Málaga

La Misericordia, barrio inteligente

  • Esta zona de la capital servirá de "banco de ensayo" durante los próximos cuatro años con el objetivo de reducir el consumo eléctrico y la contaminación · Un centenar de expertos ya han iniciado la investigación

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Grandes expertos nacionales e internacionales han escogido Málaga, y más concretamente el barrio de La Misericordia, para hacer un experimento, a gran escala, que puede cambiar la vida de millones de personas y contribuir de forma directa a mejorar el medio ambiente. El proyecto se llama Smartcity y sólo se desarrolla en seis ciudades en todo el mundo, siendo la capital la única en España.

Si se consiguen todos los objetivos, cuyo estudio se está iniciando en estos momentos, se van a ver cosas auténticamente revolucionarias como farolas que se autoabastecen con molinillos de viento o paneles solares, coches y gasolineras eléctricas o edificios que serán capaces de generar, e incluso verter a la red obteniendo beneficios, su propia energía.

Pero, ¿qué es esto del Smartcity? Es un proyecto pionero en España que está liderado por el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), la Junta de Andalucía, Endesa y otras diez compañías de primer nivel entre las que se encuentran IBM o Acciona. Entre todas las empresas, y aportando además fondos Feder de la Unión Europea, invertirán 31 millones de euros durante los próximos cuatro años con la intención de que se reduzca el consumo eléctrico y las emisiones contaminantes en la barriada elegida en un 20%, es decir, 6.000 toneladas de CO2 al año.

La barriada de La Misericordia se escogió porque, aparte del interés de las Administraciones y del empuje en materia energética de la Universidad de Málaga o el Parque Tecnológico de Andalucía, es un perfecto banco de ensayos pues en la zona hay unas 1.200 empresas, 11.000 clientes particulares, una red eléctrica prácticamente nueva y varios edificios públicos como la Diputación o el hotel Monte Málaga que ya utilizan la energía renovable en su día a día.

Endesa lidera el proyecto aunque hay 12 grupos de investigación en los que actualmente están trabajando un centenar de personas. El Smartcity todavía está en una fase embrionaria -el CDTI aprobó el proyecto el pasado 25 de junio- pero ya se están haciendo los primeros avances.

En la iniciativa se contempla construir unas farolas especiales -los primeros diseños y modelos ya están en un laboratorio en Barcelona- que se puedan autoabastecer de energía mediante la energía eólica o solar, con molinillos y paneles solares. Susana Carillo, responsable de la Oficina Técnica de Endesa en Málaga, apunta que también se quiere "poner repetidores en las farolas de forma que ofrezcan una conexión Wifi a internet, e incluso se les pueden poner webcam para captar imágenes o instalar pantallas eléctricas que cambien los carteles publicitarios de forma continua y no como los paneles estáticos que vemos ahora".

También se analizará la posibilidad de poner placas solares en las paradas de autobús, sensores sobre la contaminación lumínica o acústica de la zona, sistemas que informen a los usuarios sobre el número de plazas de SARE que quedan libres (como la luz verde que ya puede verse en algunos aparcamientos), o parkings de bicicletas inteligentes.

Otra parte destacada del proyecto son los vehículos eléctricos. Se facilitará coches y motocicletas eléctricas a los técnicos de Endesa para que los utilicen en su quehacer diario, a la vez que se creará alguna gasolinera eléctrica donde esos vehículos puedan ser recargados. Alfredo Rodríguez, delegado de Endesa en Málaga, apunta la posibilidad incluso, en un futuro, de que particulares tengan estos coches y, si no los van a usar, puedan vender esa energía a otros usuarios.

Contadores inteligentes, baterías de almacenamiento energético, controlar el consumo eléctrico y cambiar la potencia contratada desde casa y en tiempo real con un aparato conectado a un enchufe... Se barajan centenares de opciones. No obstante, como explican Carillo y Rodríguez, "todo está en estudio y se implantará o no en función de su eficacia y de su rentabilidad". En cualquier caso, los próximos cuatro años prometen ser llamativos en La Misericordia.

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