Andalucía

El PP se enroca mientras arrecian las críticas por el escrache a Díaz

  • El secretario general del PP, José Luis Sanz, respalda a los alcaldes: "Parece que la izquierda es la única que tiene derecho a protestar en este país".

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El escrache de alcaldes malagueños del PP contra la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el sábado pasado en el hotel donde se alojaba continuó ayer suscitando críticas, pero el partido cerró filas y justificó los actos que protagonizaron representantes políticos populares en torno a la celebración del décimo aniversario del Museo Picasso Málaga. Incluso el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que siempre se ha distinguido por estar del lado de las buenas formas en cuanto a relaciones institucionales se refiere, defendió la actitud de los regidores malagueños y rehusó lanzar la más mínima crítica. José Luis Sanz, número dos del PP andaluz, defendió el derecho de sus ediles a este tipo de actos de protesta, a pesar de que el día anterior, tanto Juan Ignacio Zoido, alcalde sevillano y presidente del PP, y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría habían mostrado su comprensión con la presidenta en sendas llamadas telefónicas.

De la Torre consideró que las acciones que se desarrollaron desde por la mañana hasta el acto institucional en la pinacoteca se podrían haber evitado "si se les hubiera recibido dos minutos y recogido el papel" con sus reivindicaciones. El encuentro que pretendían mantener con Díaz se lo solicitaron el pasado viernes los alcaldes populares de municipios de menos de 25.000 habitantes al delegado de la Junta en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, tras su primer día de encierro en la Delegación del Gobierno andaluz reivindicando la liquidación de la deuda de la Junta con los ayuntamientos, que cifran en casi 17 millones de euros. Por ello, el regidor malagueño insistió en que si se hubiera pactado antes o después del acto un breve encuentro "no habría habido ninguna situación de presión".

De la Torre justificó así que la vicepresidenta primera de la Diputación, Francisca Caracuel, y el alcalde de Nerja y diputado, José Alberto Armijo, entraran al hotel donde se alojaba la presidenta para solicitar el encuentro y la posterior protesta a la salida del parking con una gran pancarta. "Parece que la estrategia del Gobierno andaluz era no atender bajo ningún concepto a los alcaldes del PP", continuó el alcalde, que sí que vio excesivo el trato de los escoltas que recibió el vicepresidente de la Diputación, Francisco Oblaré, cuando intentó trasladarle a Díaz las exigencias de los alcaldes en la pinacoteca. "Yo hubiera cogido el papel", concluyó.

Negar cualquier tipo de acoso es lo que volvió a hacer ayer el presidente del PP de Málaga y de la Diputación, Elías Bendodo, que recalcó que su única intención era trasladarle "una serie de reivindicaciones justas que no pararemos de hacer hasta que la Junta reconozca y resuelva los impagos". En este sentido subrayó que en ningún momento la intención de los regidores populares fue de acosar a la presidenta andaluza ni provocar ninguna situación comprometida. "Hubiera bastado con que Díaz hubiese cogido la carta que un grupo de alcaldes querían hacerle llegar", apuntó Bendodo, que respaldó la actuación de Francisca Caracuel, José Alberto Armijo y Francisco Oblaré, entre otros.

Desde el PP andaluz, su secretario general, José Luis Sanz, manifestó que el "incidente" pone de manifiesto que "parece que la izquierda es la única que tiene derecho a protestar en este país", y aseveró que la presidenta "ha construido una película" para "manipular la realidad" de lo sucedido. El popular pidió al PSOE, al servicio de seguridad y a Díaz "un poquito de tranquilidad, que se baje cuanto antes del pedestal en el que se ha subido en 50 días de gobierno y que escuche a los andaluces". A su juicio la presidenta "tenía que haber hecho lo mismo que llevan haciendo los ministros del PP estos dos años cuando vienen a Andalucía y se encuentran con protestas: recoger los escritos que quisieran entregarle y debatir" con los manifestantes.

Fuentes cercanas a la Presidencia confirmaron a este periódico que Susana Díaz se puso en contacto con la vicepresidenta del Gobierno central, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la serie de actos protagonizados por los populares y que Sáez le aseguró que se iba a informar de lo que había pasado, aunque por el momento no le ha devuelto la llamada. Así mismo las mismas fuentes concretaron que el presidente de los populares andaluces, Juan Ignacio Zoido, le mostró a Díaz su comprensión ante el acoso recibido, por lo que desde el Gobierno andaluz y el Partido Socialista aseguraron ayer no explicarse el cambio de discurso un día después, cuando todos los populares se alinearon en torno a un mismos discurso de justificación.

El vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, opinó que el acto del sábado a la salida del hotel "no tiene ningún sentido", ya que fue protagonizado por "gente con responsabilidades institucionales". "No hay que olvidar que no estamos hablando de una presión ciudadana, que normalmente uno sufre de colectivos o sectores que tienen una situación muy difícil ante el desempleo. Estamos ante el primer escrache de altos dirigentes políticos, que hacen miembros del PP nada más y nada menos que a la presidenta de la Junta", denunció.

Por su parte, el vicesecretario general del PSOE-A, Mario Jiménez, aseguró que "el acoso" que sufrió la presidenta es "fruto de la radicalización y desorientación progresiva en las filas del PP, donde no hay liderazgo e impera la posición de los más radicales" e insistió en que los alcaldes malagueños "ensuciaron el nombre de la ciudad" con una acción que "no tiene ninguna razón ni fundamento en sus motivaciones".

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