Tribunales

Condenan a 20 años de prisión a una pareja por dejar morir a su bebé por desnutrición

  • Dejaron de prestar a la menor los cuidados más elementales de forma deliberada y reiterada, mostrando ningún interés por su salud y bienestar

Ciudad de la Justicia de Málaga. Ciudad de la Justicia de Málaga.

Ciudad de la Justicia de Málaga.

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Un pareja ha sido condenada por la Audiencia Provincial de Málaga a 20 años y un día de prisión por un delito de asesinato después de que su bebé falleciera a los tres meses por no recibir los más elementales cuidados, además de sufrir malnutrición y delgadez severa.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, relata que la pareja tuvo una niña el 6 de agosto del 2016 en Málaga con un peso de 3.680 gramos y una talla de 52 centímetros.

Según los hechos probados, a partir de ese momento, y durante sus tres meses de vida, los acusados dejaron de prestar a la menor los más elementales cuidados de forma deliberada y reiterada, "siendo conscientes de que con tal falta de cuidados le podría provocar la muerte, lo que aceptaron".

La recién nacida no fue alimentada correctamente, ya que sus padres le daban biberones que contenían una cantidad insuficiente de leche maternizada, lo que pasado el tiempo provocó en la misma un estado de malnutrición severa,

El bebé a los tres meses sólo pesaba 2.900 gramos y su talla era de 54,5 centímetros (percentil tres-cinco desviado del estándar de peso normal).

En la sentencia se considera que los acusados no tenían la intención de provocar la muerte de su hija, pero fueron conscientes de que le estaban proporcionando una alimentación insuficiente para que pudiera subsistir. Además entendían la situación de peligro en la que debido a ello se encontraba y que ello podría provocarle la muerte.

La menor sufrió una caída a finales de octubre o principios de noviembre del mismo año, que le provocó un traumatismo cráneoencefálico, sin que los acusados, que estaban presentes cuando se produjo, la llevaran a ningún centro sanitario para que fuera reconocida.

Sobre las 6.00 horas del 10 de noviembre del 2016, la menor falleció en el domicilio familiar.

La causa fundamental de la muerte fue la malnutrición severa que sufría, y la causa inmediata una bronconeumonía provocada por la falta de alimentación, pues esta ocasionó una depresión del sistema inmune e infección terminal. Ayudó al resultado de muerte el citado traumatismo, por su localización en el sistema nervioso central.

Durante el juicio los acusados explicaron que tenían una situación económica no demasiado holgada y relataron que al dar a luz les dieron algunas muestras de leche maternizada y le explicaron la cantidad que tenía que dar a la niña.

Alegaron que cuando se le acabaron las muestras, como no tenía dinero suficiente para comprarle comida, acudieron a unas monjas que atienden a las familias necesitadas, y les proporcionaron leche.

Al parecer como no tenían del número 1 (que es la adecuada para los primeros meses de vida de los recién nacidos), le dieron del número 2, creyendo los acusados que al ser un alimento indicado para niños de mayor edad, tenían que poner en el biberón menor cantidad de producto, lo que en la práctica supuso que ingiriera agua con alimento insuficiente y muy escaso.

El poco interés de los acusados por la salud y bienestar de su hija quedó de manifiesto cuando, según dijeron los dos, el día antes de su muerte se puso morada mientras le daban el biberón, y dejó de respirar, consiguiendo el padre reanimarla, si bien la menor no quiso comer.

Ante una situación como la descrita, en la que un bebé se pone morado y deja de respirar, teniendo que ser reanimado, no ingiriendo alimento alguno y teniendo la tripa hinchada, cualquier persona, por escasa que sea la experiencia, hubiera acudido al médico pero ellos no lo hicieron.

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