Economía

Los economistas temen un nuevo calentamiento del precio de la vivienda

  • Los expertos consideran que no se dan las condiciones para hablar de burbuja porque no aumenta el crédito y rebajan su expectativa de crecimiento del PIB en tres décimas

Una mujer pasa junto al escaparate de una inmobiliaria en Málaga Una mujer pasa junto al escaparate de una inmobiliaria en Málaga

Una mujer pasa junto al escaparate de una inmobiliaria en Málaga / Javier Albiñana

El precio de la vivienda no para de crecer en Málaga porque parte de niveles bajos tras la crisis, hay más demanda que oferta y se ha puesto de moda la vivienda de uso turístico, siendo un buen producto para inversores. No se dan aún las condiciones para hablar de burbuja, entre otras cosas, porque los bancos siguen mirando con lupa la concesión de créditos hipotecarios, pero los economistas sí temen que se pueda estar produciendo un sobrecalentamiento del mercado que, a la larga, pueda traer problemas. Así lo destacaron ayer Juan Carlos Robles, Antonio Pedraza y Fernando del Alcázar, decano, vicedecano y coordinador del Colegio de Economistas de Málaga en la presentación de su último barómetro.

Los economistas subrayaron que el precio de la vivienda libre lleva tres trimestres consecutivos creciendo por encima del 3%, estando por tanto por encima del IPC. “La recuperación de la costa y la demanda de viviendas de alquiler turístico hacen que el precio de la vivienda en Málaga vuelva a niveles del segundo trimestre de 2012, mientras que en el resto de Andalucía aún no han alcanzado los del segundo trimestre de 2013”, apuntan.

Todos los informes ratifican el incremento del precio de la vivienda en la provincia. Desde los emitidos por tasadoras hasta los de inmobiliarias on line. El último fue el Ministerio de Fomento, que publicó los datos relativos al primer trimestre de este año el jueves. Según las estadísticas del Gobierno, el precio medio de la vivienda en la provincia está en 1.680 euros por metro cuadrado, un 1,9% más que en diciembre y un 4% más que hace un año. En Málaga capital el aumento interanual ha sido del 12%, hasta los 1.506 euros, y en Estepona, Fuengirola, Mijas y Torremolinos ha crecido por encima del 10%. Al calentamiento de la venta, los economistas le sumaron el coste del alquiler, con subidas de hasta un 30%, un aumento que consideraron “excesivo”. Los economistas valoraron positivamente que se vendan más viviendas porque reactiva al sector inmobiliario y genera actividad, pero recalcaron que no les parecía “bueno” que el precio estuviera de manera sostenida por encima del IPC.

El barómetro de los economistas es trimestral y refleja unos aspectos que consideran positivos, otros moderadamente positivos y otros directamente negativos. Tras varios trimestres en los que los dos primeros ganaban claramente al tercero la tendencia ha cambiado y estos profesionales ven ahora más puntos negativos que positivos. Eso ha provocado que rebajen la expectativa de crecimiento del PIB en Málaga en 2018, que hace tres meses estimaron en un 3,1% y que ayer redujeron hasta un 2,8 o un 2,9%. Es un empuje igualmente importante, pero menor del esperado y eso siempre agua la fiesta. Entre los aspectos positivos destacaron que la licitación pública había crecido un 47% en el último año hasta los 365 millones de euros, que ha aumentado el número de viajeros alojados en hoteles, que la tasa de paro está cayendo el doble que en el resto de Andalucía o que la ocupación hotelera en el primer trimestre alcanzó un máximo histórico hasta el 61%. Entre los datos moderadamente positivos subrayaron la estabilización del número de empresas en concurso, que el IPC está controlado en un 1,4% y esa posible rebaja del PIB mencionada. La lista de negativos es mayor. Los economistas lamentan que ha aumentado el número de empresas disueltas, que se crean menos compañías, que los créditos no aumentan ni al sector público ni al privado, el incremento del precio de la vivienda, que hay cierta congelación de las exportaciones –que están en cifras récord– o que desciende el ritmo de creación de puestos de trabajo. También preocupan los posibles efectos de la subida del precio del petróleo o la disminución del tipo de cambio entre el euro y el dólar.

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