Málaga

Dos detenidas tras estafar a 60 personas por internet con falsos préstamos

  • Usurparon los datos de un notario de Fuengirola para dar credibilidad a las ofertas

Agentes de la Policía Nacional, en el marco de la operación Bull, han detenido en Cieza (Murcia) a dos mujeres de 30 y 35 años y nacionalidad española, como presuntas responsables de los delitos de estafa y falsificación de documentos, al, presuntamente, haber engañado a 60 internautas de varias provincias con falsas ofertas de préstamos personales.

Las estafadoras ofrecían créditos a través de internet que iban desde los 300 hasta los 60.000 euros, para cuya tramitación pedían por anticipado pagos que oscilaban entre los 75 y 2.000 euros, ascendiendo el importe defraudado a más de 10.000 euros. Así, los agentes han hallado más de 45 anuncios publicados en todas las provincias de España.

La investigación se inició a raíz de la denuncia por un notario de Fuengirola en relación con el uso fraudulento de su nombre, sello y firma con los que alguien elaboraba documentos falsos que luego utilizaba para dar credibilidad a sus falsas ofertas de préstamos.

Durante las pesquisas, lograron identificar a las presuntas autoras de los hechos, dos mujeres vecinas de la localidad murciana de Cieza. Se estableció, entonces, un dispositivo de búsqueda que dio como resultado su localización y detención en la mencionada localidad.

Los estafadores ofrecían préstamos que oscilaban entre los 300 y los 60.000 euros, pidiendo por anticipado el pago en concepto de gastos de estudio y gestión, de una cantidad que iba desde los 75 y hasta los 2.000 euros y que una vez las víctimas pagaron, nunca recibieron el préstamo.

Así, las arrestadas captaban a sus víctimas a través de anuncios en internet en los que ofrecían créditos "sin requisitos de solvencia y con unas condiciones muy atractivas". Cuando contactaban, les enviaban un contrato de formalización de préstamo y un documento falso firmado y sellado por un notario de Fuengirola. En él, se autorizaba a los prestamistas a realizar las operaciones financieras aparentemente avaladas por el despacho y donde se establecía la cantidad que debía abonar para legalizar el contrato. Una vez abonada, cortaban toda comunicación con las víctimas que nunca recibieron el préstamo.

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