El impacto de la Covid-19 en la sostenibilidad

Sostenibilidad: de ser una etiqueta a una necesidad urgente

  • Una jornada técnica organizada por Grupo Joly y Unicaja Banco pone de manifiesto cómo se ha acelerado la conciencia y acción de empresas e instituciones en este ámbito

  • Sostenibilidad: sí o sí

Juanma LLamas, socio fundador de Green Globe; Patricia Mora, vicerrectora adjunta de Smart-Campus de la UMA; Felipe Romera, director de Málaga TechPark; Tomás Monago, redactor de Economía de ‘Málaga Hoy’;  José María López, director de Sostenibilidad y RSC de Unicaja Banco; Natalia Sánchez, vicepresidenta y secretaria general de la Confederación de Empresarios de Málaga; y Javier Noriega, vocal de la Comisión de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Economía Azul de la Cámara de Comercio de Málaga.

Juanma LLamas, socio fundador de Green Globe; Patricia Mora, vicerrectora adjunta de Smart-Campus de la UMA; Felipe Romera, director de Málaga TechPark; Tomás Monago, redactor de Economía de ‘Málaga Hoy’; José María López, director de Sostenibilidad y RSC de Unicaja Banco; Natalia Sánchez, vicepresidenta y secretaria general de la Confederación de Empresarios de Málaga; y Javier Noriega, vocal de la Comisión de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Economía Azul de la Cámara de Comercio de Málaga. / Javier Albiñana

La sostenibilidad no es ya una cuestión de etiquetas, ni de marketing. Ni siquiera puede ser una intención, o algo voluntario. Es una necesidad urgente y la conciencia de esta necesidad ha sido más evidente con la pandemia, al hacernos sentir a todos más vulnerables. Las empresas y administraciones públicas deben acelerar ahora hacia un mundo más sostenible. Si no, será demasiado tarde y el planeta no aguantará.

Este fue, más o menos, el resumen de las intervenciones de la jornada 'El impacto de la Covid-19 en la sostenibilidad', organizada por Grupo Joly y patrocinado por Unicaja Banco, y que contó con relevantes actores del mundo empresarial, universitario y financiero.

El concepto de sostenibilidad no sólo se refiere a minimizar el impacto del cambio climático, el uso de energías limpias o el fomento de la economía circular. También tiene su vertiente social, con el objetivo de procurar el beneficio del entorno de la empresa (proveedores, inversores, consumidores, etc.), en lugar de maximizar el beneficio; y de gobernanza, es decir, reglas de Gobierno transparentes, planificación, etc. "La cuestión está en cómo conciliar estos tres vértices, el ambiental, el social y el económico. Las empresas están en la línea de asimilarlo y cada vez más se está dejando atrás el beneficio económico como objetivo exclusivo y se apuesta por algo más, por tener en cuenta a todos los grupos de interés", señaló Juanma Llamas, socio fundador de Green Globe Sostenibilidad y Proyectos Ambientales.

En el nuevo modelo hay que rendir cuentas y las empresas colaboran entre sí

José María López, director de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa de Unicaja Banco, explicó cómo el concepto se está imponiendo en las empresas. "Hay una evolución cualitativa desde la responsabilidad social, caracterizada por la voluntariedad, hacia las demandas del propio mercado, de los clientes". Y puso un ejemplo del mundo de las finanzas: "En el nuevo modelo de banca, se van a dar mejores o peores condiciones de financiación dependiendo de una mejor o peor gestión ambiental y social. Eso nos lleva más allá del ecopostureo, como dice el Banco de España, nos lleva a una gestión rigurosa tanto por parte de los bancos como de sus clientes".

Y no solo las empresas tienen que rendir cuentas ante los bancos. Como explica Felipe Romera, director de Málaga TechPark, "ya hay directivas ESG (siglas en inglés de medio ambiente, sociedad y gobernanza) que se aplican en empresas cotizadas; además del informe de cuenta de resultados, tienen que hacerlos de su actividad en estos ámbitos; esto es una revolución que va poco a poco", dijo Romera, quien recordó que el parque que dirige tiene un acuerdo con Endesa para conseguir un prototipo de ciudad circular en el entorno tecnológico malagueño en 2025.

Javier Noriega, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Economía Azul de la Cámara de Comercio de Málaga, recordó que la sostenibilidad no solo es una misión empresarial. Las administraciones establecen los marcos legales; la Universidad y los grupos de investigación marcan las pautas de innovación; y la sociedad civil, a través de medios de comunicación y ONG visibilizan la necesidad. "Se trata de ir a un modelo que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer a las generaciones futuras".

Los bancos ya prestan con mejores o peores condiciones dependiendo de la gestión sostenible

Ya los jóvenes, como nuevos consumidores, marcan la pauta y 'obligan' como consumidores a las empresas a ser sostenibles. Natalia Sánchez, vicepresidenta de la Confederación de Empresarios de Málaga, aseguró que ya se daba esta tendencia antes de la pandemia, pero ahora "se ha acelerado y se es, por ejemplo, más sensible a colaborar con empresas que habían estado cerradas mucho tiempo, o a comprar productos que se producen en el territorio, o ir al comercio e incluso a la cafetería más cercana; las empresas están más concernidas por estos temas y por motivos propios y las necesidades de los grupos de interés entran en esta dinámica". "Los llamados millenial -afirmó por su lado Juanma Llamas, de Green Globe- piensan de forma distinta y tenemos que adecuarnos a sus necesidades; no solo en lo que atañe a la economía circular, sino a la colaborativa; esas preferencias hay que tomárselas en serio porque si seguimos apoyándonos en el modelo actual vamos hacia la insostenibilidad".

La pandemia ha sido un aldabonazo ya no solo para los jóvenes -que tenían más conciencia- sino para todos. "Ha llegado y nos ha sacudido a todos; y ha sido un acelerador de cambios radical", dijo Natalia Sánchez. José María López, de Unicaja, aseguró que parecía que la Covid-19 iba a interrumpir el proceso de concienciación, pero "sorpresivamente no solo seguimos hablando de sostenibilidad sino que se ha acelerado el interés (en el ámbito financiero) del Banco Central Europeo, el Banco de España, las entidades y los inversores". Aludió, en concreto, a un reglamento europeo de taxonomía que especifica cuándo una empresa es sostenible en lo ambiental. Es cierto que está dirigido a grandes corporaciones, pero López cree que al final la lluvia fina llegará a las pymes. "Las grandes van por delante, y es lógico, pero las más pequeñas van a tener que entrar en este terreno, al menos en el de la sostenibilidad ambiental".

Un momento del coloquio celebrado en el hotel NH de Málaga. Un momento del coloquio celebrado en el hotel NH de Málaga.

Un momento del coloquio celebrado en el hotel NH de Málaga. / Javier Albiñana

Natalia Sánchez, de la CEM, mencionó en este sentido un foro de empresas socialmente responsables de la confederación. "Vemos cómo empresas de mayor tamaño sirven como tractoras para acometer proyectos innovadores; conozco el caso de una que interactúa continuamente con empresas de menor tamaño para intentar entrar en una dinámica de economía circular. En el nuevo modelo la colaboración es importantísima: colaboración en lugar de competición".

El nuevo modelo cambia no solo la relación con consumidores y cadena de valor, sino también con el trabajador. “Las empresas digitales van donde encuentran trabajadores para tenerlos cerca; ellos son los que deciden donde se ubican, no la empresa y eso cambia el escenario”, afirmó Romera. “Ahora eligen trabajar en una empresa que comparta sus valores, y no miran tanto lo económico”, añadió Juanma Llamas. Y Natalia Sánchez señala que es importante “que tomen la iniciativa y que sean puntales de la acción social de la empresa”, lo que se conoce como intraemprendimiento, sin olvidar la justicia social establecida como uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS) de la ONU.

En esta carrera por la sostenibilidad, la innovación juega un papel esencial. Como explicó Felipe Romera, de Málaga TechPark, "Son dos vectores que se necesitan. La sostenibilidad hace las preguntas y la innovación ofrece las respuestas", y a continuación relató cómo el parque tecnológico ha evolucionado de un ecosistema de empresas de electrónica a otro en el que las digitales son las que se instalan más. "El concepto de sostenibilidad ligado a la digitalización ha sido un impulso fundamental".

La Universidad también entra en juego en este terreno con la inclusión en el currículum, en el caso de la Universidad de Málaga (UMA), de este concepto de sostenibilidad. Como asegura Patricia Mora, vicerrectora adjunta de Smart-Campus de la UMA, la institución "forma a los futuros líderes del mañana para que se formen en la sostenibilidad; porque tener que esforzarnos para ser sostenibles indica que algo no funciona. Tendría que ser como algo establecido en nuestro modo de vida, que se desarrolla sin que nos demos cuenta".

La urgencia es clara y, aunque tras la pandemia se ha acelerado el interés y la acción para hacer un mundo más sostenible, queda camino por recorrer. "La conciencia de que el planeta no es sostenible no está muy clara, por mucho que hablen los políticos y haya cumbres -señaló Felipe Romera-; se habla mucho, pero se hace mucho menos. Desde los 80 el uso de recursos de la tierra por parte del hombre ha aumentado un 60%. Si seguimos así, vamos al desastre bastante rápidamente". No hay tiempo, pues. De la conciencia -y acción- de todos los actores de la sociedad va a depender el futuro. Ser sostenible no es una opción. Es una necesidad.

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