Málaga

"Los fichajes millonarios del fútbol me parecen de locos, fuera de órbita"

  • Carolina Navarro considera que en el deporte femenino aún "cuesta mucho más despuntar" La malagueña teme que el pádel pueda ser un deporte burbuja que se desinfle tras el furor

HA heredado de su madre, Elsa Björk, los ojos azules y el pelo rubio. Podría pasar por una sueca, pero hay una calidez en su mirada y una simpatía en su risa muy propia del sur. La jugadora de pádel Carolina Navarro (Málaga, 1976) lleva nueve años como número 1 del Mundo.

-Campeona del Mundo, de España, número 1 del ránking... ¿Cómo se consigue eso? ¿Cuál es la clave para mantenerse tantos años en la cima de un deporte?

-La clave es motivación, que te guste lo que haces, que disfrutes, y también esfuerzo y sacrificio... Son muchas cosas pero, sobre todo, la motivación. Así siempre tienes ganas de levantarte, de seguir entrenando y de mejorar.

-Primero fue el tenis. ¿A qué se debió el cambio?

-Empecé con 7 años jugando al tenis y comencé a destacar. Llegó un momento en el que o me dedicaba profesionalmente al tenis o estudiaba, es imposible compaginar ambas cosas. Decidí estudiar para tener una carrera, dejé el tenis y un amigo de mi hermano me dijo que había un deporte nuevo que era el pádel y empecé a jugar aquí con mis hermanas. Se me dio bien, jugué en Málaga, en Andalucía, como podía compaginarlo con los estudios continué y poco a poco empecé a ganar torneos, me fui a Madrid a vivir, me dieron una beca y pude estudiar la carrera gracias al pádel.

-¿Qué estudió?

-Estudié Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, en la especialidad de Gestión de Instalaciones Deportivas, en la Universidad Europea de Madrid.

-¿Y qué es lo que más le gustó del pádel?

-Que era fácil, entre comillas, divertido, los golpes son diferentes, es más completo en cuanto a coordinación, y me encantó.

-¿Un jugador profesional de pádel puede vivir sólo de este deporte?

-Un jugador sí, una jugadora no. Personalmente yo tengo la suerte de que cuento con buenos patrocinadores y puedo vivir, aunque esto no es como el tenis, que puedes ganar dinero para el resto de tu vida. Aparte tengo una empresa de eventos, organizamos torneos benéficos, salones de pádel, exhibiciones... Podríamos salvar el año sólo jugando, pero en chicos son muchas más parejas las que pueden hacerlo, en chicas la mayoría tienen que tener un trabajo aparte, dirigen clubes, dan clases de pádel, eso es lo que les facilita poder salir fuera a competir.

-Entonces, ¿tiene su empresa porque es necesaria una actividad paralela o es una forma de hacer más visible un deporte minoritario?

-La fundamos hace tres años para poder promocionar el pádel y compaginarla con la carrera profesional. Pero, sobre todo, la idea es que la empresa empiece a crecer y que nosotras en un futuro tengamos algo cuando dejemos de jugar al pádel, es una previsión para un futuro.

-¿En estos tiempos se consiguen patrocinadores?

-Sin patrocinadores es imposible jugar, te costaría dinero. Gracias a ellos podemos vivir de lo que nos gusta, pero de la pareja dos ó tres [en el ránking mundial] para abajo les cuesta conseguir patrocinio, no es tan fácil encontrarlo hoy en día.

-¿Las lesiones son la bestia negra de los deportistas?

-En mi caso sí, he tenido épocas muy malas de lesiones que me han hecho perderme casi dos temporadas completas. Me rompí el ligamento cruzado de una rodilla, luego de la otra, me perdí un mundial y psicológicamente me hizo pensar que no iba a poder a jugar, pensé que el cuerpo me estaba diciendo basta, que no aguantaba más. Esto fue en 2004 y 2006. Afortunadamente ya no me han vuelto a dar problemas y estoy genial.

-La recuperación requiere un esfuerzo psicológico importante...

-Sí. Me rompí la primera rodilla un mes antes del Mundial de 2004, íbamos número 1 ese año, lo teníamos todo de cara para ganar el mundial... fue un palo durísimo. Me operaron, me recuperé y cuando estaba estupendamente y había mundial en octubre, en febrero de 2006 me rompí la otra rodilla. Ahí me hundí. La Federación Española de Pádel me puso un psicólogo, porque mentalmente estaba mal y para recuperarme de la lesión. Estuve rehabilitándome 7 horas diarias, yo vivo de mi cuerpo, si no podía andar no podía hacer nada.

-Pero salió fortalecida de esa experiencia.

-En 8 meses me recuperé y ganamos el Mundial, eso fue impresionante. Nos tocó en semifinales contra la pareja número 1, a la que nunca habíamos ganado, ganamos ese partido y la final. Se me pasaba todo ese año por la cabeza, fue el mayor logro de mi carrera deportiva, por todo lo que lo rodeó.

-¿Qué significa para una jugadora de pádel la pareja que tenga a su lado en la pista? ¿Es el 50% del éxito?

-La compañera es fundamental, sola no ganas nada, es muy importante tener muy buena compenetración, conocernos de memoria. Ceci Reiter y yo entrenamos juntas, tenemos buen feeling. Es importante conocerse bien porque luego hay momentos de mucha tensión en la pista, y si hay algún roce, te puede explotar. Conocer las miradas, para que no haya malinterpretaciones, tener buena conexión. El pádel es un deporte de dos y depende tanto de uno como de otro. Creo que Ceci está sacando lo mejor de mi y yo de ella, no por jugar con la mejor de derecha eres la mejor pareja, no es uno más uno, es la combinación de ambas partes.

-¿Qué le parece que el pádel esté tan de moda? ¿Considera que es un deporte burbuja?

-La verdad es que ahora está en un momento muy, muy, muy bueno, pero sí es cierto que están construyendo demasiados clubes, está siendo demasiado furor. Espero que no pase, pero creo que en algún momento empezarán a cerrar clubes, es la sensación que tengo y espero equivocarme. Eso pasó en Argentina y ojalá que no suceda aquí lo mismo. Ahora está en el momento de mejor salud que nunca ha tenido, ojalá se mantenga así y se sepa llevar para que luego no caiga.

-¿Le gusta más una competición u organizar una clase con gente anónima?

-Para mí competir es la vida, llevo compitiendo desde que tenía 7 años. La llevo en la sangre, te aporta una adrenalina que se echará de menos cuando deje de competir. Pero me gusta tanto este deporte que también me gusta organizar cosas, meterme en la pista con la gente para enseñarle, organizar torneos benéficos... Aunque ahora mismo la competición para mi lo es todo, a pesar de que organizar también me llena. Disfruto mucho con todo lo que hago.

-¿Es supersticiosa?

-Oh, sí, mucho. Tengo que intentar que se me vayan algunas cositas. Para empezar, si nos va mal en un partido esa equipación la vetamos para siempre, y este año casi no teníamos que ponernos.

-¿Cómo se prepara antes de un evento importante?

--Hago las cosas por rutina, para concentrarme, tengo que tener todo súper atado y hacer siempre lo mismo: quedar con mi preparador una hora antes del partido, prepararme los botellines, calentar con mi preparador físico, luego con mi entrenador en la pista, escuchar una música antes del partido, siempre la misma, y luego meternos en pista. Siempre entra Ceci primero con el pie derecho y luego yo con el izquierdo para completar la pareja.

-Sí, pero patas de conejo no lleva, no?

-[Risas] Una vez me regalaron una pata de conejo, a partir de ahí empezamos a ganarlo todo y me dije que se tenía que quedar ahí. Tengo estampitas que me dan mis padres de todos los Santos y un trébol de cuatro hojas, como todo es pequeño lo puedo llevar y no me puede hacer mal.

-¿Cree que a la mujer le cuesta aún despuntar?

-Yo creo que eso ha cambiado mucho, que está tomando un protagonismo bastante importante en la sociedad. Hoy por hoy la mujer sabe que está igual de capacitada que un hombre para llegar.

--¿Cómo ve a las mujeres en el deporte de élite?

-En el deporte femenino, desgraciadamente, cuesta muchísimo más despuntar. Nos sigue costando un montón todo aunque haya cambiado mucho la situación.

--Hacer compatible la familia con viajes, entrenamientos... ¿La maternidad es un handicap?

-Yo creo que sí, criar a un niño ocupa mucho tiempo.

-¿Qué se le pasa por la cabeza cuándo escucha los contratos millonarios de futbolistas como Neymar?

-Me parece ridículo. Todos los clubes tendrían que poner un tope y pagar desde ahí hacia abajo, es una barbaridad. Lo del fútbol me parece de locos, está totalmente fuera de órbita y considero que es una pena, está el fútbol y luego el resto de deportes. Me parece desorbitado pagar tantos millones.

--Usted viaja mucho, ¿qué imagen de Málaga tienen fuera?

-A mí me envidian mucho. Dicen que tengo suerte, por el buen clima, la gente, los pescaítos... Somos la envidia de toda España. Creo que a Málaga se la tiene como una ciudad bonita, con buen clima, buena gente, divertida y abierta.

-¿Y cómo ve la ciudad una malagueña desde la distancia?

-Me fui con 18 ó 19 años, siempre que puedo me escapo, pero es cierto que hasta que no te vas de la ciudad no sabes lo que tienes, y esto se echa de menos mucho. Aquí tienes mucha más calidad de vida que en cualquier otro sitio.

-Supongo que no hay recetas milagrosas pero, ¿para usted cuál es el camino que se debería de tomar para salir de la crisis?

-Yo creo que tanto políticos como ciudadanos tenemos que apechugar y arrimar el hombro para que el país salga adelante.

-¿Cree que hemos aprendido algo de esto?

-No sé si aprenderemos, yo creo que sí. Es cierto que cuando hay crisis tienes oportunidades para otras cosas, y ahora hay que tratar de ser más positivos, de no encerrarse y aprovechar estas oportunidades.

-Desempleo, desahucios, endurecimiento de condiciones para alcanzar una beca, empobrecimiento de la población, menos inversión en investigación ¿Qué es lo que más le preocupa del momento actual que estamos viviendo?

-Lo del paro es lo más preocupante, sin trabajo no hay ingresos y no hay para nada, es la pescadilla que se muerde la cola. A ver si poco a poco se puede ir solucionando.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios