Territorio Comanche

Con el agua al cuello

  • Una medida clave tiene que ser la consolidación de la tan cacareada digitalización del agro, que por más que se repita no logra calar en los agricultores

El pantano de La Viñuela el pasado mes de septiembre.

El pantano de La Viñuela el pasado mes de septiembre.

DA igual cuando lea esto. E incluso si ayer llovió o lo va a hacer mañana. Estamos entrando en el peor escenario y es que a un problema de escasez, consolidado año tras año, puesto que la demanda supera ampliamente la disponibilidad de recursos, se va añadiendo otro de sequía en algunos ámbitos próximos. El delegado competente de la Junta de Andalucía ha afirmado que en la Viñuela hay agua para un año, aunque hemos de descontar los lodos sedimentados en el vaso del embalse.

La anomalía pluviométrica se empieza a considerar, no cuando llueve poco o sencillamente no llueve, sino cuando la precipitación se sitúa muy por debajo de la media de ese periodo de tiempo, ya sea una semana o un mes. Un ejemplo excelente lo podemos encontrar en la provincia de Málaga durante el pasado mes de octubre. La precipitación media del mes en Málaga es de 59,4 litros, y en este mes en el observatorio del Paseo de la Farola apenas si ha llovido. En la Viñuela se ha producido una precipitación de 1,9 mm cuando la media mensual es de 60,45 mm. En la Concepción de 3,8 mm siendo la media de 67mm. En Fuente de Piedra de 4,7 mm con una media de 56 mm. Solo en Sierra Bermeja ha llovido algo mas, 28 mm, los suficientes para que se estabilicen parte de las cenizas post-incendio. Es decir, durante el ultimo mes el panorama desde el punto de vista pluviométrico ha sido desolador, lo que nos permite afirmar que hemos estado ante un mes muy anormalmente seco.

Una plantación de aguacates en la Axarquía. Una plantación de aguacates en la Axarquía.

Una plantación de aguacates en la Axarquía. / Efe

Pero a esta anomalía hemos de añadir que la demanda de recursos hídricos en la provincia de Málaga es cada vez mayor, derivada de la competencia de turismo y agricultura de regadío, cuando la capacidad de almacenamiento apenas si ha variado en las ultimas décadas. El caso de la Axarquía es especialmente significativo. Los agricultores demandan agua para riesgos de emergencia procedente de otros embalses, pero es que muchos de los embalses están en situación preocupante cuando no crítica, como el, tan ansiado por lo que a recursos se refiere, de Iznajar. Solo la superficie de aguacate en la Axarquía demanda unos 50 hm3 de agua al año, es decir, casi la tercera parte de la capacidad de embalse de la presa de la Viñuela, que se estima en unos 165 Hm3. Pero dado que la concesión que tienen los agricultores para riego es inferior a las necesidades, lo han de suplir con extracciones de agua de los acuíferos mediante pozos, sobreexplotándolos. En situaciones extremas, como la actual, se les reduce la concesión una tercera parte, puesto que no existe tal recurso, con lo que la situación ya es insosteniblemente estructural. Aun suponiendo una pluviometría normal en la media de la pluviometría de la zona, unos 500 mm/año, la aportación al embalse en una “cuenca de cristal”, es decir, en donde no existiera infiltración y toda el agua escurriese hacia el embalse, sería de 59,7 Hm3/año, de los que solo la superficie de aguacate demandaría el 85% de la misma. A esta cifra habríamos de añadir, el resto de regadío, mango incluido, mas el consumo urbano y turístico.

Una medida clave tiene que ser la consolidación de la tan cacareada digitalización del agro, que por mas que se repita desde diferentes instancias, no logra calar en los agricultores, que consideran que el riego por goteo es el máximo nivel de optimización de agua, cuando se pueden dar mas pasos en la optimización de dicho recurso, facilitando a la zona radical de las distintas especies, en lo que se denomina la capa arable, exactamente la cantidad de agua que necesitan, lo que lograría una reducción de hasta el 30% del agua empleada mediante el goteo. Desde distintas instituciones científicas estamos convergiendo en esa línea dado que se trata de la máxima optimización de recursos hídricos en la agricultura.

Pero incluso a pesar de ello, sería necesario activar un plan que ya debe ser de máxima urgencia, y con vocación de convertirse en estructural. Ese plan aparte de considerar a la ordenación de recursos hídricos, como la columna vertebral de las restantes actividades demandantes de agua, debiera también incluir otras alternativas. La reutilización planificada del agua mediante su máxima depuración puede emplearse con éxito en actividades tales como usos urbanos de agua (jardinería, incendios, lavado de calles...), usos agrícolas, industriales, recreativos o en la recarga artificial de acuíferos. La desalación con energía solar empieza a utilizar tecnologías que deben mejorarse para que sean más limpias y eficientes. Estos factores están siendo muy valorados, ya que favorecen los criterios de sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. El importe de inversión es considerable, pero la inversión se recupera dentro del periodo de vida útil de la planta, reduciendo considerablemente los costes de explotación.

Por cierto, conviene recordar tanto a Elías Bendodo como a Juanma Moreno, su compromiso, no ya vía programa electoral, que también, sino directo con todos aquellos que nos opusimos abiertamente a que se centralizasen en Sevilla, allá por 2009, las competencias de la Dirección General de la Cuenca Mediterránea Andaluza (antigua Confederación Hidrográfica del Sur de España). Muchas voces suficientemente autorizadas se alzaron en aquella época contra dicha medida, desde el propio director general de la Junta de Andalucía, Antonio Rodríguez Leal, al que le costó el cargo, al actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, a la Academia Malagueña de Ciencias, por citar a algunas. Como excusa para semejante desaguisado se pretendía instalar un observatorio del agua… (risas). Igual va siendo hora de que dichas competencias vuelvan.

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