Málaga

Prospecciones de cara y cruzProspecciones de cara y cruzProspecciones de cara y cruzProspecciones de cara y cruz

  • Frente a los interesados razonamientos partidistas, los técnicos van por otro lado, ya sea bajo el signo de una administración socialista o popular Algún resorte ha debido moverse en la Casa Consistorial

EN política, todos son inocentes, todos son culpables. No hay tonalidades intermedias en una actividad en la que es continuo ver cómo aquellos que cuestionan, que interpelan, que denuncian, que critican, acaban, con el paso de los meses, de los años, de las urnas, por ser objeto de esos mismos cuestionamientos, interpelaciones, denuncias y críticas. Y ello sin que cambien las razones, sin que los asuntos de análisis se hayan transformado. El espejo en el que se reflejaron años atrás los socialistas, traslada hoy la imagen de los populares. Es una máxima indiscutible.

Los que levantaron lanzas verbales contra los gestores de lo público en administraciones pasadas, son hoy merecedores de la puya. Esta especie de bucle, en la que los actores acaban cambiando de traje y argumento conforme sopla el viento, tiene en el caso de la provincia de Málaga un ejemplo palmario. Probablemente el más fiel exponente de cuantos puedan hallarse en el presente político: las prospecciones de gas.

Y esta semana, para no perder la costumbre, la fricción ha vuelto a lucir. El PSOE dijo amén en tiempos de gobierno de Rodríguez Zapatero a las mismas actuaciones que hoy tacha de perniciosas y propias del diablo; el PP, en una especie de eterna ambigüedad, esquiva encender discursos contra la Administración central, ahora afín. Se sigue la máxima de no morder la mano que te da de comer. El error de partida es tratar de fijar el presente y el futuro de este conflicto sólo con trazos políticos, que suelen ser los menos seguros y los más vulnerables al paso del tiempo. Frente a los siempre interesados razonamientos partidistas, los técnicos van por otro lado, ya sea bajo el signo de una administración socialista o popular.

Cómo si no puede entenderse que el devenir de los acontecimientos concluya la existencia de responsabilidades por igualdel popular José María Aznar en la Presidencia del Gobierno, de José Luis Rodríguez Zapatero tomando el relevo y, por último, con el Ejecutivo de Mariano Rajoy, que no parece saber muy bien cómo abordar la cuestión. Porque ni confirma ni desmiente, ni da luz verde a los privados con derechos adquiridos para sondear la existencia de gas en la costa malagueña ni lo acaba de impedir a rajatabla. En éste, como en otros muchos casos, los permisos y autorizaciones van por sendas distintas de los discursos.

El proyecto más avanzado en el tiempo, generador en buena medida de los fantasmas sobre la Costa del Sol y sobre la gallina de oro del sol y playa, es el que impulsa desde hace algo más de diez años Repsol frente al litoral de Mijas (nueve kilómetros al sur) y Fuengirola (12 kilómetros al suroeste). Esta intervención, que año tras año viene siendo aplazada por la promotora por razones varias (últimamente sobre todo administrativas) fue autorizada en origen en el año 2004. Era la parte final del segundo mandato de Aznar.

En el PSOE suelen agarrarse a esta parte de la historia para enfatizar la responsabilidad del PP en la cuestión. Pero la moneda cambia de lado al observar cómo la Declaración de Impacto Ambiental, imprescindible para allanar el camino a la intervención, fue avalada en el año 2011 con los socialistas en el Ejecutivo. Y es esta parte de la historia la que suelen recordar los populares, llegando incluso a incidir en que el ahora secretario general de los socialistas malagueños, Miguel Ángel Heredia, era por aquel entonces (como lo es ahora) diputado nacional, sin que se le oyese declamar contra las odiosas prospecciones de gas. Lo más reciente en el tiempo, de hace apenas un mes, vuelve a poner de manifiesto la convicción de la Administración central por dar vía libre a esta campaña de estudio.

Mientras los alcaldes y cargos orgánicos del PP han intentado aparentar desasosiego con la simple posibilidad de imaginar una plataforma gigantesca varios kilómetros mar adentro, la realidad es que los técnicos gubernamentales no hacen otra cosa que poner el énfasis en la ausencia de "razones técnicas objetivas" que lleven a impedir estas prospecciones.

En los años en los que se acumulan las discusiones sobre este asunto hay tanto de desinformación y datos sesgados como de oportunismo por parte de todos. El miedo de un empresario, de un alcalde ante la posibilidad de que su negocio turístico se vea mermado por el riesgo que supone tener un yacimiento de gas en explotación frente a tu costa es libre y comprensible, no lo es tanto el rédito que, como en tantos otros supuestos, buscan sacar los políticos del momento. Y si me lo permiten, siendo ufano en la materia, si me dan a elegir optaría siempre por creer antes a un técnico bien informado que a un político, sea del color que sea, capaz de decir hoy blanco y mañana negro.

DIGA CONCURSO PÚBLICO

Algún resorte ha debido moverse en la Casa Consistorial. Extraña observar estos días el aprecio que el equipo de gobierno del PP parece tener por la figura del concurso público para impulsar el desarrollo de proyectos varios en la ciudad. Lejos de la hoja de ruta seguida antaño, cuando por razones de interés social y cultural se firmaban convenios con entidades tan pomposas como Royal Colecctions para la construcción de un museo de gemas, piedras preciosas y tapices en Tabacalera, o con una diseñadora particular para dar forma a los adornos de una glorieta dedicada al carnaval o para deletrear el nombre de la playa La Malagueta, ahora se decantan por abrir a la libre concurrencia.

Ejemplo de este cambio de rumbo es que el alcalde, Francisco de la Torre, exija ahora, cuando la partida casi estaba terminada, que Costas abra un concurso público para decidir el futuro de la concesión de los Baños del Carmen. Y lo hace, todo sea dicho, cuando ha estado unos cuantos meses avalando, precisamente, lo contrario. Es decir, cuando ha estado defendido un posible acuerdo del organismo estatal con los concesionarios presentes para desbloquear la regeneración del enclave. Del escenario en el que se asentó ese razonamiento al ahora conocido sólo hay un elemento extraño: la aparición en escena de un ex concejal del PP José Luis Ramos y del hijo de un ex concejal del PP Damián Caneda en la ecuación. Ambos son parte del grupo de empresarios que hace apenas un par de semanas compró a Acha y Vera las acciones de la sociedad Parque Balneario Nuestra Señora del Carmen, concesionaria formal del espacio al menos hasta 2018.

El regidor, lejos de alimentar las negociaciones del Gobierno con los nuevos actores, opta por liquidarlas, apuntando en la dirección del concurso. Sea para bien que el alcalde, al menos en este asunto, haya encontrado la luz. Algo semejante podría decirse de la decisión municipal de impulsar el proyecto MAUS, de arte urbano en el entorno del Soho, mediante la apertura a ofertas varias y amputando el dedo mágico de 'te lo adjudicó a ti porque eres extraordinario'. Esto es justo lo que pasó en la edición del año pasado, cuando el Ayuntamiento eligió sin más miramiento a Fernando Francés, gestor actual del CAC Málaga. El simple gesto de anunciar la convocatoria oficialmente es una asunción del error cometido el pasado año.

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