Málaga

Málaga no cumplirá el objetivo de empleo español para 2020 y sigue lejos de Europa

  • La tasa de empleo está en el 58,5% en Málaga y el reto es alcanzar el 74% en dos años

  • Expertos defienden la necesidad de crear más empresas para crecer

Un camarero en un restaurante en la capital. Un camarero en un restaurante en la capital.

Un camarero en un restaurante en la capital.

La tasa de empleo mide el porcentaje de personas entre 20 y 64 años que están trabajando. Málaga tiene una de las más altas de Andalucía, pero es poco consuelo ya que está lejos de la media española y a años luz de la media de la Unión Europea de 28 miembros. Málaga cerró el 2017 con una tasa de empleo del 58,5%, mientras que la española estaba en el 65,5% y la europea de 28 en el 72,2%, según el Sistema de Indicadores Europa 2020 para Andalucía publicado por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Dicho de otra forma, en esta provincia apenas trabajan algo más de la mitad de las personas que tienen edad para hacerlo y eso supone una dura carga para cualquier economía, máxime en una en la que hay numerosas prestaciones públicas y una sanidad o una educación gratuitas. La Estrategia Europa 2020 definida por la Unión Europea marcaba como reto que España tuviera una tasa de empleo del 74% en 2020 y que la de la UE28 fuera del 75%. España lo va a tener difícil porque debería crecer 10 puntos en apenas dos años, mientras que Málaga lo tiene directamente imposible.

No se trata de ser agorero ni de minusvalorar las posibilidades del mercado laboral de Málaga, sino simplemente ver la evolución histórica. El Instituto de Estadística Andaluz ofrece datos desde 1992 y ha habido ciertos vaivenes tras atravesar en ese periodo dos importantes crisis económicas. En 1992 la tasa de empleo malagueña estaba en el 45,2% y un cuarto de siglo después llega al 58,5%, apenas trece puntos más. En el camino se tocó fondo en la crisis de 1993, con un 41%, y se llegó al techo en 2007, con los últimos coletazos del boom inmobiliario, con el 64,7%. Es, por tanto, altamente improbable -por utilizar un término optimista- que Málaga vaya a incrementar 15,5 puntos su tasa de empleo en dos años.

La Unión Europea ha anunciado que Andalucía vuelve al furgón de cola de la economía europea y no es difícil saber por qué si se analiza la tasa de empleo de otros países de nuestro entorno. En 2017, por ejemplo, la tasa de empleo en la República Checa era del 78%, en Alemania del 79%, en Irlanda del 73%, en Francia del 71%, en Suecia del 82%, o en Reino Unido del 78%. Málaga sí puede presumir de que tiene una tasa de empleo siete décimas mayor que la de un país que lleva años en bancarrota como Grecia.

Esta tasa de empleo hace referencia a la cantidad total. Si se estudian los datos por sexos se observa claramente que la situación de la mujer es paupérrima. La tasa de empleo de los hombres en Málaga el año pasado era del 64,7%, una cantidad también más baja que la del resto de Europa pero medio aceptable. Sin embargo, la tasa de empleo femenina está en el 52,4% y casi hay que dar las gracias porque entre 1993 y 1995 estuvo por debajo del 30% y no llegó a superar la barrera del 40% hasta 2003.

¿Por qué Málaga, y Andalucía en general, están siempre por debajo del resto de España y de Europa tras recibir más de 100.000 millones de euros en ayudas europeas y ser una provincia dinámica? Joaquín Aurioles, profesor del departamento de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Málaga, asegura que "nuestra tasa de empleo es baja porque el tamaño de nuestra economía es muy pequeño y para que la tasa de empleo pudiera acercarse a la media española o europea la economía tendría que ser más grande y para ello tendría que haber más empresas". No obstante, Aurioles señala que hay que profundizar más en una serie de aspectos políticos y sociales que dificultan que Andalucía consiga salir del pozo. "Tenemos un sistema que permite que la gente que no tenga empleo pueda cubrir todas sus necesidades básicas con ayudas públicas. Tener una tasa de empleo como la malagueña o la andaluza debería ser dramático y la gente debería emigrar a buscar oportunidades de empleo en otros lugares, pero como se vive, aunque no sea en condiciones óptimas, gracias a las ayudas sociales la gente no se mueve", subraya este experto, quien argumenta que "tenemos un paro político y consentido porque los políticos no quieren que la gente tenga que emigrar". "Las ayudas públicas nos permiten evitar la emigración, pero nos condenan a estar siempre atrasados y con unas tasas de paro altas", sentencia Aurioles.

Al margen de las políticas sociales, este economista opina que se deberían poner sobre la mesa políticas económicas que permitan generar más puestos de trabajo y agrandar el tamaño de la economía local. "Tenemos una economía pequeña porque hay menos empresas y el nivel de productividad es más bajo. Si no podemos competir en productividad se puede hacer vía salarios, rebajando impuestos a las empresas -algo que en Andalucía se hace exactamente lo contrario- o mejorar la apuesta por la tecnología", comenta Aurioles. Por otra parte, este experto considera que hay que dar más ayuda a las personas con poca formación, mayores de 45 años y parados de larga duración porque sus expectativas de encontrar un empleo son bajas. "Los jóvenes están consiguiendo empleo, con precariedad salarial y sin estabilidad, pero hay segmentos como los mayores de 45 años que están abandonados", asegura.

Las fórmulas de Natalia Sánchez, vicepresidenta de la Confederación de Empresarios de Málaga, para elevar la tasa de empleo son "incidir en la formación y la cualificación de la población activa, potenciar los sectores intensivos en empleo, combatir la estacionalidad, trabajar en políticas activas de empleo que fomenten el aumento de la empleabilidad, y favorecer la creación de nuevas empresas y el crecimiento y consolidación de las existentes". Esta experta condiciona la tasa de empleo malagueña al continuo aumento de la población activa -personas en edad de trabajar que quieren hacerlo- y al "efecto llamada que sobre muchas personas tiene la cifra de crecimiento de nuestro PIB provincial y el dinamismo y la proyección de su actividad económica". "En el caso de Málaga, se constata que el dinamismo del tejido empresarial de nuestra provincia es capaz de proveer de nuevos puestos de trabajo, que están permitiendo que la tasa de paro vaya disminuyendo de manera progresiva en los últimos tres años", añade Sánchez. La tasa de paro en Málaga en el segundo trimestre del año estaba en el 20%.

Los representantes sindicales tienen claro que "hay que cambiar las reglas". De hecho, ese es el lema de las movilizaciones en conmemoración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente que se celebra hoy 8 de octubre y que provocará una concentración de delegados sindicales en la puerta de la CEM. "Nos encontramos en un contexto difícil de entender porque se produce más con menos personas y peores condiciones de trabajo, lo que aumenta los beneficios empresariales, la siniestralidad y la desigualdad", afirma Juan Antonio Perles, secretario de Acción Sindical y Medio Ambiente de CCOO en Málaga. El secretario general de CCOO en la provincia, Fernando M. Cubillo, denuncia la "arquitectura laboral" de la reforma del PP y aboga por pasar a un "enriquecimiento sostenible".

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