Málaga

Una bandeja de segundas oportunidades

  • La Caixa y Arrabal-AID han realizado el programa InOut para ofrecer formación práctica en hostelería a 17 reclusos de Alhaurín de la Torre Se han logrado diez contratos de larga duración

Ingresó en la cárcel con 24 años, con sus dos hijas demasiado pequeñas y su mujer siendo casi una adolescente. Su vida se truncó cuando las puertas se cerraron a su espalda para cumplir más de una década de condena por tráfico de drogas. Pero Jesús Anaya tuvo una segunda oportunidad y supo aprovecharla. Seis años después recoge, orgulloso, el título del programa InOut, que ha ofrecido formación técnica en hostelería a reclusos de Alhaurín de la Torre. Como los otros 16 compañeros que han participado se mostraba agradecido por la ayuda "a encauzar" el camino.

"La experiencia ha sido gratificante y dura al mismo tiempo, pero nos ha ayudado mucho", confesaba ayer Jesús Anaya, que este verano ha trabajado en el hotel Sunset Beach en el que, señaló, "me han enseñado muchas habilidades que antes no tenía". "Estoy contento y orgulloso de estar viendo otra vez la luz de la calle, cosa que no se puede decir desde allí tan fácilmente", explicó Jesús. Y su futuro lo ve esperanzador aunque sepa que la "cosa está mal en la calle". Ganas y fuerzas de seguir luchando no le faltan. Prueba de ello es que dentro está estudiando el grado de Educación Social.

La Obra Social La Caixa y la asociación Arrabal-AID, junto con instituciones penitenciarias y empresas del sector hostelero han puesto en marcha esta iniciativa pionera en Málaga que trabaja con la población reclusa en situación de segundo grado a la que ofrece una formación técnica durante su estancia en prisión que continua de forma más específica una vez que los internos son trasladados al Centro de Inserción Social de Málaga. Un total de 17 personas han recibido 320 horas de formación, se han realizado 15 inserciones y 10 contratos de larga duración, por lo que el balance presentado ayer por las entidades fue muy positivo.

"El éxito de este programa demuestra que es posible la inserción social, que trabajando se pueden integrar de nuevo en el mundo laboral", consideró ayer Pedro Martínez, director del CIS Evaristo Martín Nieto. Marc Simón, director coorporativo del Área Social de La Caixa, destacó que "hay que hacer algo por la sociedad para que ésta crea también en la segunda oportunidad" y agregó que "el interés por tirar hacia adelante de los internos es fundamental". Por su parte, Ruth Sarabia, directora de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, hizo un llamamiento a las empresas para que "apuesten por los jóvenes, por la inserción y por dar una rentabilidad social a su negocio".

José Antonio Naveros, presidente de la asociación Arrabal-AID, subrayó la importancia de conseguir una decena de contratos de larga duración "cuyo mérito sólo lo tienen ellos, que han sabido demostrar su valía tanto en el periodo de prácticas como luego trabajando". Como Rubén Bustamante, un joven de 26 años que ingresó en la cárcel con tan sólo 20 por intento de homicidio. "La cárcel me ha hecho ver la vida de una forma diferente, ahora sé valorar el cariño que te dan, la ayuda para seguir adelante, quise encauzar mi vida hacia el lado bueno y aposté por la formación y por seguir creciendo como persona", explicaba ayer.

"No nos podemos discriminarnos nosotros mismos, tenemos que demostrar que podemos cambiar nuestros errores y seguir progresando", consideró Rubén que cumple 9 años y medio de condena. "Tuve un error del que me arrepiento mucho, le he hecho mucho daño a mi familia y a las víctimas, actuar así no vale para nada", confesó. Así que ahora, que quiere mirar el futuro desde otra óptica, se levanta con fuerzas para buscar trabajo cada día y seguir luchando para merecer su segunda oportunidad.

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