Málaga

Un verano con mucho ruido

  • Los socialistas acusan al PP de utilizar la austeridad solo como "una cortina de humo" para "eliminar de un plumazo" algunas subvenciones y gastos en políticas sociales y para introducir medidas dirigidas al copago de determinados servicios esenciales

DESDE que el pasado viernes el presidente Rodríguez Zapatero decidió desvelar que el 20-N se celebraran las elecciones generales la posibilidad de disfrutar de unos días de verano con los políticos en stand by se esfumó como por ensalmo, ya que desde los cuarteles generales se tocó a rebato para ordenar a todos los efectivos que se pusieran a hacer el ruido que caracteriza a los procesos electorales. Si el PP malagueño anunciaba el pasado día 22 la constitución de su comité electoral y proclamaba que tenía su maquinaria a punto, este pasado viernes se reunían con sigilo, por primera vez, los 27 integrantes designados para redactar la ponencia base de la conferencia provincial que celebrará el PSOE de Málaga en octubre para finalizar el proceso de reflexión iniciado tras la debacle de mayo y hacer efectiva la que se puede considerar la refundación del socialismo malagueño. En este encuentro los ponentes recibieron los cerca de 30 documentos aportados por agrupaciones locales y militantes a título individual, así como un balance de la gestión, tanto de Griñán como de Zapatero, elaborado por la ejecutiva de cara a preparar un primer borrador de la que será la ponencia marco, que tendrá que estar listo para el 22 de agosto, fecha fijada para la próxima reunión. En cuanto al trabajo que desarrollarán los componentes de la llamada comisión de estrategia electoral aún no existe un calendario cerrado.

Al tiempo, la dirección del PSOE sigue empeñada en su intento de desenmascarar los objetivos reales de la pretendida austeridad que pregonan desde el Partido Popular. Ayer, el portavoz del PSOE en la Diputación, Francisco Conejo, denunciaba la estrategia del PP en el organismo provincial que, a su juicio, ha causado "alarma e inquietud" entre trabajadores, asociaciones y colectivos y proveedores, al tiempo que aseguraba que el plan de austeridad anunciado hace pocos días por los populares es "la plasmación de la agenda oculta" que tienen para esta administración. Según Conejo, el PP ha utilizado la austeridad sólo como "una cortina de humo" para "eliminar de un plumazo" algunas subvenciones y gastos en políticas sociales y para introducir medidas dirigidas al copago en determinados servicios esenciales, como la sanidad.

Pero fue el diputado provincial socialista, José Luis Ruiz Espejo el que puso la guinda a las denuncias socialistas cuando reveló que tres de los cargos de confianza designados por el nuevo equipo del PP cobran más que el presidente de esta entidad, Elías Bendodo, y dos más que el jefe del Ejecutivo andaluz, José Antonio Griñán. En concreto, Ruiz Espejo se refería a los directores generales de Recursos Humanos y Servicios Generales, Antonio Peñalver, cuyo sueldo es de 94.380 euros brutos anuales; de Cultura, Salomón Castiel, con 90.000 euros, y de Economía y Hacienda, Manuel Esteban, con 76.000 euros. A esta lista añadió los nombres del director técnico del Gabinete de Presidencia, Israel Repiso; el gerente de la Sociedad de Planificación y Desarrollo (Sopde), Ángel Castilla, y el director general de Deportes, Antonio Jesús López, que perciben una retribución superior a los 61.103 euros, que es la cantidad que cobran los vicepresidentes de la Diputación. Unos emolumentos que según el diputado socialista están contra la doctrina salarial impartida por Javier Arenas para los cargos públicos y que además incumplen las recomendaciones marcadas por la Federación Española de Municipios y Provincias. Además, Ruiz puso de manifiesto las contradicciones del portavoz popular, Francisco Salado, cuando aseguró que el PP no colocaría a "políticos perdedores o en paro en cargos de confianza", facilitando un largo listado de políticos recolocados.

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