Málaga

El Metro de Málaga y el legado arqueológico renacido

  • La construcción del suburbano en la Avenida de Andalucía se ha convertido en el mejor aliado para ampliar los datos que se tienen de la ciudad musulmana

Imagen de la extensión que llegó a tener la excavación arqueológica en el tramo de la Avenida de Andalucía. Imagen de la extensión que llegó a tener la excavación arqueológica en el tramo de la Avenida de Andalucía.

Imagen de la extensión que llegó a tener la excavación arqueológica en el tramo de la Avenida de Andalucía.

No hay mejor socio para el rescate de la historia de Málaga que la obra del Metro. El lento pero continuado avance de la infraestructura ferroviaria desde el extremo oeste, en el Martín Carpena, hace ahora más de catorce años, hasta su llegada incompleta a la Alameda Principal ha permitido poner luz sobre una parte de la esencia misma de la ciudad que de otro modo habría continuado enterrada.

La secuencia de encuentros del suburbano con civilizaciones como la romana y, fundamentalmente, la musulmana es constantes en el devenir de los tajos. Sin embargo, ninguno tan prolijo como el que extiende sus dominios en la zona de la Avenida de Andalucía. En este punto neurálgico de la urbe, ahora recuperada plenamente para el tráfico, los arqueólogos arrancaron su particular aventura hace algo más de año y medio. Pocos podían imaginar que transcurridos 18 meses, la tarea de rescate y documentación siguiese activa.

Y es ésta una de las novedades que deja la intervención sobre esta parte del trazado: la dimensión de lo hallado en el subsuelo es muy superior a lo que podía pensarse. El último hito conocido es el del encuentro con dos tramos de murallas de los siglos XIII (calificada como Bien de Interés Cultural) y del siglo XIV. Dos estructuras cuya localización bajo tierra obliga a la Junta de Andalucía a alterar el proyecto constructivo del túnel a la altura de la calle Nazareno del Paso, poco antes del cauce del Guadalmedina, para evitar cualquier afección sobre los restos.

Zona donde se localizó la estructura de una vivienda tipo de la etapa musulmana. Zona donde se localizó la estructura de una vivienda tipo de la etapa musulmana.

Zona donde se localizó la estructura de una vivienda tipo de la etapa musulmana. / Javier Albiñana

Pero ambas piezas forman parte de un puzzle de mayor envergadura y valor histórico. Las dos pertenecieron al arrabal musulmán de Attabanim, construido más allá de la muralla de la medina cuando ésta ya no tenía capacidad para acoger a más población. Lo encontrado en la traza del Metro constata la configuración del arrabal como un barrio de entidad propia, de una extensión superior a lo previsto. Ello supone en sí mismo un aporte al conocimiento que se tenía de esta etapa y de este espacio.

"El barrio en este lado oeste del río empieza a formarse en la época musulmana y es mucho mayor de lo que se pensaba", subrayaban meses atrás los responsables de las excavaciones, con la arqueóloga Ana Arancibia al frente. Este equipo ponía en valor el que el arrabal musulmán, sobre el que se asienta el actual barrio de los Callejones de El Perchel, "era ya en el siglo XI una extensión organizada y urbanizada de calles principales y secundarias sobre las que se ubican las viviendas y los servicios públicos".

Y ello queda constatado con los diferentes hallazgos realizados en una excavación con una superficie próxima a los 4.000 metros cuadrados. La operación descubridora del Metro sería incompleta, no obstante, si todo cuando se ha documentado y analizado hubiese sido arrasado sin más o enterrado (parte de ello lo fue).

Restos de una antigua curtiduría, cerca del edificio de Hacienda. Restos de una antigua curtiduría, cerca del edificio de Hacienda.

Restos de una antigua curtiduría, cerca del edificio de Hacienda. / Javier Albiñana

Sin embargo, el gesto de la Administración regional, a diferencia de lo ocurrido en otras etapas de la obra, ha sido el de, al menos, recuperar una parte de lo encontrado para que pueda ser contemplado y entendido por todos. El compromiso de las consejerías de Fomento y de Cultura es el de habilitar una sala especial en el espacio intermedio de uno de los túneles, el que se extiende bajo Callejones del Perchel, donde quedará expuestas buena parte de las piezas sacadas a la luz. Esta misma estructura permitirá la visualización de trozo de muralla del siglo XIII localizada en esta parte del recorrido.

Entre ellas, la estructura de una vivienda tipo de la época musulmana, que disponía de una planta rectangular y superficies diferenciadas, contando con acceso por un vano que da paso a un zaguán. Los patios eran de planta rectangular con pavimentos de losas de barro, alberquillas con pozos en su interior y alcorques para pequeños jardines o huertas y servían de eje para la distribución de las demás estancias, letrinas, cocinas y alhanías; los elementos que la constituían estaban formados por mampostería, tapia, cerámica y barro.

Excavación bajo tierra en la parte final de los trabajos arqueológicos. Excavación bajo tierra en la parte final de los trabajos arqueológicos.

Excavación bajo tierra en la parte final de los trabajos arqueológicos.

Un segundo elemento a recuperar fue un segmento de un vial (nafid) perteneciente al sistema viario del arrabal excavado. La actuación es semejante en el caso de otro segmento de vial que divide las construcciones del siglo XVII al XVIII, ejecutado con cantos rodados, con imbornal central para las acometidas de aguas y en cuyos laterales se disponen accesos a las casas.

También serán expuestos en la sala varios elementos murales localizados a ambos lados del vial hispano-musulmán sobre tapial, con soporte irregular y algo disgregado. A todo ello se añaden cuatro piletas de los siglos XVIII y XIX que eran usadas para el tratamiento de las pieles. Los técnicos consideran que se trata de unas piezas únicas.

Un legado renacido de lo que Málaga fue explicado en el marco de una infraestructura única, mayúscula en sus proporciones y esencial para entender el presente y, sobre todo, el futuro inmediato de la movilidad urbana. La apertura del tajo de la Avenida de Andalucía ha permitido diseccionar con precisión la evolución de un trozo de la capital a lo largo de los últimos ocho siglos.

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