Teresa Santos | Periodista Asamblea de Mujeres Periodistas de Málaga “El periodismo debe sobrevivir, la democracia depende de ello”

  • Insta a la sociedad a no dejarse convencer por los mensajes sencillos que conducen a los populismos

  • Llama a las administraciones a consensuar para avanzar en los proyectos

Teresa Santos, en el centro de Málaga, antes de la entrevista. Teresa Santos, en el centro de Málaga, antes de la entrevista.

Teresa Santos, en el centro de Málaga, antes de la entrevista. / Javier Albiñana

A noche de la fiesta sorpresa por la jubilación de Teresa Santos, ella no salía de su asombro porque no se lo esperaba. Los asistentes, tampoco:porque Tere, periodista de Radio Nacional, logró reunir –en un gremio relativamente pequeño– a cerca de un centenar de compañeros de la prensa, de casi todos los medios e instituciones de Málaga. Hasta el alcalde, Francisco de la Torre, se pasó a saludarla. Gran periodista y mejor persona, termina su vida laboral, pero no su compromiso con el periodismo ya que sigue coordinando la Asamblea de Mujeres Periodistas de Málaga.

–Hace como una década tuvo la opción de prejubilarse y no lo hizo ¿Por qué?

–Sí, había un ERE. Pero no quise, me apetecía seguir trabajando. Con 50 años no me veía fuera de la profesión. Y no me arrepiento, en absoluto. Yo soy periodista vocacional y en Radio Nacional no se está mal, por mucho que las cosas hayan ido a peor. Radio Nacional desde el punto de vista social no es una mala empresa. Cuando tomé aquella decisión todavía éramos bastante y no sabía lo que nos esperaba. Nos esperaba caer al vacío, prácticamente... Pero no me arrepiento porque he seguido haciendo lo que he podido dentro de la profesión.

–¿Qué le deja el ejercicio de la profesión?

–Una imagen más nítida de la sociedad en la que vivo. Cuando empiezas a trabajar tienes una imagen difusa porque no sabes muy bien donde estás. Luego se te caen los ídolos, tienes otros tipo de ídolos.

–¿Qué ídolos se le han caído?

–Por ejemplo, pensadores que a lo largo de los años toman un camino que no te gusta.

–¿Qué le parece que la profesión no salga bien valorada en las encuestas?

–Lo entiendo. Ahora viendo la profesión desde fuera, soy más crítica. Caemos en lo común, repetimos temas y no profundizamos lo suficiente en lo importante. No sé si la profesión le está dando en este momento a la sociedad las claves para interpretarla. No lo sé. Plantillas reducidas, horarios demasiados prolongados y gente muy cansada. No culpo por ello a los periodistas para nada. No son culpables, en absoluto; pero el resultado es quizás una atomización de la información y eso me preocupa. Me preocupa que no se llegue a contextualizar lo suficiente, que no se profundicen los hechos, que no se cierren los círculos.

–Póngame un ejemplo.

–Por ejemplo, cuando hay una inundación y hay familias que piden ayudas y se hacen informaciones pidiendo ayuda para esas personas. Pero no se piensa por qué esas casas están en un sitio que se inunda y por qué en ese sitio ha sido posible construir casas. A eso me refiero cuando hablo de cerrar el círculo. No sé si damos las claves para interpretar la realidad.

–¿Ahora hay más información o mejor información?

–Hay mucha información, mucha, exagerada; pero no se sabe si es información o bulo, algo que ocurre debido a las redes sociales. Pierdes horas en confirmar algo que antes no estaba.

–¿Cómo ve los derroteros del periodismo?

–El periodismo tiene que sobrevivir, las democracias dependen del periodismo; es necesario. El periodismo es absolutamente útil para la sociedad. Debe sobrevivir. El papel no sé si sobrevivirá, pero los medios tienen que sobrevivir; en internet o donde sea. Nuestra labor es absolutamente necesaria y si la sociedad no lo entiende, vamos mal. Yo espero que salgamos de la crisis.

–¿Lo peor y lo mejor de la profesión?

–Lo peor, que si no tienes cuidado, te quedas sin vida personal. Lo mejor, que te abre los ojos al mundo, a las cosas, te enseña, te hace comprender.

–A estado muy cerca de políticos, jueces, fiscales... ¿Qué le pediría por ejemplo a los políticos ahora que no se consigue un Gobierno?

–Voy a empezar el revés. A la sociedad le pediría que no se centre en los mensajes sencillos. Los mensajes sencillos no llevan a nada. La sociedad y el mundo es complicado. Los políticos son cortoplacistas. ¿Por qué? Porque se lo exigimos los que los vamos a votar. No tenemos que ser cortoplacistas para exigir a los políticos que tampoco lo sean y que piensen estratégicamente en el futuro y en el tipo de sociedad que queremos para el futuro. A veces existen los populismos por esos mensajes sencillos que llegan a la gente pero que no tienen nada que ver con la realidad. La realidad es mucho más compleja. Y esa complejidad ha de llegarse a la sociedad.

–¿Desde cuándo está en Málaga?

–Desde el 77. Toda mi profesión, prácticamente.

–¿Qué proyecto le hubiera gustado ver acabado?

–El nacimiento de un montón de periódicos que fueron proyecto y no llegaron a concretarse.

–Me refería a infraestructura, cómo aquí todo proyecto se eterniza...

–Uyyyyyyyyy [Risas]. Madre mía, no sé por donde empezar. El plan del puerto nos duró una eternidad y así otras muchas cosas. Por suerte la verja ya no es la que era y eso se consiguió. Pero quedan muchas cosas pendientes. Las cosas de palacio van despacio.

–Hemos visto a Administraciones de distinto signo político torpedeando proyectos ¿qué les diría?

–He visto como la Junta y el Ayuntamiento de Málaga se peleaban. Les diría que tienen que aprender a consensuar, que el camino es la gobernanza. Eso nos lo enseñó Europa hace muchos años, aunque ahora no estemos en ese tipo de Europa. El camino es la gobernanza, es ceder todos un poco para avanzar hasta donde se pueda. Eso lo tenemos que aprender y vale tanto para los políticos locales como nacionales. Hay que ir a la gobernanza porque eso es lo que requiere la sociedad, avanzar.

–Cuándo empezó hace cuatro décadas, la mujer apenas tenía representación en la prensa...

–Cuando llegué, la gran mayoría de las mujeres hacían crónicas de sociedad. Había periodistas destacadas que entraban en otras cuestiones. Pero en los periódicos te daban enseñanza, sociedad; ese tipo de temas. Entrar en informaciones que consideraban de otro nivel como las políticas o las laborales eran para los chicos. Aunque yo las hice en El Sol de España que me enseñó tanto.

–¿Ha sentido discriminación?

–Las mujeres no llegábamos a los cargos en la profesión. Yo estuve cinco años en Radio Nacional como redactora jefe y lo fui también de otro medio. Pero nuestra generación ha sido superwoman. Teníamos que apechugar con lo doméstico y el trabajo en la calle. Y era muy complicado. No sólo es que no nos lo propusieran; es que era complicado compatibilizar ambas cosas. Pero si miras en el pasado cuántas mujeres había en los cargos de dirección, tú puedes llegar a la conclusión... Ahora se va avanzando, pero todavía hay un techo de cristal evidente en la profesión. Y no sólo en la profesión, en general. De hecho, la Asamblea de Mujeres Periodistas de la Asociación de la Prensa nació en el 2008 a raíz de un encuentro en Granada de un grupo de periodistas de todo el país que queríamos trabajar por la paridad. Que fuera un valor social el que la paridad existiera dentro de los medios y en los cargos para luchar contra las desigualdades. Luego firmamos la Declaración de Cádiz que pedía justamente esto y menos precariedad laboral. Además es que el problema de las mujeres tenía mucho que ver con la maternidad, igual que ahora. O sea de qué manera se rompía la profesión cuando ibas a ser madre y hasta que punto podían no contratarte por el hecho de ser madre.

–Se jubila al final con 64 años...

–Es que estaba haciendo demasiadas cosas y me apetecía hacer otras. Entre ellas, estudiar. Estoy formándome en la teoría feminista y estoy estudiando filosofía, pero de forma autodidacta. Como hacían las mujeres siglos atrás cuando no podían ir a la universidad.

–Hablando de feminismo, ahora está cuestionado desde ciertos sectores...

–El feminismo lo único que quiere es la igualdad entre hombres y mujeres. Y por lo tanto nos lleva a una profundización del sentido democrático de la sociedad. Pero eso implica cambiar el sistema. El feminismo no es antisistema, para nada. El feminismo sabe que el sistema tiene que ser cambiado para llegar a una sociedad igualitaria, pero no es antisistema.

–También forma parte de la Asociación para la Defensa de la Imagen Pública de las Mujeres.

–Sí. Es una asociación feminista, nacional, que nació en Málaga y es la más antigua. Lleva trabajando 30 años por la igualdad. Yo siempre he sido feminista calladita, de convicción, simplemente por lo que me pasaba. No necesitaba leer ninguna teoría feminista. Una de las premisas más importantes de la segunda ola del feminismo es que lo personal es político. Lo personal es político... Tener que hacer la compra, hacer la comida, fregar los platos; lo personal es político. Es verdad. Es la manera de darse cuenta de que el sistema te ha puesto ahí y [te dice] “tú haces esto y es lo que hay”. Pues no.

–¿Cómo ha visto la transformación de la provincia en estos años?

–La Costa del Sol es muy difícil mejorarla porque es un pasillo de ladrillo y es muy complicado cambiarlo. Esa densidad espantosa que hay por suerte no se ha trasladado al interior. Hay zonas alucinantes como el Valle del Genal, el Valle del Guadiaro, la Axarquía... Málaga es una maravilla. Las ciudades medias andaluzas son fantásticas, como Ronda, Antequera o cualquier pueblito pequeño. Poco a poco se han ido transformando para bien.

–¿Y el avance el turismo en la ciudad cómo lo ve?

–Me preocupa sobre todo por los alquileres. Eso hay que regularlo. No es posible que la gente que quiera tener un alquiler normal no lo consiga porque todos son apartamentos turísticos y porque todo el mundo se quiere aprovechar de que es una ciudad turística. Eso hay que arreglarlo. Y es algo de lo que se tienen que ocupar las Administraciones. Hay una cosa de la Administración de Málaga que sí me gusta. Por ejemplo, el hecho de que esté Tabacalera por un lado..., el hecho de que no todo esté en el centro para que el turismo vaya de aquí para allá. Eso me gusta, pero me preocupa mucho la turistificación de la ciudad porque es una ciudad estupenda para vivir y se puede estropear.

–¿Algo que desee añadir?

Que seamos conscientes los periodistas de la importancia de lo que transmitimos, que vayamos a profundizar en los temas, que aprendamos a usar lenguaje no sexista, a trasladar las desigualdades y a hacer ver que entre todos podemos construir una sociedad mejor.

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