Málaga

Una pareja ya tiene madre gestante en Kiev

  • "Parece que fuéramos traficantes de órganos", se queja el futuro padre

Un sanitario trabaja en laboratorio. Un sanitario trabaja en laboratorio.

Un sanitario trabaja en laboratorio.

Carmen y Javier -nombres ficticios- son malagueños. Ya han encontrado madre gestante en Kiev y una clínica de la capital ucraniana tiene cinco embriones congelados de la pareja que pronto le serán transferidos a la mujer. Él ha elegido que lleve su nombre si es varón. Si es niña, lo elegirá Carmen. "Aún prefiero no pensarlo", afirma ella.

Después de ocho años tratando de ser madre y de siete intentos fallidos por reproducción asistida, prefiere no ir por delante de los acontecimientos. "Tenemos que irnos al extranjero porque aquí no es legal", explica ella que no puede quedarse embarazada porque no se le implantan los embriones.

La maternidad subrogada les cuesta unos 60.000 euros. "Tenemos unos ahorrillos y donde no lleguemos, los padres echarán una mano", añade Carmen. Ambos se miran con ilusión. "Es el sueño de nuestra vida en común. Adoramos a nuestros sobrinos y a los niños de nuestros amigos. Pero somos padres sin hijos. Eso nos falta", comenta Javier. Luego reprocha que casi se les considere "como si fuéramos traficantes de órganos". "Cuando ellas lo hacen voluntariamente", asegura Carmen.

La pareja inició el proceso a finales del año pasado con el despacho Universal Surrogacy, ubicado en Málaga y el único de Andalucía dedicado a la gestación por sustitución. Carmen se sometió al tratamiento preparatorio para una fecundación in vitro en una clínica de la provincia. Luego la pareja viajó a Kiev. Allí, otro centro especializado en reproducción asistida le extrajo los óvulos y fueron fecundados con el esperma de Javier. Se consiguieron cinco embriones. En ese viaje, también firmaron el contrato para la maternidad subrogada y conocieron a la mujer que parirá al hijo que esperan desde hace mucho tiempo.

Javier considera paradójico que "el progresismo feminista y la Iglesia se hayan puesto de acuerdo en su rechazo" a esta posibilidad que ofrece la reproducción asistida. Cuando se les pregunta si la ley española tendría que cambiar para permitir la maternidad subrogada, los dos contestan al unísono: "Sí, totalmente". Carmen cree que es cuestión de tiempo que se legalice y Javier ve positivo que "por lo menos ya se esté debatiendo". Pero ellos están felices y más allá del debate. "Nuestros familiares nos ha visto pasarlo tan mal que están encantados con esta opción", dice ella. Una opción en la que el hijo no vendrá de París, sino de Kiev.

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