Territorio Comanche

Tiempo de actuar

  • Es cierto que siempre ha habido trombas de agua, pero no lo es menos que de las 50 mayores de cien litros en un día que se han registrado en la provincia de Málaga, 32 se ha producido en los últimos quince años

La Sierra de las  Nieves, uno de los pulmones de Málaga.

La Sierra de las Nieves, uno de los pulmones de Málaga. / Lavandeira Jr. / efe

EL llamamiento de hoy relativo a la Huelga Mundial por el Clima, de Fridays for Future, en España se centrará en demandar ante la justicia la protección de los derechos de todos, para lo que es fundamental hacer lo necesario para cumplir con las indicaciones de la ciencia. Se celebra un nuevo día para concienciación respecto a la calidad ambiental, a la crisis climática, y su heterogénea incidencia.

Quizá ahí resida una de las principales cuestiones, en la variable afección. Y por eso, la preocupación de algunos sectores de la sociedad dista de ser sobre una afección global, o regional, siquiera provincial, sino que en algunos casos solo importa cual será la afección del cambio climático en su entorno inmediato, lo que podríamos denominar la afección directa. Como si fuese algo que está por venir, y cuatro locos armados con bolas de cristal, estuvieran adivinando por donde van a soplar los vientos.

Porque claro… ¿Quien puede pensar que la provincia de Málaga, heterogénea, mediterránea, geográficamente situada justo al lado del estrecho de Gibraltar, con unas características climáticas prácticamente envidiables, puede estar seriamente amenazada por la crisis climática? ¿Cómo pensar que una zona en donde coexisten parques naturales, desde los Alcornocales, Sierra de las Nieves –ya Parque Nacional–, Montes de Málaga y Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, con la laguna de Fuente de Piedra, Sierra Bermeja, Torcal de Antequera, o el Desfiladero de los Gaitanes –Caminito del Rey–, es decir, una zona con un incuestionable patrimonio natural de primer orden, ¿puede estar seriamente amenazada por la crisis climática? Sin embargo, lo está, y mucho. Tenemos datos que lo corroboran.

Por supuesto habrá quienes planteen que “siempre” ha habido tal o cual anomalía, ya sea día de calor extremo, ola de calor, sequía, tromba de agua, “siempre ha habido sequías en Málaga” o “siempre ha habido inundaciones”… Y no les falta razón. Dos notas simples, la primera es que ese siempre se suele referir al periodo de recuerdo de una persona, lo que se denomina la escala de referencia humana, que suele afinar con certidumbre hasta un periodo de 46 años. La segunda reside en que se constata el hecho, pero no la periodicidad, y en concreto la periodicidad en los últimos tramos, es decir, los mas cercanos a la afirmación.

Por tanto, si bien es cierto que siempre ha habido trombas de agua, no es menos cierto que, de las 50 trombas mayores de 100 litros en un día, 32 se han producido en los últimos 15 años. Podríamos poner un ejemplo similar con las olas de calor. Con las magnificas series de datos de Aemet y de la Red SAIH en la mano, podemos afirmar con absoluta rotundidad que en la provincia de Málaga hay mas anomalías y son mas frecuentes.

Y todo esto afecta a un territorio, como puede ser la provincia de Málaga, que ha tenido y tiene su propia dinámica, y que paralelamente a este proceso, se ha ido desequilibrando, demográfica, económica y urbanísticamente. Ha sido el litoral el ámbito de acogida de infraestructura y mano de obra (procedente del interior) por mor de un turismo en ebullición, de tal manera que podríamos hablar de una gran conurbación desde Maro a Manilva, aunque varíe la densidad de ocupación. Estas actividades que crean riqueza, trabajo, y dinamismo económico en la provincia, se concentran en un espacio, el litoral, demandando unos recursos de los que carece, de entre los que destacan los agrícolas, y especialmente el agua. Por otro lado, el interior de la provincia tiene una funcionalidad clave siendo el gran reservorio de recursos y calidad ambiental.

Desde espacios naturales, a ámbitos agrícolas de especial valor patrimonial (el Sipam de la pasa) o económico, como los cultivos subtropicales, regadíos tradicionales, también demandantes de agua, un recurso que no nos sobra, y que habrá que optimizar mediante la tan evocada digitalización del agro, así como el logro del “vertido cero real” de las aguas depuradas. Y pese a ello, con serios problemas tanto demográficos como económicos.

Y por esto, es imprescindible acometer una reordenación del territorio provincial basada en la funcionalidad de los recursos y en el sentido común, que garantice la calidad de vida de la población del interior y el acceso a los servicios con los mismos derechos que la del litoral, y acometer la adaptación progresiva a la nueva realidad climática mediante soluciones basadas en la naturaleza. Un rebaño de cabras u ovejas en el monte solucionan mas a priori, que una reforestación a posteriori…y tenemos bien reciente el incendio del Genal-Sierra Bermeja. Y esto hay que hacerlo ayer, porque de lo contrario, el siguiente paso consistirá en estrategias de decrecimiento, como ya se está planteando por Naciones Unidas. Es tiempo de actuar.

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