Málaga

Las adopciones internacionales se desploman en la última década

  • En el primer semestre han llegado ocho menores frente a los 137 en el conjunto de 2005 Las restricciones de países como China generan demoras de hasta diez años

Las restricciones de los países, la crisis y las demoras de los trámites han provocado una drástica caída en la adopción internacional, una alternativa para formar una familia que registró un boom entre los años 2004 y 2006, cuando las facilidades para adoptar a un niño de países como China llevaron a miles de familias andaluzas a iniciar los trámites. Durante el primer semestre de este ejercicio han llegado a Andalucía un total de 34 menores (en su mayoría del país asiático), lo que supone un 41,4% menos respecto al mismo periodo de 2015. Del total, ocho corresponden a Málaga (13 en los seis primeros meses del año anterior). Las cifras registradas en 2004 evidencian el desplome. Hubo 168 adopciones internacionales y se tramitaron 165 expedientes. Un año después se registraron 235 y llegaron 137 menores, según el balance facilitado por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales. No obstante, la provincia ha pasado de gestionar cuatro expedientes en el primer semestre de 2015 a nueve entre enero y junio de 2016. Los países que han registrado el mayor número de solicitudes son Vietnam, con 20; India, con 8; y Polonia, con 5.

El descenso de las asignaciones responde, según precisaron desde la entidad andaluza, al hecho de que los países de origen están centrando sus esfuerzos en "incrementar las medidas de protección de los niños dentro de su territorio". De esta forma, la adopción internacional "ocupa el carácter subsidiario que todos los tratados internacionales le otorgan para proteger el interés superior de los menores de permanecer en su propia familia y/o en su propio entorno social". Y con ese fin, los países han endurecido los criterios de admisión de solicitudes. El ejemplo más claro lo conforma China, que desde 2007 exige a las familias un determinado nivel de formación, de renta y patrimonio que muchas no pueden alcanzar.

También continúan descendiendo las gestiones para adoptar a un menor de Rusia debido "a las dificultades surgidas con su nueva legislación de exclusión de monoparentales y al parón ocasionado mientras se prolonga la firma del nuevo convenio". En este primer semestre, de hecho, no se ha tramitado ninguna nueva solicitud para adoptar a menores de esta zona. Cabe resaltar también la ausencia casi total de expedientes dirigidos a países africanos debido al cierre de algunas zonas, bien por modificaciones legislativas, caso de Mali o por saturación de expedientes, como ocurre en Etiopía.

Adriana Alba Delgado, presidenta de la asociación Adopma, que ofrece asesoramiento a los futuros padres, ha sido testigo de cómo las consultas han bajado significativamente. "Ahora está todo bastante parado. El número de adopciones ha caído muchísimo desde hace cinco años por la crisis y el endurecimiento de los requisitos", explica. El colectivo nació en 2007 gracias a la iniciativa de 50 familias que sumaron fuerzas frente a la demora en los trámites que entonces ya se empezaba a registrar.

Las trabas burocráticas y la legislación obliga a que muchas familias terminen desistiendo por las esperas y otras continúen armándose de paciencia. "Sabes que empiezas un día pero no cuándo acabará el proceso. Es doloroso. Genera muchísimo desgaste emocional", apostilla la responsable de Adopma. A ello se suman los costes. Todos los expedientes de adopción internacional son tramitados a través de organismos acreditados especializados en cada país y el desembolso oscila entre los 7.000 y los 21.000 euros, dependiendo de cada lugar de origen. Las estancias también corren del bolsillo de las familias, que pueden llegar a desprenderse de unos 30.000.

Adriana hizo cinco viajes a Rusia, el país de origen de su hijo. Lo conoció en octubre de 2008 y llegó a su casa en mayo de 2009. Tenía 24 meses. "Lo conocí en el segundo, era su cumpleaños y quise ir para verlo porque sabía que el juicio iba a tardar. Fui por quinta vez para recogerlo. No solo hay que pagar hotel y vuelo, necesitas intérprete y alguien que te oriente en un país en el que incluso desconoces el idioma", sostiene.

Su hijo llegó en apenas dos años, un tiempo que considera "récord". Pero no es lo habitual. Aunque la demora media de los trámites, desde que se inician hasta que los niños llegan a sus familias adoptivas, se sitúa en torno a los tres años, en casos como China la espera se alarga hasta los diez. "Durante el boom de la adopción internacional los trámites para adoptar un niño eran resueltos en unos seis u ocho meses", explica Isabel Machado, jefa del servicio de Adopción Internacional en la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, que añade que desde que China firmó el Convenio de la Haya de 1993, a favor de los derechos del niño y de medidas de protección que eviten a los menores salir de su país de origen, se han generado enormes restricciones para la adopción internacional.

Pese a esta disminución en la llegada de los menores en esta modalidad, durante el primer semestre la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales ha registrado un aumento del 25,7% de los nuevos expedientes.

La caída libre de esta modalidad ha provocado que las solicitudes para adoptar un niño español superen a las peticiones para la adopción internacional. Durante el año pasado 368 familias andaluzas iniciaron trámites para una adopción nacional, mientras que en adopción internacional se registraron 141 expedientes. La mayoría de los niños españoles en situación para ser adoptados presentan dificultades (edad, enfermedades y formar parte de un grupo de hermanos, entre otros problemas).

El perfil de las familias que logran una adopción internacional responden en la mayoría, un 78%, a matrimonios. Un 15% de los expedientes son tramitados por mujeres solteras que forman familias monoparentales; un 3% por hombres y un 2% de parejas de hecho (a excepción de parejas del mismo sexo, que a fecha de hoy no están contempladas en esta opción en prácticamente ningún país). El deseo de ser padres está detrás de cada uno de estos expedientes. Son varias las familias que ya tienen hijos propios u otros adaptados que se interesan por otro. Durante el proceso, algunas mujeres llegan a quedarse embarazadas. El dilema estriba en continuar o no con los trámites.

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