Eduardo Zorrilla, portavoz de Adelante en el Ayuntamiento de Málaga "Si hubiese guardado cosas por reprochar se me han olvidado, ya me parece buena hasta Teresa Porras"

  • Dice irse con la espinita de no haber logrado el cambio político en Málaga

  • "Si tuviera que apostar apostaría a que la torre del puerto no se hará", afirma convencido

Eduardo Zorrilla posa ante la sede del Ayuntamiento de Málaga. Eduardo Zorrilla posa ante la sede del Ayuntamiento de Málaga.

Eduardo Zorrilla posa ante la sede del Ayuntamiento de Málaga. / Javier Albiñana

Sus maneras moderadas y el respeto con el que ha trabajado los últimos diez años en el Ayuntamiento de Málaga han hecho de Eduardo Zorrilla un concejal querido y admirado. Ahora dice adiós a la política activa para desempeñar su trabajo como abogado. Pocas horas antes de incorporarse a su nuevo puesto en la Diputación, reflexiona sobre su labor municipal. 

–Ha sido anunciar su marcha y recibir una cantidad de elogios que no sé si esperaba.

–La verdad es que ha sido muy emotivo, mucho más de lo que uno podía esperar. Me siento un poco sobrepasado. Le decía en broma a mi mujer que para recibir tantos elogios había que o morirse o irse. De esta forma los puedo ver. Es una de las satisfacciones que me llevo, una de las principales. Lo he sentido mucho, muy cerca y sincero ese cariño de muchas personas.

–¿Por qué se marcha? ¿Que tuviese que dejar la portavocía en favor de Podemos tiene algo que ver?

–La verdad es que no ha influido en nada. Hubiese estado encantado de trabajar con Paqui, como su escudero. Lo que ocurre es que las circunstancias se han presentado así. En 2017 me presenté a la bolsa en la Diputación como abogado, de empleo temporal. Aprobé, pero no entré en ese momento. Luego se ha ampliado y he entrado y me llamaron el lunes. Yo tenía puesto mi límite en el año 2023, porque así está establecido en los estatutos y por convicción personal, y llevaba tiempo estudiando para reciclarme, tengo mi despacho. Me parecía una ocasión muy buena. Me ofrecieron un contrato de obras y servicios hasta finales de diciembre. Y he entendido que era el momento de iniciar esa transición profesional. Me ilusiona mucho el Derecho Administrativo. Es una oportunidad interesante.

–¿Cómo se imagina ese cambio de rol después de casi diez años en primera línea política?

–Con precaución. Lo hago muy consciente de que allí voy como soldado raso, digamos. Voy a cumplir las funciones que se me encomienden, a actuar con toda la profesión posible.

"Le decía en broma a mi mujer que para recibir tantos elogios había que morirse o irse. De esta forma los puedo ver"

–¿Cómo diría que es la relación del grupo, en esa confluencia con Podemos?

–Yo fui siempre un convencido de que había que apostar por ello. Pero siendo sincero siempre había una incertidumbre, por ambas partes, sobre cómo iba a transcurrir esa convivencia. Ha sido mucho mejor de lo que esperábamos ambas artes. Hoy por hoy somos un grupo cohesionado. Es un oasis dentro de lo que son otros grupos municipales de la confluencia en Andalucía. Hay muy buen ambiente.

–Muchos han destacado su honestidad y su capacidad de trabajar con respeto hacia todos. Visto de ese modo parece que era una rara avis en esto de la política.

–No sé si rara avis, creo que hay muchos compañeros que también tienen esa idea de la actividad política. En mi grupo todos tenemos ese estilo de ser muy respetuosos en las formas y en otros grupos también. Es verdad que hay casos que no. Siempre he pensado que se puede dialogar sin llegar a subir el tono ni llegar a la descalificación. Una de las cosas que aprecio es aprender. He debatido con personas de signo contrario con las que me ha gustado hacerlo porque he aprendido de ellos.

–De estos diez años, ¿con qué se queda?

–Es muy difícil resumir. Probablemente con aquellos casos de desahucio en los que hemos estado presentes y hemos conseguido su aplazamiento o una solución o que se consiguiera un alquiler social. La labor de la oposición tiene esa parte un poco frustrante de que a veces no se ven los resultados del mucho trabajo que se hace, pero pequeñas cosas como estas que tienen tanta importancia para las familias es muy satisfactorio.

–¿Alguna palabra de reproche que le venga a la cabeza ahora?

–Si durante este tiempo hubiese guardado cosas por reprochar, en estos últimos días y con la mente puesta fuera, se me han olvidado. Ya me parece buena hasta Teresa Porras (bromea).

"No sé si De la Torre se presentará a las próximas elecciones. Capaz es. Le aconsejaría que descansara, con su familia"

–¿Alguna espinita clavada?

–En muchas cuestiones que no hemos podido conseguir. Antes le decía lo de los desahucios que hemos conseguido parar, pero también hay otros que no lo logramos, y son dramáticos, nos han hecho llorar. Recuerdo también el caso del niño que falleció en la Cabalgata de Reyes. La visita al tanatorio ha podido ser el momento más trágico que he vivido como concejal. Y luego muchas propuestas que no hemos podido sacar adelante.

–Usted era uno de los convencidos de que era posible el cambio político en Málaga.

–Cierto. Es una espinita clavada. En 2015, sobre todo. Podría haberse producido el cambio en Málaga igual que en Barcelona, en Madrid, en Zaragoza;hubo posibilidades. De haber ido juntos con Málaga Ahora el resultado hubiese sido mejor y con el PSOE se hubiese logrado el cambio. Es responsabilidad nuestra no haberlo conseguido. Me voy con esa espina.

–¿Cómo ve el futuro de Málaga?

–Lo veo con optimismo. Pienso que el mandato de Paco de la Torre está agotado, no solo por él. No sé si se presentará a las próximas elecciones. Capaz es. Le aconsejaría que descansara, con su familia. Pero independientemente de eso, creo que faltan ideas nuevas, proyecto de ciudad, está anclado en una idea de la ciudad del siglo XX. Veo condiciones en las próximas elecciones de poder conseguir un cambio con la unión de las fuerzas de la izquierda.

"Jugaremos nuestras cartas para que el Consejo de Ministros no autorice la torre del puerto"

–Usted ha dado la batalla hasta el último momento con la torre del puerto. ¿Cree que se va a poder revertir la situación?

–Creo que vamos a conseguir que no se haga. Si tuviera que apostar apostaría que no se hace. La presión contraria está creciendo, incluso a nivel nacional. Hay tantos elementos de duda en este proyecto, tan opaco, y tan rechazado socialmente que creo que no se va a hacer. Pero habrá que seguir trabajando para que así sea.

–Será determinante la posición del consejo de ministros. ¿Tiene aluna pista?

–No tengo ninguna. Nosotros queremos reunirnos con nuestro grupo, al que hemos pasado información. Hemos decidido que mientras el tema siga en sede municipal no van a tomar cartas en el asunto. Y a partir de ahí nos reuniremos con ellos para que intente influir en el Gobierno, teniendo en cuenta que somos minoría y que el ministerio competente lo lleva el PSOE. Pero jugaremos nuestras cartas para que el Consejo de Ministros no lo autorice.

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