Málaga

La rutina como terapia frente al cáncer

  • Una superviviente crea una escuela de pacientes y acomete un emprendimiento social ‘on line’ para ayudar a otros enfermos

Pacientes y familiares en la escuela impulsada por Ana Siles. Pacientes y familiares en la escuela impulsada por Ana Siles.

Pacientes y familiares en la escuela impulsada por Ana Siles. / M. H.

Ana Siles ha sobrevivido a dos cánceres. Uno de tiroides, cuando tenía 36 años, y otro de mama, al cumplir los 45. Ahora, a sus 49, intenta que su experiencia sirva de ayuda a los demás. Para ello ha impulsado la Escuela de Pacientes Oncológicos y propone, de forma complementaria a los tratamientos, la rutinoterapia. Esta iniciativa consiste en combinar distintos métodos para llevar una rutina de hábitos de vida saludables que potencien los efectos curativos de la quimioterapia.

“Cuando tienes cáncer, tienes todo el tiempo del mundo y la mente se preocupa. De lo que se trata es de que se ocupe de cuidarte”, explica. Es decir que de la inacción y los miedos se pase a la acción y el autocuidado. Para ello, la rutinoterapia aborda dos frentes: el cuerpo y la mente. El primero, con ejercicio físico, nutrición adecuada y cuidados de la piel, castigada por los tratamientos. El segundo, con meditación, pensamiento positivo y respiración. El objetivo es priorizar y descargar el estrés. “La rutina te va dando fortaleza”, asegura Ana cuya Escuela de Pacientes Oncológicos funciona en el Hospital HLA Universitario Moncloa, de Madrid.

Esta doctora en Ciencias de la Información y experta en nutrición aclara que es importante que esa rutinoterapia se asuma en grupo. Primero porque hay un mayor compromiso con la rutina saludable trazada. Y segundo, porque “al final te picas con el otro compañero del grupo” y se van superando los obstáculos que pone el cáncer en la vida de los pacientes oncológicos. Ana define la rutinoterapia como un método que ayuda a cambiar el estilo de vida a estos enfermos “durante y después del cáncer, en grupo y con un abordaje integral del autocuidado a través de rutinas y hábitos de vida saludables”.

Esta superviviente cuenta que el primer tumor, el de tiroides, fue relativamente fácil de superar. Pero el segundo, el de mama, reconoce que la tumbó. “Agarrarme a estas rutinas en medio del tsunami de la enfermedad fue para mí una terapia”, sostiene. Fue por eso que acabó desarrollando talleres que bautizó como rutinoterapia.

Con el cáncer eres consciente de eres vulnerable. Por eso vivo cada día como el último”

Explica que los realiza dentro del hospital y que el abordaje multidisciplinar con endocrinólogo, médico rehabilitador, fisioterapeuta, psicólogo, enfermero y trabajador social es la clave para el éxito. Otro de los pilares es el enfoque práctico y de grupo. “No sabemos manejar bien la incertidumbre y cuando recibes la noticia [de la enfermedad] estás en shock”, explica. Por ello la celebración de cada pequeño logro, el contacto diario por whatsapp y el vínculo con el grupo es un apoyo fundamental. Ana se ha planteado convertir esta iniciativa en un emprendimiento de impacto social con talleres on line para los interesados. Su web es rutinasduranteelcancer.com.

Cuenta que se le ocurrió la terapia para complementar los tratamientos oncológicos que recibía porque probó muchas rutinas que aunque no tenían evidencia científica, le ayudaban a estar mejor. Marcha nórdica, pintura, yoga... Entonces ideó un método para “acompañar, orientar y entretener a los pacientes”.

Ahora que los miedos se van disipando, Ana reflexiona: “El cáncer te da otra visión. A mí me regaló el sentirme querida y muchísimo amor de mi familia y amigos”. Dice que al padecer la enfermedad tomó conciencia de lo vulnerables que somos. Y desde entonces, vive cada día “como si fuera el último”.

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