Málaga

Seguí y Rubio: “El puerto debe seguir siendo un puerto”

  • El presidente de la Autoridad Portuaria y el arquitecto defienden este espacio como agente transformador de Málaga

Un momento del coloquio.

Un momento del coloquio. / M.H.

¿El puerto hace a la ciudad o la ciudad hace al puerto? Málaga se ha presentado en el I Congreso Internacional de Derecho Portuario como un ejemplo de integración entre ambos cosmos, un modelo a seguir de una urbe que se ha transformado a raíz de su puerto y que no se puede entender sin él y, al mismo tiempo, de un puerto que, pese a abrirse en canal a la ciudad, no puede, y sobre todo no debe, dejar de ser puerto.

Los encargados de poner esta idea sobre la mesa han sido dos hombres que han tenido –y tienen– mucho que ver en el proyecto de integración desarrollado en la capital de la Costa del Sol: el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio, y el arquitecto José Seguí. Este último ha llegado a defender que “difícilmente existe otra urbe similar a Málaga donde el puerto haya tenido tanto que ver en el desarrollo de la ciudad; ha sido el gran motor del desarrollo, el elemento que le ha dado forma a la ciudad”.

El arquitecto ha situado dos hitos en el proyecto de construcción de Málaga: la apertura de la céntrica calle Larios, de la mano de la idea del Paseo del Parque, y la remodelación del puerto, “la mayor transformación de los siglos XX y XXI de la ciudad”. Sobre este punto, ha ahondado el presidente de la Autoridad Portuaria, describiendo ante un público foráneo las actuaciones que han marcado este cambio: la terminal de cruceros, en el dique de Levante, la idea del Muelle 1 como espacio comercial y de usos culturales y el Palmeral de las Sorpresas.

“Lo que está hasta ahora ha sido un éxito pero hay mucho más aún pendiente”, ha aseverado Rubio antes de exponer los proyectos que la entidad que representa, de la mano del Ayuntamiento de la ciudad, tiene sobre la mesa: la construcción del hotel de 150 metros de altura junto al dique de Levante, no libre de polémica desde que arrancara hace más de cuatro años; la dársena de megayates, que “va a transformar radicalmente la visión del puerto”; el complejo de oficinas en los suelos de Muelle Heredia y la marina deportiva de San Andrés.

El camino, según Rubio, no fue fácil. “Al principio, la visión del Ayuntamiento y la del Puerto eran muy distintas, los proyectos de uno apostaban por abrir el frente marítimo a la ciudad y los del otro por construir hoteles y grandes edificaciones, pero después de muchas reuniones llegamos a un punto común: el Plan Especial de puerto”.

La relación entre sendos organismos, en opinión de Seguí, debe ser “como la de un buen matrimonio que tiene los papeles bien convenidos y las responsabilidades delimitadas”. Y, al respecto, el presidente de la Autoridad Portuaria ha defendido que en cualquier operación puerto-ciudad “es imprescindible que el puerto siga siendo un puerto”. “Si el puerto deja de ser puerto, la ciudad se queda huérfana. Sin actividad portuaria no hay puerto y sin puerto, Málaga no sería lo que es hoy”, ha concluido el arquitecto.

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