Málaga

Mosquitos a raya en el Guadalhorce

  • Los continuos controles en las lagunas y las condiciones climáticas han favorecido que este año la situación esté tranquila

Mosquitos a raya en el Guadalhorce Mosquitos a raya en el Guadalhorce

Mosquitos a raya en el Guadalhorce

Hace justo un año los vecinos del entorno del paraje natural de la desembocadura del río Guadalhorce vivían una auténtica pesadilla debido a los continuos picos de mosquitos que sufrían desde hacía meses. La situación hoy en día es totalmente distinta. El temido insecto, llamado de las marismas, apenas se ve por la zona en estas fechas. Las condiciones climáticas que se han dado este año han resultado ser un eficaz aliado para mantenerlo a raya. Pero también el control que tanto el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía mantienen mano a mano desde el año pasado y permite actuar sobre él en cuanto se produce el más mínimo pico de su población.

Su seguimiento es permanente. Cada dos semanas o incluso cada semana según la época del año, la situación meteorológica y lo que se haya visto en inspecciones anteriores, los técnicos de Athisa Medio Ambiente, a la que el Consistorio malagueña le tiene encomendada la tarea de controlar las plagas en la ciudad, acompañados de personal de la Delegación de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio visitan los 33 puntos de control que se establecieron el año pasado del espacio natural protegido. Equipados con un completo atuendo y sus herramientas esenciales, el llamado dipper o recolector de agua y un medidor de la temperatura de agua, los dos técnicos de Athisa comienzan su ya tradicional circuito por las lagunas que conforman el paraje natural de la desembocadura del río Guadalhorce acompañados por este periódico. El modus operandi es siempre el mismo. Lo primero es tomar muestras de agua en cada uno de esos puntos y contar a simple vista el número de larvas recogidas en cada una de ellas, además de medir la temperatura del agua.

2Años. Es el tiempo que los huevos de mosquitos pueden esperar a tener buena humedad

Este último aspecto es importante, según explicó José Miguel Sánchez, técnico de la empresa encargada del control de plagas, porque "a más temperatura más rápida es la reproducción del mosquito y más rápido el paso de larva a adulto". Ese día la temperatura superaba los 33 grados en numerosos puntos, un valor ideal para que eso ocurra. Pero apenas se encontró ninguna larva. En el caso de que aparezca en cualquier punto del paraje, se actúa de inmediato y se da cuenta periódicamente a los representantes de las entidades vecinales, colectivos ciudadanos y responsables de centros escolares de la zona. El tratamiento consiste en aplicar un larvicida biológico que lleva una bacteria llamada bacillus thurigiensis, diluido en agua mediante pulverización en las orillas de las lagunas y la vegetación de los alrededores, ya que al tratarse de un espacio natural no está permitido aplicar los larvicidas en forma de pastillas efervescentes que se usan contra el mosquito en otros puntos de la ciudad y en los canales de pluviales del río Guadalhorce.

Aunque con menor frecuencia que el año pasado, los técnicos de Athisa han tenido que recurrir al larvicida en más de una ocasión porque "si no se actúa la los picos pueden ser cien veces mayor". Fue a finales de marzo cuando se produjo, recordó Sánchez, el mayor pico de mosquitos del año y en aquel momento hubo que recurrir incluso a una embarcación con la que pueden adentrarse a las lagunas más impenetrables del paraje natural, donde es imposible acceder a pie por la densidad de la vegetación. También se aprovechó para fumigar con adulticida todos los alrededores del paraje, no el interior donde no está permitido para no afectar a la enorme biodiversidad que atesora.

Pero ahora al no haber larvas, la presencia de mosquitos adultos ha bajado y, según el último informe de Athisa, su densidad dentro del paraje es baja. El problema es que no hay que dar la batalla por ganada completamente porque el mosquito pone los huevos en la vegetación asociada a los alrededores de estos humedales aunque no haya agua porque "saben que en cuanto suba el nivel del agua eclosionarán". Allí, a la espera de que haya un nivel óptimo de humedad, los huevos pueden permanecer hasta dos años dispuestos a eclosionar.

Eso complica la tarea porque no se puede bajar la guardia. Pero la realidad es que este año las condiciones climáticas han contribuido a que la población de mosquito Aedes caspius esté absolutamente controlada. La explicación es que, más que el agua de la lluvia, lo que hace fluctuar el nivel de agua de las lagunas de este paraje natural son los temporales marítimos. El año pasado hubo varios temporales fuertes de levante que metió gran cantidad de agua en las lagunas y eso, unido a las temperaturas elevadas que ya se empezaron a registrar a comienzos de la primavera, propició una eclosión de huevos como pocas veces se había visto.

Porque mosquitos siempre ha habido en el paraje. De hecho, en sus distintas fases constituyen la principal fuente de alimentación de algunas de las aves que viven en él y sin ellos difícilmente se podría garantizar un equilibrio ecológico. Es precisamente en esta época cuando hay un gran número de aves insectívoras anidando en sus lagunas.

Y es que, declarada como paraje natural en 1989, la desembocadura del río Guadalhorce es un enclave natural de enorme valor ornitológico que ha conseguido pervivir a la presión urbana sufrida en toda la franja costera y que alberga varias lagunas en lo que fue una enorme marisma donde el mar y el cauce fluvial confluían en un delta transformado con el paso de los siglos. En la actualidad, la zona inundable discurre entre la playa de La Misericordia y el campamento Benítez, con nivel freático alto que ha sido transformada y modificada, pero que sigue conservando en parte su dinámica natural como foco de mosquitos.

La época óptima para la reproducción del mosquito de las marismas es primavera, verano e incluso otoño. En invierno puede ocurrir también, aunque en ese caso "el proceso es más lento por las bajas temperaturas y los depredadores tienen más tiempo de controlar naturalmente la población de mosquitos", aseguró el técnico de Athisa. No obstante, de los constantes controles y la buena coordinación que existe entre ambas administraciones para hacer frente a este problema, la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio trabaja para controlar al mosquito de forma natural con la introducción en el paraje de un pez que está en peligro de extinción.

Amador Díaz, perteneciente a los servicios técnicos de la Delegación, explicó que se trata de Aphanius iberus o fartet, que en su etapa adulta no mide más de cinco centímetros, y que se alimenta a base de larvas. "Se adapta tanto al agua salina como a la dulce y el año pasado se introdujo en la laguna llamada del Eucaliptal donde esperamos que se reproduzca y ayude a controlar al mosquito", dijo este técnico, que añadió que la idea es poco a poco que llegue a todas las lagunas de la desembocadura del río Guadalhorce y que sea la naturaleza la que mantenga su propio equilibrio.

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