Málaga

La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres

  • Subraya la “falta de respeto al principio de autoridad familiar, policial y educativa” de los agresores

  • La madre es la víctima más habitual de estas conductas delictivas

La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres

La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres / Rosell

Insultos, agresiones, amenazas, rotura del mobiliario...Aunque algunos episodios violentos protagonizados por los hijos permanecen ocultos en la intimidad maltrecha, la mayoría terminan en manos de la Fiscalía de Menores, que ya investiga prácticamente un caso al día y ofrece una respuesta judicial a través de una intervención urgente. En palabras de la fiscal delegada de menores de Málaga, Isabel Fernández Olmos, el maltrato familiar a cargo de los más pequeños de la casa es el delito que conlleva un mayor número de arrestos.

“Se dan casos casi a diario. Ya vienen más detenidos por maltrato familiar que por cualquier otro hecho delictivo”, asegura. La madre del agresor, a la que éste considera físicamente inferior a él, suele ser la víctima. Los fiscales constatan un mayor respeto hacia el padre y los abuelos, que no obstante a veces son también víctima.

La representante del Ministerio Público explica en una entrevista con este periódico que la situación responde “al cambio de educación en el sistema” y al hecho de que ciertos menores “no tienen ningún respeto al principio de autoridad policial, familiar ni educativa”. Actúan, además, a edades cada vez más tempranas. “Hay familias que nos cuentan que desde que el niño cumplió 12 años mantiene esa actitud en casa. Son hechos graves”, resalta.

La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres

La Fiscalía ya investiga a un menor cada día por maltratar a sus padres / Rosell

La violencia filio-parental suele estar más presente en familias de estatus medio-alto. Según la fiscal, muchos de los maltratadores estudian en colegios privados, saben hablar idiomas y “son correctos fuera del ámbito familiar”. A veces, reproducen esas conductas en los centros educativos, pero lo normal es que se ciñan al ámbito familiar. La libertad vigilada es una de las medidas más frecuentes adoptadas por la Fiscalía, que reserva el internamiento para los casos más graves, como los homicidios.

La responsable advierte de la importancia de no confundir acoso escolar –que “es el cúmulo de varios hechos que se prolongan en el tiempo”– con “un simple insulto”. “Hay que tener muchísimo cuidado a la hora de calificar una conducta como tal”, recalca. Una vez que se confirma que el menor está siendo sometido a una situación de estas características, la Fiscalía toma “las medidas más favorables para el acosador”, ya sea con carácter urgente o una vez que se haya dictado una sentencia firme.

Las redes sociales, cuyos efectos son “devastadores”, suponen un caldo de cultivo para el bullying. “La víctima se ve difundida por una foto mal hecha a la que no le dio importancia cuando se la hizo”, precisa. El Ministerio Público también investiga casos de violencia de género entre menores, que se “controlan” mutuamente a través de las nuevas tecnologías. Las niñas ahora “también son celosas”.

El hándicap con el que los fiscales se topan es la edad de los agresores, que con menos de 14 años no tienen responsabilidad penal. Esos casos quedan archivados. “Legalmente no podemos tomar medidas”, recalca. Pese a ello, a juicio de la fiscal delegada, la Jurisdicción de menores “funciona perfectamente para la gran mayoría”, aunque “hay determinados casos tan aberrantes que ninguna solución va a satisfacer a la sociedad”.

“Garantías de éxito no tenemos ninguna, pero logramos recuperar a los menores que llegan aquí”, apostilla. Muchos se valen de la inimputabilidad para tratar de eludir responsabilidades. “Los hay que piensan que tienen derechos y ninguna obligación. Eso es un tipo de educación que se le está dando”, destaca.

Otro fenómeno que está cobrando protagonismo es lo que la fiscal denomina ciberbating, que consiste en agredir, insultar o vejar a los docentes. “Empiezan a aflorar algunos casos. Suele haber faltas de respeto, también a través de las nuevas tecnologías, colgando por ejemplo la imagen del profesor con orejas de burro”, concluye.

“Nuestros menores tienen relaciones antes de los 16 años”

La Fiscalía de Menores también ha detectado un aumento de los abusos sexuales cometidos por menores tras la modificación del Código Penal introducida en 2015, que subió de 13 a 16 años la edad para prestar el libre consentimiento en las relaciones sexuales. “16 años es mucho. Nuestros menores se anticipan en las nuevas actividades y mantienen relaciones antes”, asevera. Son pocos casos los que se registran “pero muy graves”. Con frecuencia, los autores de delitos sexuales o de violencia doméstica fueron en su día víctimas. La Fiscalía tiene en cuenta la “trayectoria” y la “mochila” que traen. Un equipo de psicólogos y trabajadores sociales contribuyen a la toma de decisión, siempre buscando la reeducación del menor.

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