Málaga El bombero acusado de salvar vidas: “Estoy súper agradecido por el apoyo. Es espectacular”

  • "Estoy convencido de que en 35 años como bombero no voy a vivir lo que he vivido en el Mediterráneo como rescatador y salvavidas”, reconoce

Miguel Roldán, el bombero de Cuevas Bajas que se enfrenta a una pena de hasta 20 años de cárcel por rescatar inmigrantes en el Mar Mediterráneo al participar en una misión solidaria con una ONG alemana, se siente “súper agradecido por el apoyo” que está recibiendo tras haber dado a conocer su caso. “Es brutal, espectacular. Mucha gente anónima del resto de España se presta a difundirlo. Empecé mandándole un vídeo a un compañero con el que jugaba al fútbol y ha sido como una ficha de dominó, que cada vez tira más”, expresa el efectivo, que tiene plaza en el Ayuntamiento de Sevilla y que también aplaude el apoyo institucional de la localidad que lo vio nacer, con 2.000 habitantes, y de otras como Benahavís y Villanueva de Algaidas.

El funcionario asegura que “en la vida” pensaba que se le acusaría de “facilitar la inmigración ilegal constante y continua”, según la notificación que le hicieron llegar desde la Fiscalía del Tribunal de Trapani, donde llevó a cabo la actuación, pero que su “satisfacción” es enorme porque junto al resto de voluntarios “salvaron a mucha gente”. No en vano, está convencido de que en los 35 años que tiene previsto trabajar como bombero “sé que no voy a vivir lo que he vivido en el Mediterráneo como rescatador y salvavidas”, a no ser, precisa, que se produzca una catástrofe en España.

Aplaude también el apoyo institucional del Ayuntamiento de Cuevas Bajas, donde nació, y otros municipios

Aunque la causa se encuentra todavía en fase de investigación y “todo está por pasar”, su idea es que no se llegue a celebrar ningún juicio al respecto y el caso quede archivado. “En Italia la situación es un poco convulsa. No sabemos si van a llegar hasta el final o si es un toque de atención”, afirma el bombero.

Miguel participó durante el mes de junio de 2017 con otros nueve voluntarios de una ONG alemana en una misión solidaria en la que, “en 20 días viajaban 14.000 personas en embarcaciones”. “Era una locura. Si no los interceptaba la ONG se hundían los barcos, se los tragaría el agua. Era imposible que pudieran llegar a Europa. La costa más cercana estaba a 250 kilómetros. Una situación límite”, recuerda.

Los voluntarios partieron desde Malta y se disponían frente a las costas de Libia. “Siempre en aguas internacionales, que eran jurisprudencia italiana”, matiza Miguel. Allí hacían abatimiento en busca de botes que salían desde Libia. Algunos de ellos se encontraban “en buenas condiciones”, otros “habían pinchado” o estaban semihundidos. “Vimos situaciones dramáticas, con muchísimos muertos en la zona”, relata el bombero, quien admite que los inmigrantes sabían que eran “su salvación”.

La ONG actuaba siempre “con cautela” una vez que los efectivos se acercaban al barco. “Se tiraban hacia nosotros. Había muchísimas personas sin saber nada. Habían soportado travesías de meses para cruzar fronteras, con violaciones y saqueos. Después pagaban un billete. Estaban exhaustos, con hambre y a la aventura de que una ONG los pudiera rescatar”, narra Miguel.

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