Los retos en la provincia de Málaga

Mismas asignaturas para el nuevo Gobierno

  • El PSOE tiene ahora en su mesa cuestiones exigidas al Ejecutivo del PP, como el tren de altas prestaciones a Marbella, el Cercanías al PTA o el puente del Guadalhorce

Imagen de archivo de Pedro Sánchez en un acto en la provincia de Málaga.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez en un acto en la provincia de Málaga. / javier albiñana

La prolongación del tren a Marbella, el soterramiento del ferrocarril del puerto, la extensión de la línea de Cercanías hasta el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), la regeneración de los Baños del Carmen... Asignaturas pendientes largamente demandadas por la provincia de Málaga que en los algo más seis años del PP al frente del Gobierno central han recibido una débil respuesta, al punto de que buena parte de ellas siguen ancladas en la casilla de salida.

No parece que la vuelta del PSOE al Ejecutivo y de Pedro Sánchez a La Moncloa vaya a modificar sustancialmente esta realidad a corto plazo, en especial por el compromiso asumido de validar los Presupuestos Generales del Estado ya contemplados para lo que resta de ejercicio. Pero sí genera un escenario nuevo, en el que las antiguas reclamaciones socialistas pasan a tener una dimensión mayor, por cuanto corresponderá ahora a esta formación la toma de decisiones sobre el presente y futuro de estas infraestructuras.

A modo de ejemplo, el PSOE de Málaga llegó a poner sobre la mesa hace menos de un mes un conjunto de enmiendas a los PGE (ninguna de ellas finalmente aceptada) por valor de 380 millones de euros, frente a los "ridículos" 146 consignados para la provincia. El calificativo fue empleado por el actual secretario general del PSOE de Málaga, José Luis Ruiz Espejo, quien, en su explicación, puso el acento en la necesidad de que el Gobierno (en ese momento con Mariano Rajoy al frente) pusiese en marcha la maquinaria para impulsar la conexión ferroviaria del PTA y la barriada de Campanillas; refuerce el servicio de Cercanías en el Valle del Guadalhorce y la conexión con el Caminito del Rey; se haga un estudio para la llegada del AVE a Ronda.

A estas iniciativas sumó la sustitución del puente sobre el río Guadalhorce; se ejecuten los paseos de Poniente, Guadalmar y El Palo-Pedregalejo y el de Torre de Benagalbón, se aumenten las partidas en la línea ferroviaria Algeciras-Bobadilla y se afronte el desdoblamiento del Cercanías entre Málaga y Fuengirola.

Más allá de cuestiones numéricas o de concreciones presupuestarias, el discurso empleado por la organización socialista ha sido claro en el sentido de apoyar y demandar que la respuesta a la histórica demanda de un tren a Marbella y Estepona no pase por un Cercanías. Frente esta tesis, defendida por el Ministerio de Fomento en la etapa política anterior, tanto el PSOE como un considerable grupo de colectivos empresariales y sociales reclaman un tren de altas prestaciones.

Corresponderá a quien recoja la cartera de Fomento que dejará Íñigo de la Serna marcar nuevas directrices ante la necesidad de variar la solución técnica que haya podido ser objeto de estudio hasta la fecha para esta conexión. La realidad, en cualquier caso, es que el estadio en el que está impide pensar en que se pueda acelerar en exceso la tramitación pendiente, más allá de sentar las bases de los proyectos constructivos, cuyos plazos aplazarán cualquier viso de obra al mandato próximo.

Algo semejante sucede con el Cercanías al PTA. La propuesta se encuentra aparcada desde hace meses por la Administración central, como queda demostrado en el hecho de que las cuentas estatales recogiesen cero euros para esta actuación. El argumento empleado por Fomento, como bien expuso tiempo atrás el alcalde, Francisco de la Torre, era que los estudios realizados pone en cuestión la viabilidad de esta conexión ferroviaria, dado el particular funcionamiento de la tecnópolis, con picos de demanda muy altos concentrados en muy poco espacio de tiempo. Las exigencias socialistas han sido igualmente destacadas en el caso de la línea de mercancías Bobadilla-Algeciras, que sí puede convertirse en una de las "prioridades" del nuevo Ejecutivo, así como la sustitución del puente sobre la Azucarera como respuesta a la mancha de inundabilidad que afecta a buena parte de los suelos del polígono industrial del Guadalhorce. Su coste se estima en unos 60 millones de euros. O el recrecimiento de la presa de La Concepción, cuya escasa capacidad ha obligado en los últimos meses de lluvia a desembalsar agua en varias ocasiones.

De cumplir con lo que en los últimos años ha estado predicando, el PSOE tendrá que poner las bases de todas estas asignaturas pendientes, asumiendo en primera persona las exigencias hasta lanzadas al Partido Popular. Queda por ver en qué modo el cambio de rol afecta a los diputados socialistas por Málaga, especialmente reivindicativos hasta la fecha, y a los del PP, que han venido asumiendo con complacencia la labor del Ejecutivo.

El cambio de color político al frente de la Administración central tendrá, previsiblemente, efectos colaterales sobre un decena o más de cargos de responsabilidad en la provincia, empezando por el subdelegado del Gobierno. La figura de Miguel Briones dará paso a un nuevo representante, si bien el listado de posibles candidatos es corta ante la necesidad de que el ocupante sea funcionario del grupo A. A esta primera referencia podrían sumarse, por su condición de cargos de confianza, otros como el de la jefa de Tráfico en la provincia; Sepes, la Tesorería de la Seguridad Social; Hacienda, Carreteras...

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