ramadán Comienza el mes sagrado de los musulmanes

El ayuno de Papice y Aisha

  • Durante treinta días no podrán comer, beber, fumar ni mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol · Por la noche, se reúnen con familiares y amigos para disfrutar de comidas opulentas

El Ramadán es el noveno mes en el calendario musulmán y está marcado por el ayuno. Un tiempo de reflexión en el que los musulmanes refuerzan su fe. Es el mes sagrado de los islamistas y este año cae en pleno agosto -no siempre tiene lugar en la misma fecha, ya que se rige por el calendario lunar y tiene diez días menos que el solar-. "Va a ser muy duro. Trabajar sin poder tomar nada, ni un vaso de agua", aseguró Papice, un ghanés afincado en Málaga desde hace once años.

Assane Abdul Aziz, aunque prefiere que lo llamen Papice, y su esposa Aisha esperan poder terminar su Ramadán en 29 o 30 días, todo depende de la luna. "Los primeros días aún quedan fuerzas, pero a los quince días más o menos las energías se agotan y estamos más cansados", afirmó Papice. Sin embargo, esperan no tener ningún problema y llegar hasta el final sin tener que pagar ningún día. Durante el tiempo que dure el Ramadán no podrán comer, beber, fumar ni mantener relaciones sexuales desde la salida hasta la puesta del sol. En el caso de que alguno de ellos no se encuentre con fuerzas suficientes y tenga que desayunar varios días -o en el caso de que la mujer tenga la menstruación- deberán pagarlos después de haber finalizado el período de ayuno. "Yo nunca he tenido que pagar, siempre he podido resistir hasta el final. Espero que este año ocurra lo mismo", explicó. "Pero en el caso de que se produzca un daño por realizar el ayuno, es importante cortarlo para comer y recuperar fuerzas", añadió.

Papice, que trabaja como recepcionista en un hotel de Marbella, conoce las dificultades que conllevan trabajar y ayunar al mismo tiempo, aunque indicó que "algunos días trabajo en el turno de noche y así será más llevadero durante el día". Del mismo modo, este ghanés aseguró que nunca ha tenido ningún problema en el trabajo para poder realizar el Ramadán: "Antes trabajaba en la construcción y si había un poco de confianza con el jefe nos dejaba cambiar el horario para poder salir un hora antes".

La ruptura del ayuno -sobre las 21:30- es un momento importante para las familias musulmanas, que incluso llegan a convertir la noche en una pequeña fiesta. Comen, rezan, leen el Corán y se dedican a la vida familiar y espiritual.

Dátiles y agua son los primeros alimentos que Papice y Aisha ingieren tras la jornada de ayuno. Es el momento del iftar -la ruptura del ayuno- y así lo establece la tradición. Además, son dos elementos que ayudan al cuerpo a acostumbrarse poco a poco a la ingesta de alimento tras varias horas sin probar comida o bebida alguna. Dos horas después, sobre las 00:00, vienen los platos fuertes preparados en base a recetas típicas del Ramadán. En el caso de esta pareja de ghaneses, también incluyen manjares de su país natal. "A veces invitamos o nos invitan amigos a compartir esta comida del día", afirmó Papice. Sin embargo, el desayuno más importante para los musulmanes tiene lugar cuando termina el Ramadán, que dura hasta tres días. "Es un momento de gran alegría. En África, la gente lo celebra vistiendo con ropa nueva y, sobre todo, con mucha comida", explicó. "Nosotros lo celebraremos con cinco o seis amigos, pero la alegría será la misma", añadió el ghanés.

Papice y Aisha tienen un hijo de un año al que aún le queda mucho tiempo para unirse a esta práctica con sus padres. Sin embargo, los musulmanes aconsejan a los progenitores que los animen a hacerlo -siempre que estén sanos, no haya perjuicio alguno para los menores y tengan una edad adecuada- para que se acostumbren y puedan practicarlo sin dificultad cuando sean mayores.

Por tanto, el Ramadán no consiste sólo en ayunar. Sino que también incluye la abstinencia de malas palabras, malos actos o malos pensamientos. De este modo, el que ayuna debe ser indulgente en caso de ser insultado o agredido por alguien. En definitiva, el Ramadán es un período de reflexión y perdón. Y uno de los cinco pilares del Islam. "Ojalá Alá nos dé fuerzas para llegar hasta el final", concluyó Papice.

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