Málaga

Extraen ADN a nueve soldados para esclarecer la presunta agresión sexual

  • La militar "silenció por vergüenza" otro caso de abusos en septiembre, que se saldó con la detención de un compañero

Vista de la entrada a Bobadilla. Vista de la entrada a Bobadilla.

Vista de la entrada a Bobadilla. / daniel pérez / efe

Los investigadores han tomado muestras de ADN a nueve soldados del Acuartelamiento del Ejército del Aire en Bobadilla Estación, en Antequera, para cotejarlo con el del semen que fue hallado tanto en las medias como en el pijama de la militar que denunció haber sufrido una agresión sexual en grupo el pasado mes de diciembre en dependencias militares. Así lo confirmó ayer el letrado que ejerce la acusación particular, Javier Rincón, del despacho Rinber Abogados quien precisó que las pruebas ya han sido trasladadas al Instituto de Toxicología para identificar los perfiles genéticos de los supuestos implicados en los hechos.

La militar reflejó también en la denuncia que, en septiembre, sufrió una agresión sexual por parte de un compañero tras quedarse a dormir en la base y que, en palabras del abogado, "silenció por vergüenza". La Policía detuvo a un compañero como presunto autor de un delito contra la libertad sexual por el ataque. Fuentes del Ministerio de Defensa añadieron que quedó en libertad con cargos.

Sobre el caso anterior, denunció que, pese a su negativa, el autor siguió "con los tocamientos"

Según el testimonio de la soldado, el individuo, en esa ocasión, la "cogió por el pasillo", la "empujó hacia la habitación" y la empezó a besar, algo que no le "desagradó". Pero fue una vez que el hombre quiso mantener relaciones sexuales cuando ella se negó. La militar llegó a advertirle de que si seguía sobrepasándose gritaría y que "se iba a enterar todo el mundo". Aunque de "manera reiterada" le exigió que desistiera, el compañero continuó "con los tocamientos".

La denunciante argumentó a la Policía que no quiso informar del episodio porque le daba "vergüenza" y por lo que "pudieran pensar" sobre ella. De hecho, según consta en la denuncia, le pidió al presunto agresor que no contara a nadie lo ocurrido.

Tras los abusos de los que, presuntamente, la soldado volvió a ser víctima por parte de unos compañeros del cuartel el pasado 10 de diciembre, después de una fiesta con motivo de la celebración de la Virgen de Loreto, decidió poner nombre a ambas agresiones, aunque con "recuerdos vagos". Así, prestó declaración hasta en tres ocasiones, a medida que fue refrescando detalles de los supuestos abusos. La mujer, que aseguró sentirse como un "cacho de carne", cree que aquella noche en que tomó una cerveza "con sabor amargo" fue drogada.

Lo que sí recuerda es "un hombre de tez morena" que la "movía" mientras la "cogía del brazo" y le decía "cosas". También reconoció a otro individuo "con una respiración muy profunda", y notaba "el contacto en el costado izquierdo con la cara".

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