Málaga

"Si todos tenemos que morir, no debe ser algo tan terrible"

  • Expone su fórmula magistral de la felicidad: "Disfrutar con lo que tienes y con lo que haces, y no pensar lo que disfrutarías si tuvieras cosas que no tienes ni puedes tener"

Ayer se puso el punto final a la primera semana de los cursos de verano organizados por la Universidad de Málaga en Ronda, con la participación de 80 alumnos. Ramón Bayés, catedrático emérito de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Barcelona, fue el encargado de cerrar el ciclo de ponencias en el curso La psicología como esperanza con una conferencia titulada Tiempo de vivir, tiempo de morir.

-¿Por qué ese nombre?

-En mi ponencia trato las experiencias que han tenido importancia en los últimos años de mi vida y que son comunes a todos. Nos interesa el tiempo y la felicidad, pero también cómo afrontar la muerte.

-¿Sigue habiendo tabúes en torno a la muerte?

-Sí, todavía es un tabú para la mayor parte de la gente. Se ve a la muerte de los demás como si fuera una película. Es algo que se ve muy lejano, a no ser que le toque a alguien querido o uno mismo esté cerca de morir. Esto en parte está bien, porque tampoco podemos estar pensando constantemente en la muerte. Pero la reflexión sobre la muerte es útil. Incluso pensadores a lo largo de la historia como Séneca o Montaigne decían que la meditación sobre la muerte es una meditación sobre la libertad, porque quien ha aprendido a morir, ha desaprendido a servir y es libre.

-¿Cómo debemos afrontar ese hecho?

-Lo primero es aceptar la realidad, que la muerte es un hecho natural y es parte de la vida. Y si todo el mundo lo tiene que afrontar, no debe ser algo tan terrible. Una cosa común en casi todas las culturas es la importancia de vivir el presente. Pero eso no significa no tener ilusiones ni planificar el futuro, sino aceptar que si el futuro sale como lo hemos planificado o no, tenemos que seguir viviendo.

-¿Existe la fórmula de la felicidad?

-Bueno, el truco es muy sencillo: disfrutar con lo que tienes y con lo que haces, y no pensar lo que disfrutarías si tuvieras cosas que no tienes ni puedes tener.

-¿Pensamos demasiado en lo que no tenemos?

-Nuestra cultura no se basa tanto en eso, sino en cosas inmediatas. Hay que obtener el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo. Es la cultura que desgraciadamente está cundiendo en España, el capitalismo puro y duro. Precisamente en estos días el presidente del Banco de España ha declarado que su objetivo es ganar dinero, y lo ha dicho sin remilgos.

-Pero habrá quien sea feliz ganándose la vida con esfuerzo.

-Claro, de hecho el trabajo es una gran parte de la vida. Una tercera parte de la vida dormimos, otra trabajamos y otra la dedicamos al ocio, a las relaciones personales y demás. Así que si conseguimos que el trabajo se convierta en un gusto, es algo que no tiene precio. Por eso es tan importante que los jóvenes encuentren algo con lo que disfruten y estén satisfechos de su trabajo.

-¿La crisis ha cambiado nuestros objetivos vitales?

-Estamos en una sociedad que ha logrado grandes avances en el campo biomédico y en la prolongación de la vida. Hemos casi duplicado la esperanza de vida en solo doscientos años, y esto es un gran éxito. Pero solo nos preocupamos por lo inmediato, en un pelotazo inmobiliario, por ejemplo. Es una sociedad de tentaciones, pero este modelo se está acabando. Ahora nos damos cuenta de que muchas cosas se han hecho mal y quizá esto sea un lado positivo de la crisis, ya que podemos encontrar otros valores por los que estar satisfechos .

-¿Qué valores serán esos?

-Vivir y ayudar a vivir, simplemente. Para personas con responsabilidades como un político, un médico o un psicólogo el objetivo debe ser contribuir con su profesión al bienestar y a disminuir el sufrimiento humano.

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