Investigación Málaga

Investigadores malagueños coordinan a 24 países en el estudio de los daños hepáticos por fármacos

  • El Ibima es el único instituto de España que lidera un proyecto de estas características

Medina, Tinahones, Andrade y Lucena, en la rueda de prensa. Medina, Tinahones, Andrade y Lucena, en la rueda de prensa.

Medina, Tinahones, Andrade y Lucena, en la rueda de prensa.

Los fármacos llegan al mercado tras un largo proceso en el que demuestran eficacia y seguridad. Por eso curan. Pero, de media, a uno de cada 10.000 pacientes que los toman le provocan un daño en el hígado. Científicos de 24 países –coordinados por investigadores malagueños– intentan descubrir por qué se produce ese efecto adverso en un porcentaje minoritario de enfermos y cómo predecirlo para evitar esa toxicidad hepática.

El Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), que coordina esta red internacional de ciencia y tecnología, se convierte así en el único de toda España en liderar un proyecto de estas características. “Es tremendamente relevante para el país, para los malagueños y para el Ibima. Muchos institutos del país estarían locos por conseguirlo”, ha resumido el director científico del Ibima, Francisco Tinahones. Era la tercera vez que el instituto de Málaga se postulaba para coordinar esta red que agrupa a industrias farmacéuticas e investigadores con la meta de reducir los efectos secundarios hepáticos de los medicamentos.

“Hemos perseverado. Íbamos a tirar la toalla”, ha reconocido la co-investigadora principal del Ibima y responsable de Farmacología Clínica del hospital, Maribel Lucena. Para dar una idea de la importancia del logro, precisó que sólo el 7% de todos los proyectos de cooperación europea en ciencia y tecnología –los llamados COST– fueron financiados. Entre ellos, el que coordina el Ibima.

Cuando un paciente toma fármacos para su enfermedad, se suelen producir efectos secundarios. Pero según ha explicado el director de la Unidad de Digestivo del Clínico e investigador principal del Ibima, Raúl Andrade, el metabolismo hepático “revierte” esos daños porque “el hígado está preparado para desarrollar mecanismos de tolerancia”.

La red que coordinará el Ibima se centrará en investigar por qué en algunos enfermos el organismo no repara esa toxicidad y, entonces, es peor el remedio que la enfermedad. Porque “el problema es el sujeto, no el tratamiento”, ha aclarado Lucena.

La investigación aborda no sólo las patologías hepáticas derivadas de fármacos, sino también de hierbas y suplementos dietéticos. Según ha precisado Andrade en base a datos de un registro, la toxicidad hepática de hierbas “es más grave, con más mortalidad y se da más en mujeres, probablemente porque las consumen más” que la de los fármacos.

La red también investigará los efectos adversos de hierbas y suplementos dietéticos

Uno de los retos es encontrar biomarcadores –como por ejemplo la glucemia lo es de la diabetes– para predecir qué pacientes son susceptibles de tener un efecto adverso a un medicamento de modo que éste se pudiera prevenir y ahorrarle así la toxicidad hepática.

Entre los participantes en la red hay países principalmente de Europa, pero también de Asia y América. Tinahones ha destacado que este organismo “se codea con la producción científica de grandes institutos” de España y el mundo. “Debemos asumir que tenemos un instituto de relevancia nacional e internacional y su importancia es por la importancia de sus investigadores”, ha resaltado.

Lucena y Andrade son además de directores de unidad en el Clínico, catedráticos de la Universidad de Málaga. Por eso, el gerente del hospital, José Antonio Medina, ha insistido en que la simbiosis entre docencia, investigación y asistencia sanitaria “es el camino”. El Ibima agrupa a más de 700 investigadores del Regional, el Clínico, los centros de salud y de biomedicina de la Universidad de Málaga.

El proyecto tendrá una duración de cuatro años. El objetivo es diseñar estrategias conjuntas con la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la industria farmacéutica, teniendo en cuenta la voz de las asociaciones de pacientes. La meta pasa por mejorar los diagnósticos, los tratamientos y, en definitiva, la atención al paciente.

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