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Hacia las Matemáticas tangibles

  • Docentes consideran que sería acertado un cambio metodológico más basado en la experiencia propia y en la vida real que en la abstracción que proponen los manuales

No hubo buenas noticias esta semana para la educación andaluza. El martes se publicó el Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMMS) que realiza cada cuatro años la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo y los escolares de la comunidad están lejos de alcanzar la media de sus compañeros europeos, según el informe. Los resultados obtenidos por alumnos de cuarto de Primaria en Andalucía llegaron a los 486 puntos, por debajo de los 505 de la media española y de los 519 de la europea. Ante este panorama cabe preguntarse qué falla dentro del aula en estas asignaturas. Tanto en los colegios como en los institutos, cuando el nivel avanza y llegan a suspender las Matemáticas como mínimo el 30% de la clase.

"A los niños se les pide una abstracción lógico matemática que no tiene que ver con su desarrollo intelectual en esas edades tempranas, cuando tienen 6 y 7 años", considera Pilar Prado, jefa de estudios del colegio Los Guindos. En este centro llevan algunos cursos empeñados en trabajar las mates de forma manipulativa en primero y segundo de Primaria. "Primero tienen que tener una vivencia con los objetos, manipularlos, para luego pasar a la abstracción que es, básicamente, lo que te piden los libros de texto", agrega Pilar. Las regletas de distintos colores y tamaños ayudan a los niños a sumar y a restar, a visualizar cálculos que luego se pasan al papel. "Así es mucho más fácil para ellos", considera la jefa de estudios, que señala que muchos se han ido "enganchando" a esta metodología porque da buen resultado. "El quid de la cuestión está en que el libro exige muchísimo, avanza más deprisa de lo que va el desarrollo lógico de un niño", agrega.

No son pocos los docentes que consideran que sería necesario un cambio metodológico, llevar las Ciencias hacia un terreno más tangible, más apegado a la vida real, en el que cualquier problema pueda traducirse a una operación matemática. "Los docentes tendríamos que recibir más formación de ese tipo, durante mucho tiempo hemos estado empeñados en que el niño aprenda contenidos y el alumno lo que tiene es que aprender a autoformarse, a saber utilizar sus conocimientos, a aplicar las enseñanzas", estima Reyes Durán, directora del CEIP Parque Clavero. Aunque también señala que "trabajamos con personas y hay muchas cosas que no se pueden medir y no entran en un ranking". También subraya que los alumnos de su centro han obtenido unos resultados muy altos en razonamiento matemático en la última prueba Escala (que la Agencia Andaluza de Evaluación realiza en 2º de Primaria) y "me consta que salen bien preparados".

En el colegio que dirige Miguel Ángel Yáñez, el CEIP Los Morales, han tenido la nota más alta de los últimos cuatro años en la prueba Escala. El año pasado tuvieron el pico más bajo y se implementaron medidas, se reaccionó para que subieran en las dos competencias que se evalúan. "Sobra política, sobra la Lomce, lo único que mantiene el nivel y la calidad en la enseñanza pública es el compromiso y la profesionalidad que tiene el profesorado con su trabajo, porque menos apoyo no puede haber y más burocracia tampoco", remarca Yáñez. También apunta que los estudios "hay que ponerlos en tela de juicio, en educación hay variables humanas y de relaciones que no se computan en el ranking, todo es muy relativo".

Con independencia de que los estudios reflejen mejor o peor la realidad de las aulas, los profesores de Secundaria y Bachillerato consideran importante captar mejor la atención del alumno. Y para ello es fundamental impartir estas asignaturas de otra forma. José María Moya lleva tres décadas en la enseñanza. Es docente de Matemáticas en el IES Profesor Tomás Hormigo y ha creado un programa en la plataforma Moodle para que sus alumnos trabajen según el ritmo de aprendizaje de cada uno. "La dificultad mayor que tienen los alumnos es que llegan al instituto con un ritmo muy diferente", dice José María Moya.

En sus clases no hay libro de texto. Se utilizan exclusivamente las nuevas tecnologías, y lo más importante, cada uno al ritmo que puede dar. Porque, como reitera el profesor, "dar una clase magistral de Matemáticas y esperar que todos los alumnos sigan tu explicación es un imposible". Con su programa, que comparte con los profesores que quieran implantarlo en sus clases, se rentabiliza al máximo el tiempo y el alumno que va más rápido puede ir hacia un itinerario distinto. "El que va peor, al que le cuesta más, tiene retroalimentación para afianzar sus carencias, se varía la metodología de la enseñanza, se aprende de forma muy dinámica", afirma José María Moya.

Juan Francisco Guillén es profesor de Física y Química en el IES La Rosaleda. Lleva algunos años impartiendo Bachillerato de Adultos, pero por su práctica docente en Secundaria considera que "nuestra enseñanza no está pensada para tener un buen resultado en el informe Pisa". Dice Guillén que "cada alumno es un mundo", que quizás el principal talón de Aquiles es el abandono temprano, pero el que termina no lo hace tan mal como se refleja en los informes. "En Andalucía, en Matématicas y Ciencias, nos basamos en el contenido mientras que las pruebas están más basadas en las habilidades, en la resolución de problemas y más aún en la aplicación a la vida real. Busca una respuesta intuitiva más que un planteamiento matemático aprendido en plan concepto", agrega Guillén.

El hacer más cercanas las Matemáticas y las Ciencias evitaría las constantes preguntas de los alumnos de Miguel Ángel Vida, profesor de Matemáticas y director del instituto Joaquín Lobato. "En la clase no paran de decir que "eso para que vale, maestro", no se dan cuenta de que es una herramienta instrumental que se utiliza en todos los ámbitos y esa falta de motivación les cuesta", subraya el docente. Si no llegan a la abstracción que les exige el manual, suelen perderse por el camino, desconectan y parten desde un punto muy negativo para enfrentarse a la asignatura. "Creen que no lo van a entender y no avanzan, se aburren", dice Miguel Ángel Vida, que también señala la repetición a la que les someten curso tras curso los libros de texto.

"Hay que buscar vías que les enganchen, ejercicios lo más reales posibles, de la vida cotidiana, y utilizando las nuevas tecnologías, el móvil, los ordenadores, que sientan la necesidad de usar las herramientas de las Matemáticas", agrega el docente. Y los cursos más conflictivos suelen ser primero y segundo de la ESO. En ellos, hasta un 60% de la clase puede suspender un trimestre de Matemáticas. Eso, a pesar de que vienen "bien preparados, se nota el trabajo que hay detrás", el que hacen en Primaria que es, apunta, "una base fundamental para el nivel académico, conductual y actitudinal del alumno".

Juan Jesús Larrubia, matemático y director del IES Nº 1 Universidad Laboral, también coordina el máster de profesorado que forma en la Universidad de Málaga a futuros docentes de la materia. "Hace falta concienciarnos todos de que hay que hacer un cambio metodológico", estima. "Las matemáticas que se enseñan están más centradas en la operatoria, que es la base mínima, pero lo hacen de forma desconectada, se requeriría una metodología más pegada a la vida cotidiana, a lo que el alumno trae de la calle, a sus vivencias", considera Larrubia, para el que la asignatura también se encuentra "muy compartimentada, es muy poco interdisciplinar".

Las Matemáticas, apunta, son "fundamentales para conectar la realidad con el mundo de las ideas, entre el mundo real y el mundo de las ideas, siempre hay un modelo matemático", y el ¿para qué sirve o qué se soluciona con esto? son preguntas que no deberían de quedar sin respuesta. Y esa conexión con el mundo real "está poco presente en las clases, eso no los olvidamos".

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