Málaga

Un sereno de metal para la vivienda turística

  • Instalan en las calles cajas en las que se guardan las llaves de pisos para que las recojan directamente los turistas

Un turista se va con la maleta tras dejar la llave en estas cajas en la pared Un turista se va con la maleta tras dejar la llave en estas cajas en la pared

Un turista se va con la maleta tras dejar la llave en estas cajas en la pared / Javier Albiñana (Málaga)

El fenómeno de las viviendas turísticas en el centro de Málaga está provocando que se vean imágenes curiosas y que haya nuevos modelos de negocio. Se han popularizado, por ejemplo, las empresas de taquillas para que los turistas dejen sus maletas para no tener que ir cargando con ellas mientras esperan para ir al aeropuerto o la estación de tren. Ahora también se ven cajas en las que se guardan las llaves, una especie de recepcionista o de sereno metálico que permite a los propietarios de las viviendas no tener que estar siempre pendientes de la llegada o salida de los clientes, sobre todo cuando ésta se produce de madrugada.

Al principio, los propietarios hacían de anfitriones, recibían a los turistas y les daban la llave con una gran sonrisa. Pero cuando se tiene un grado de ocupación alto es más cansado. Para evitarlo, siempre están el ingenio y la tecnología.

La empresa Discovering Málaga, ubicada junto a la calle San Juan y especializada en la atención al turista con consignas o excursiones, presta este servicio. Elena y Teresa, dos de sus empleadas, explican que son tres cajas metálicas atornilladas a la pared. Dentro de cada caja está la llave de una vivienda turística. El cliente, cuando hace la reserva, recibe un código de seguridad, llega a la caja, pone ese código numérico –con un sistema similar al de una maleta– y se abre la compuerta. “Cuando se va a dejar la llave hay que poner un código nuevo para el nuevo cliente”, expresan.

El sistema es, lógicamente, más frío porque se pierde el contacto humano, pero nadie puede negar que es cómodo ya que estas pequeñas cajas están ubicadas cerca de las viviendas turísticas. El cliente no se tiene que preocupar por buscar a una persona y el propietario se despreocupa pagando cinco euros por servicio o 25 euros al mes como tarifa plana.

Una turista teclea el código en la máquina Una turista teclea el código en la máquina

Una turista teclea el código en la máquina

Otro sistema que se emplea de forma más o menos habitual es enganchar una caja a una reja de la puerta de la comunidad de vecinos o a una tubería, que también precisa un código para su apertura. En este caso se necesita el permiso de la comunidad de vecinos y no siempre se alcanza, pues hay urbanizaciones en las que hay un claro enfrentamiento entre los vecinos residentes y los propietarios de viviendas de alquiler turístico. De hecho, se han encontrado enganches rotos en los portales. También hay propietarios que ponen estas cajas directamente en la puerta de su casa, aunque tiene un coste mayor.

La política del yo me lo guiso y yo me lo como se impone cada vez en el turismo, sobre todo en un segmento como el de las viviendas que no tienen una plantilla como tal sino que solo precisan un servicio de limpieza y alguien que dé la llave y cobre si no se ha hecho previamente por la plataforma.

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