forjado en Málaga. “La calidad está al servicio de una clientela amplia que viene a disfrutar con los cinco sentidos”, expresa Barrio, que desde el 5 de julio está al frente de un equipo de 90 profesionales.

El de Benalmádena es la incorporación más ambiciosa del Grupo Trocadero, que ya cuenta con otros cuatro locales en Marbella, otro en Estepona y un sexto en Sotogrande. Todos conjugan selección con elegancia y relax. En el nuevo restaurante ubicado en la playa de la Viborilla predominan los sabores divertidos, en una cocina fusión donde queda subrayado el producto local y la esencia andaluza.

Los jefes de cocina son Patricia Galet y Juan Manuel Manrique. Entre sus propuestas, la ensalada de algas con salmón marinado, el tataki de atún rojo con salsa de almendras, arroces como los caldosos de bogavante azul o de carabineros, junto a platos y tapas tradicionales además de chuletones, hamburguesas, ceviches y aliños thai. El director de sala, Pedro España, siempre está dispuesto a sorprender a los comensales con la sutilidad de nuestros aceites de oliva aromatizados. La bodega es tan amplia como los horarios y las posibilidades de ocio para los clientes que podrán disfrutar así de las vistas de la Viborilla durante todo el año.

La ambientación exótica, con diferenciados espacios para las copas y que invitan a horarios de tarde y noche, es un trabajo del estudio de arquitectura de Lucas y Hernández-Gil , con decoración a cargo de Lorenzo Queipo de Llano. Todo conforma una propuesta desenfadada y selecta que se ha convertido en un acontecimiento en este verano malagueño.

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