sanidad pública

La labor social y más desconocida del Regional

  • Catorce profesionales atienden a más de 4.200 pacientes al año para solucionarles problemas sociales antes de que reciban el alta

Los trabajadores sociales y la supervisora del área de Infecciosos hablan con un paciente ingresado.

Los trabajadores sociales y la supervisora del área de Infecciosos hablan con un paciente ingresado. / JAVIER ALBIÑANA

Víctimas de violencia de género, niños desamparados, personas en situación de exclusión social, enfermos mentales sin apoyo familiar, extranjeros que sufren una patología grave y están solos, inmigrantes sin recursos, ancianos muy dependientes que no tienen quien los cuide y hasta fallecidos en el hospital cuya familia está en la otra parte del mundo. El listado de problemas a los que se enfrentan cada día los 14 trabajadores sociales de los hospitales Regional, Materno y Civil es muy variado.

Toda la población conoce la labor sanitaria del complejo hospitalario. Pero hay una actividad bastante desconocida para que, al alta, los pacientes afronten su vida en condiciones dignas. Esa es la tarea de la que se encarga la Unidad de Trabajo Social.

Su labor supone una ayuda a los pacientes, a sus familias y al sistema sanitario. Para los enfermos, porque de nada sirve que se sometan a una compleja intervención y que ésta sea un éxito si al alta no tienen a nadie para los cuidados postoperatorios. Para las familias, porque los trabajadores sociales les aportan soluciones prácticas, sea agilizar la plaza en una residencia o informarles de las ayudas que existen para su caso concreto. Y para el sistema porque las camas del hospital deben destinarse a atender enfermedades, no problemas sociales.

"Intentamos detectar los problemas sociales al ingreso del paciente porque en un hospital de este nivel las camas son carísimas y el alta no debe esperar a una solución social. De modo que la detección precoz de una situación social complicada permite que las personas tengan un recurso a donde ir una vez que reciben el alta y a la vez supone un ahorro de camas hospitalarias", explica el coordinador sociosanitario de la Unidad, Juan Antonio Torres. El Regional es el primer y único hospital andaluz que cuenta con esta figura. La dirección del centro apostó por su creación consciente de que hay problemas sociales que frenan las altas. Pero no sólo por eso. También para que el paciente reciba una asistencia integral. "Desde la Unidad de Trabajo Social se intenta dar una atención integral porque, ¿de qué sirve a una persona sin hogar curarle heridas y, con vendas, ponerlo otra vez en la calle? Si hacemos eso, al día siguiente estará otra vez en Urgencias", apunta.

Los trabajadores sociales son "el nexo" entre el hospital y el exterior. Y cada paciente tiene necesidades sociales diferentes. Puede que haya que coordinar recursos con la Policía, la Fiscalía, los juzgados, Protección de Menores, ONG, consulados, residencias, Asuntos Sociales comunitarios, Hospital de Tetrapléjicos de Toledo y un largo etcétera. "Es un trabajo poco conocido, pero es clave para la sanidad pública porque la problemática social va en aumento. Por ello se deben potenciar estas unidades", defiende su coordinador.

María del Mar Sepúlveda, que lleva 16 años en la Unidad de Trabajo Social, confirma que cada vez hay más casos. Por un lado porque en la actualidad se presta más atención a los problemas sociales y por otro porque la crisis ha supuesto en aumento de las personas en situación vulnerable. "Hacemos una labor de apoyo emocional en situaciones de dolor y ayudamos mucho tanto a los pacientes como a sus familiares, dándole soluciones prácticas a problemas que los desbordan", explica Sepúlveda.

No todos son problemas de inmigrantes o personas en exclusión social. También pueden atender a un joven que de ser una persona válida, por un accidente de tráfico se transforma en un instante en un gran dependiente. "Situaciones de ese tipo generan vértigo y ansiedad", explica Torres. Y ahí están los trabajadores sociales encauzando a ese paciente y a su familia hacia el recurso adecuado para que al alta tenga la solución más digna posible dentro de su enfermedad.

Los casos sociosanitarios son comunicados a la Unidad por los profesionales de Urgencias y de las plantas. De inmediato, los trabajadores sociales ponen en marcha el engranaje para darles la mejor respuesta posible. El año pasado, los trabajadores sociales atendieron a un total de 4.224 pacientes en 11.700 consultas. En el primer semestre de 2017, las cifras ya iban por 2.274 enfermos atendidos en 7.251 consultas. La mitad de los casos son personas de avanzada edad. De ahí que los trabajadores sociales adviertan que debido al envejecimiento de la población, la problemática sociosanitaria irá a más. Puede darse el caso de una persona mayor, autónoma, que tras sufrir un ictus queda con una gran dependencia. Si sus familiares trabajan y no pueden cuidarla, estos profesionales se encargan de buscar recursos que aporten soluciones. "El problema en estos casos es que el alta corre más que una plaza de residencia", explica Alicia de Pablo, trabajadora social de la Unidad. Y añade: "Los familiares vienen con dudas y ahí estamos nosotros. Hacemos una labor de coordinación [con otras instituciones, asociaciones y centros de salud] y arropamos a las familias. Es un trabajo muy duro, pero a la vez reconfortante porque podemos ayudar a muchas personas".

Un refugiado con una infección que tramita su asilo, un inmigrante irregular que ha llegado en patera con fiebre, un comunitario de 70 años grave y sin familia en España, un anciano con la cadera rota que necesita una plaza de residencia y un subsahariano fallecido cuya familia hay que encontrar. Esos fueron algunos de los casos atendidos en el rato en que se hizo este reportaje. La labor de los trabajadores sociales del hospital es bastante desconocida; pero sin duda es muy útil y humanitaria.

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