Málaga

De la Torre y las variantes al tranvía pactado

  • Tras el aval de 2013, plantea el Metro-bus, pidió ir bajo tierra a La Marina, soterrar el tajo al Civil y llegar al PTA

El pensamiento de Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, regresa inexorablemente a la casilla de salida en lo que al Metro se refiere. El devenir de las decisiones adoptadas en los últimos meses por el regidor del PP no deja lugar a la duda. No solo aspira a pagar exactamente lo mismo que cuando, allá por el año 2003, se imaginaba una infraestructura valorada en unos 370 millones de euros (frente a los 790 que puede llegar a costar una vez concluida), sino que pretende cerrar la discusión sobre el tranvía a ras de calle hacia Eugenio Gross y Blas de Lezo sustituyéndolo por una plataforma reservada para el paso de autobuses.

El alcalde saca a la luz nuevamente el Metro-bus después de ver como el socio privado en el proyecto, por boca de su presidente, Javier Pérez Fortea, sentenciaba en una entrevista publicada por este periódico que sin llegar al entorno del Civil el proyecto, en su globalidad, está condenado a la muerte. El razonamiento de Pérez Fortea, ignorado por el momento por el mandatario municipal, se sustancia en la idea de que sin ejecutar esa última pieza del puzzle actual del suburbano, el Banco Europeo de Inversiones, que aporta del orden de 325 millones de euros a la intervención, acabaría por exigir en su totalidad la devolución del dinero aportado.

Una reflexión a la que el presidente de Metro Málaga añadía, aunque sin precisarlo en detalle, la más que probable reclamación económica que elevaría la concesionaria y que, según las condiciones contractuales existentes con la Administración regional, podría alcanzar los 830 millones de euros.

A pesar de que el escenario es cristalino, con una coincidencia plena en las posiciones de la concesionaria, la Junta y, a priori, del BEI, De la Torre mantiene, por el momento su particular discurso de oposición. Ahora habla del Metro-bus como una solución adecuada para garantizar los 3 millones de viajeros que, en las previsiones de la concesionaria, podría sumar al proyecto con la llegada a la zona norte. Como ya lo hizo en noviembre de 2013. Desde ese momento en adelante son otras las ocurrencias que ha planteado al objeto de evitar la ejecución del sistema tranviario.

A modo de ejemplo, cabe recordar su insistencia en prolongar la llegada de los trenes bajo tierra hasta la estación Atarazanas (en el cruce de la Alameda con la calle Torregorda) hasta la Plaza de la Marina, como si ello implicase un salto sustancial en el número de pasajeros. El planteamiento municipal fue tal que incluso en documentos oficiales, de mediados de 2014, se señalaba la opción de emplear la inversión prevista en el tranvía al Civil (unos 41 millones de euros) para alcanzar la Plaza de la Marina bajo tierra.

Eso fue antes de que, más cerca en el tiempo, el propio mandatario plantease la anulación del trazado ya pactado con la Junta por la prolongación desde Teatinos hasta el PTA. Otra de las soluciones añadidas al debate por el regidor hay que buscarla en las pasadas elecciones municipales. Durante la campaña y a pesar de tratarse de un asunto en apariencia cerrado en el marco del protocolo de intenciones firmado por De la Torre y la Junta, el entonces candidato del PP a la reelección anunció la inclusión en su programa de la propuesta para soterrar el ramal ferroviario.

Más en concreto, en el documento de líneas estratégicas. El mismo sufrió una variación sustancial sobre la marcha. Si el presentado inicialmente subrayaba su intención de "negociar con la Junta para soterrar el Metro a su paso por Bailén-Miraflores", el corregido y finalmente remitido rebajaba la contundencia del mensaje, que quedaba en: "consenso con los vecinos para determinar cómo llega el Metro a Bailén-Miraflores, ya que lo demandan soterrado".

Desde noviembre de 2013 al momento actual, el avance del equipo de gobierno en el asunto del Metro en superficie hacia el Civil es nulo. Cierto es el argumento que emplea el regidor a la hora de denunciar la inacción de la Junta durante los dos últimos años en el acercamiento con los vecinos de la zona. Sin embargo, De la Torre elude cualquier rebaja respecto a su exigencia de que el proyecto, para que cuente con la autorización municipal, cuente previamente con el aval de los vecinos de la zona. Los mismos, al menos según se desprende de la expresión de los colectivos vecinales y comerciantes que hasta la fecha se han pronunciado, se oponen a la llegada de los trenes en superficie, sin que parezca atisbarse cambio alguno en el parecer.

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