Málaga

Apreciar los caldos malagueños desde la tierra

  • Conocer la tierra de donde salieron, el mimo que le ponen sus productores y el trabajo artesanal que lleva detrás refuerzan la excelencia de unos vinos que están emergiendo en el mercado

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La calidad de los buenos vinos malagueños se aprecia en el sabor, aroma y cuerpo. O al menos en última instancia. Conocer la tierra de donde salieron, el mimo que le ponen sus productores y el trabajo artesanal que lleva detrás, refuerza más si cabe la excelencia de estos caldos que están emergiendo con gran fuerza en el mercado. Una revolución que se está produciendo en el sector gracias al esfuerzo de muchos viticultores de la provincia. En el epicentro, una bodega de Moclinejo, la de Muñoz Cabrera -Dimobe-, que lleva desde principios del siglo XX elaborando vinos, principalmente con uva moscatel, una de la grandes joyas de la Axarquía.

"Prefiero que conozcan la tierra de donde salen y el trabajo que conllevan antes del proceso que lleva su elaboración en la bodega. La calidad de ellos sale de la tierra y de su cultivo artesanal", y es que Juan Muñoz, uno de los propietarios de la bodega, ha decidido abrirla a los visitantes para que conozcan el proceso desde la propia vid, algunas con más de un siglo en pie. Es en la Axarquía donde se dan las características idóneas para tener la mejor uva moscatel del mercado empezando por el suelo de pizarra y los minerales que le aporta. La pendiente del terreno, la altura y su proximidad al mar -a apenas diez kilómetros- consiguen darle a los frutos la humedad necesaria para su mantenimiento e incluso consigue protegerla del temido mildiu. En 2011 perdieron la cosecha por la aparición del hongo, algo que no ocurría desde 1971, que como recuerdan los mayores fue "el año de la rabia". El gran desastre, la filoxera, dejó sin viñas a la Axarquía en 1878.

También a tener en cuenta por los amantes del vino, es que todas las tareas de labranza se hacen a mano con azadón o con yuntas de mulas se recogen en terrenos escarpados donde es imposible introducir cualquier vehículo mecánico.

Tienen un crecimiento lento y muy reducido que no llega ni siquiera a un kilo por cepa. Y esto es porque si la planta tiene varios brazos, sólo saldrá una yema en cada uno de ellos. Esta concentración, como marcan las técnicas de poda, posibilita que la calidad de la uva sea mayor.

Así, el secreto para salir adelante es obtener vinos de máxima calidad. Pequeñas producciones que pueden ir desde las 500 a las 2.000 botellas pero que el consumidor debe conocer cuál ha sido el proceso de elaboración y su coste. Es entonces cuando dará valor a la excelente calidad de cada uno de los caldos que salen de bodegas como la de Muñoz Cabrera. Esta de Moclinejo cosecha todos los años 36 hectáreas de moscatel. Desde la Zarate en Comares a Cómpeta se queda con la producción de 33 viticultores, lo que podrían llegar a 130.000 kilos de uva. Gracias a las diferentes alturas se pueden recoger hasta con un mes de diferencia en la maduración. "Si se reconociese el producto que tenemos entre la manos, se pagaría al precio justo", expresa Juan, cuyos vinos como el Lagar de Cabrera, Arcos de Moclinejo o Zumbral han ganado medallas de oro en concursos nacionales.

En lugares como Dinamarca, Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda  e incluso Hong Kong son muy demandados. "Hoy nadie puede vivir con la viña. Lamentablemente muchos propietarios sacan algunos jornales pero tienen que dejar el pueblo para irse a la costa a trabajar de camareros, jardineros o de lo que salga", comentó Muñoz quien estima que este año la falta de lluvias reducirá en un 30% la producción. "Tienes que adaptarte a la naturaleza, no hay prisas. Lo único que debe primar es la calidad", subraya Juan, uno de los artífices de que Muñoz Cabrera pueda presumir del "a soler" de sus vinos. Caldos dulces y ligeros, con un punto de acidez y frescura que no cansan en boca. "Hay que conseguir equilibrio entre sabor, aroma, temperatura, color y otros componentes. La antigüedad y otra terminología no importa, lo fundamental es que ese cúmulo de sensaciones te agrade", dice rotundo Juan Muñoz, que junto a sus hermanos recogió la tradición vitivinícola de su abuelo.

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