Málaga

Una semana en un solo día

Quedan seis días para el Domingo de Ramos. Seis días para empezar a revivir la Pasión de Cristo por las calles de Málaga. Pero antes que todo eso, la ciudad vivió ayer un adelanto de todo lo que está por llegar. Era el domingo de traslados, el domingo de resaca de pregón y el de la victoria del Málaga CF, que también se notó en las múltiples camisetas blanquiazules que se vieron pasear. Precisamente, la noche anterior, el pregonero Félix Gutiérrez, había dicho desde las tablas del Teatro Cervantes que la fe había que vivirla y manifestarla y desde luego que el gentío que se dio cita ayer en el Centro Histórico o por cualquier barrio aledaño era buen ejemplo de eso. Acompañó el buen tiempo, durante horas veraniego, pero con la primavera por bandera. Ayer nadie miraba al cielo, ahora, hay que esperar a no tener que mirarlo tampoco en la próxima quincena.

Como siempre, abrió la intensa jornada procesionista la archicofradía de la Sangre que estuvo en la calle hasta las primeras horas de la tarde. El Cristo fue llevado a hombros y la Virgen de Consolación y Lágrimas lucía una saya blanca con un manto malva bordado. Como exorno floral llevaba varias piñas con flores en tonos rosas y morados. Uno de los momentos más aclamados fue el encierro, donde las imágenes se mecieron al compás de La Malagueña del maestro Lecuona.

Esta misma pieza sonó tras el Señor de los Gitanos y María de la O en una atestada calle Frailes. Pero en cualquier punto de su recorrido, desde la parroquia de los Mártires hasta su casa hermandad, filas de personas se agolpaban en las aceras para verlos pasar. Tras ellos iba la banda de cornetas de la Estrella, con su nuevos uniformes, que interpretó también marchas como Bendición o Madre.

La archicofradía el Huerto puso el contrapunto al bullicio del día, no porque no llevara público sino porque su recogimiento y exquisitez a la hora de trasladar a sus imágenes hacen que se cree una atmósfera distinta. Jesús Orando en el Huerto y la Virgen de la Concepción fueron acompañados por las capillas musicales de la Expiración y la de la Virgen de la Caridad respectivamente. El Señor lucía una túnica burdeos que dejaba ver sus pies y la dolorosa una saya rosa con un manto de negro de vistas con estrellas. El recién estrenado horario de verano hacía que el sol incidiera en las imágenes resaltando la belleza de ambas.

La calle San Agustín vivía su segundo traslado en 48 horas. El viernes por la noche salía del templo del mismo nombre Estudiantes y ayer le tocaba el turno a Pollinica, que como es habitual, reclamó a muchos espectadores. El novedoso arreglo del Señor no dejó indiferente a nadie. Para esta ocasión quisieron simular un talit hebreo, atuendo en forma de chal utilizado en los servicios religiosos judíos, pero el tocado simulaba más al de una dolorosa, sobre todo visto desde un perspectiva trasera. Tras las andas iba la banda de cornetas de la Victoria haciendo gala de un repertorio de corte clásico con piezas como Un cielo para mi virgen o Cristo del Amor.

El Molinillo siempre es fiel a su Piedad y ayer lo volvió a demostrar. Las andas volvieron a recorrer su barrio haciendo su tradicional estación ante las Mercederias. Un poco más arriba, Capuchinos se rendía a Jesús del Prendimiento y a la Virgen del Gran Perdón que cumplieron con su visita al centro asistencial del Sagrado Corazón. Estuvieron acompañados por la banda de música del Rincón de la Victoria. La noche la cerró la cofradía de Nueva Esperanza trasladó a sus titulares desde la iglesia de Santa Ana y San Joaquín hasta su casa hermandad.

Hubo también traslados claustrales como fueron el del Cristo de la Agonía, de la cofradía de Las Penas, y el de los titulares de la Esperanza. También fue la ocasión de ver a El Chiquito despojado de sus vestiduras en el besapié que se celebró en la parroquia del Carmen.

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