Oleada de robos en parroquias de la Costa del Sol Ladrones de guante sacro

  • Investigan un nuevo robo en una parroquia en Antequera, donde han sustraído dos copones l “Ruego que los devuelvan”, espeta el párroco

La última parroquia de Antequera que ha sufrido un robo La última parroquia de Antequera que ha sufrido un robo

La última parroquia de Antequera que ha sufrido un robo

“Como párroco, en nombre de Cristo, ruego a los ladrones devuelvan los copones con las hostias y se arrepientan de este delito sacro”. Ese es el mensaje que ha difundido la parroquia Santísima Trinidad de Antequera, la última que ha sufrido un robo en su interior y que se suma a la oleada que investiga la Policía.

En esta ocasión, el autor huyó con las dos copas que contenían las formas consagradas. El templo, según explicó a este periódico el párroco, Gregorio Castaño, informó de lo ocurrido ante el Obispado y presentó la correspondiente denuncia en la Comisaría.

Fue el lunes, al comienzo de la Eucarístia de las 19:00 que uno de los sacerdotes iba a oficiar cuando se percataron de que faltaban los copones. “No nos lo explicamos porque no tienen mucho valor, pero es un robo sacrílego”, manifestó. Aunque no tiene sospecha de quién puede estar detrás de la actuación, que es la primera vez que se produce, pide al responsable que devuelva las piezas.

El robo, según reza el texto firmado por el vicario parroquial de la iglesia de Antequera, Ángel García, y compartido por la parroquia para localizar a los ladrones, fue constatado por los padres trinitarios presentes en el templo y el servicio de la Casa de Acogida Prolibertas, que acoge a personas encarceladas e inmigrantes, y como capellanes del Centro Penitenciario de Archidona. La Policía Nacional ha abierto una investigación para esclarecer los hechos.

“No tienen mucho valor, pero es un robo sacrílego”, afirma el responsable del templo

Las parroquias de la provincia han dejado de ser sagradas, al menos para los ladrones que han visto en ellas un filón para hacerse con material sagrado. El mes pasado, en solo dos semanas, varias iglesias de Benalmádena sufrieron el robo de la caja fuerte en la que guardaban el dinero de la colecta, que en uno de los casos ascendía a cerca de 2.000 euros. Dos de ellas se encuentran en Arroyo de la Miel y la última en Benalmádena Pueblo.

Se da la circunstancia de que en los tres casos los autores actuaban con el mismo modus operandi: forzar la puerta y sustraer la caja fuerte con el botín sin reparar en otros artículos de valor. Afortunadamente no se produjeron daños en el patrimonio de ninguna de ellas. El primero de ellos tuvo lugar en la Iglesia Bautista de Arroyo de la Miel, en la calle Sagitario.

Según relató entonces su pastor, Eusebio Pérez, cuando llegaron el domingo tras varios días de viaje la puerta ya estaba abierta. “Pensábamos que la acababa de abrir algún miembro de la Iglesia pero no fue así. Como no había nada revuelto no sospechamos nada. Fue más tarde cuando entramos y vimos que la puerta del armario donde guardamos la caja fuerte estaba abierta y que el hueco estaba vacío cuando nos dimos cuenta de lo que había pasado”, narró poco después de producirse el robo.

Fue en ese momento cuando repararon en que la puerta de entrada estaba forzada y que habían roto el candado para acceder al local, que se encuentra en los bajos de un edificio. Algunos comerciantes de la zona alertaron de que una de las noches vieron como alguien estaba forcejeando la puerta que da acceso al jardín del bloque. “Pero podía haber sido un vecino cualquiera o la persona que nos robó”, explicó Pérez, que señaló que “llevamos aquí más de veinte años y nunca habíamos experimentado algo así”.

Un par de semanas más tarde volvían a saltar las alarmas, esa vez en Torremolinos, por un nuevo robo en una iglesia del municipio. Los hechos sucedieron de madrugada en la parroquia de El Pinillo. Al parecer, los ladrones forzaron la reja de la entrada para acceder a los salones parroquiales, según denunció el párroco de la iglesia, Fidel García.

Una vez dentro, los cacos reventaron el marco de la puerta de la sacristía y lo revolvieron todo, pero solo encontraron varios sobres con el dinero de los libros de la catequesis por un importe de unos 60 euros. “Sospechamos que venían buscando dinero porque había un equipo de música, un micrófono inalámbrico y otros aparatos electrónicos y no se llevaron nada. Lo que no saben es que en las iglesias no hay dinero porque lo poco que se recoge se ingresa rápidamente en el banco; no tenemos caja fuerte”, aseguró el religioso.

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