Anabolizantes Consumidores y expertos en estas sustancias ofrecen su opinión

Fortaleza química

  • Las recientes operaciones policiales desvelan una extensión del consumo de esteroides fuera del circuito de los culturistas, algo que constatan médicos del Deporte, que alertan del riesgo de esta práctica

Antonio no es un deportista profesional, únicamente quiere tener un cuerpo moldeado y musculoso. Ha aumentado ocho kilos de masa muscular en pocas semanas tras un programa de entrenamiento físico combinado con inyecciones intramusculares de anabolizantes que ha ido obteniendo a través de personas de confianza o farmacias donde los adquiría en pequeñas dosis para no llamar la atención. Este joven malagueño refleja una nueva tendencia en el consumo de estas sustancias y sobre la que alertan expertos en Medicina del Deporte, que señalan que estas sustancias han saltado los circuitos culturistas para adentrarse en los del ciudadano de a pie que no duda en recurrir a ellos, a pesar de conocer sus efectos negativos, con tal de alcanzar unos cánones de belleza.

Málaga ha sido escenario durante los últimos años de importantes operaciones policiales contra el tráfico de fármacos anabolizantes. Las pesquisas de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado han alcanzado a gimnasios, almacenes farmacéuticos, estudiantes de Medicina y desde aquí se instruyó en 2004 la mayor intervención contra este tipo de redes que se ha realizado en el país y que se saldó con 126 detenidos en 31 provincias. Esta misma semana ha habido un nuevo ejemplo de la preponderancia de la provincia en esta modalidad delictiva con el desmantelamiento en Estepona de un gran centro distribuidor y la incautación de 200.000 dosis de clembuterol y efedrina.

Fuentes policiales explicaron que los dos principales canales de distribución de estas sustancias, algunas de las cuales está prohibido su consumo por el ser humano, son los gimnasios e internet, aunque el consumidor consultado por este periódico apuntó que él las había llegado a adquirir en farmacias sin receta médica. "Hay que pedir pequeñas cantidades para no levantar sospechas", explicó.

Las fuentes policiales señalaron que las personas que están detrás de su tráfico, cuyo perfil escapa claramente a la marginalidad, obtienen grandes beneficios debido a su elevado precio en el mercado negro. Antonio da fe de ello. "Un tratamiento corto de unas ocho semanas, como al que me he sometido yo, supone un gasto de unos 150 euros; aunque conozco gente que se ha gastado hasta 6.000 euros en un mes".

El gerente de un centro deportivo y preparador físico señala que el coste se eleva aún más cuando también se ingieren otros fármacos con los que se intentan contrarrestar de algún modo los efectos negativos de los dopantes, como protectores hepáticos, estabilizadores hormonales o vitaminas.

La forma de suministrar los anabolizantes suele ser inyectados por vía intramuscular. Esta circunstancia desvela otro aspecto desconcertante de este mundillo. Antonio señala que con el tiempo ha aprendido a pincharse solo, aunque en un principio lo hacía un amigo. No obstante, manifiesta que "hay enfermeros y tiendas de tatuajes que no ponen impedimentos a la hora de hacerlo y suelen cobrar un euro y medio por ello".

Los fármacos más extendidos son Winstrol, Deca-Durabolin y Textex, aunque esta última fuente advierte de nuevas y peligrosas prácticas. "Lo más preocupante es el repentino incremento del uso de insulina para rellenar las células de glucógeno y aumentar el tamaño de los músculos", pues su uso continuado puede derivar en "ceguera y problemas hepáticos".

Expertos en Medicina del Deporte alertaron de que cada vez son más las personas que recurren a estos fármacos para obtener una musculatura desarrollada en un corto espacio de tiempo. Antonio manifestó que si no hubiese consumido anabolizantes, habría tardado más de un año en lograr los ocho kilos de masa muscular que obtuvo en pocas semanas. Los facultativos señalaron que el desconocimiento de sus efectos nocivos ya no es excusa para justificar su consumo, pues se ha advertido de sus consecuencias tras las diversas intervenciones policiales. Además, apuntaron con lógica que algo que se adquiere de forma clandestina no puede ser beneficioso.

La administración prolongada de estas sustancias pueden derivar en graves dolencias, como alteraciones del carácter, desajustes hormonales, cuadros de impotencia y fallos cardiacos, hepáticos o renales y otras menos peligrosas como caída del cabello y crecimiento del pecho.

Los facultativos manifestaron que en ocasiones esa búsqueda del cuerpo perfecto puede ser provocada por trastornos mentales como la vigorexia y que en estos casos es necesaria la intervención de un experto en la materia, ya que el paciente suele presentar una insatisfacción permanente con su físico.

El problema de los esteroides es real y lo más preocupante, según apuntaron fuentes policiales, es que la demanda aumenta auspiciada por un creciente culto. Una búsqueda de la perfección física que deja a un lado los beneficios para la salud del deporte y que se adentra en su lado oscuro a través de una fortaleza química y dañina.

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