Málaga C.F.

Añorando galones

  • Faltan referentes en un vestuario conformista y que confunde la desidia con tranquilidad y paz.

  • La salida el pasado verano del núcleo duro de veteranos dejó huérfano al conjunto blanquiazul.

Diego Rolan y Borja Bastón, en el entrenamiento de ayer. Diego Rolan y Borja Bastón, en el entrenamiento de ayer.

Diego Rolan y Borja Bastón, en el entrenamiento de ayer. / javier albiñana

A veces, cuando los generales no saben qué hacer, cuando la tropa no está con los sentidos metidos en la batalla, cuando la guerra parece perdida, emergen los líderes en la sombra. En el fútbol se les llama capitanes. Y no, no es una cuestión de portar brazaletes. Es algo que trasciende a presidentes y entrenadores, es algo tan antiguo como el fútbol, son códigos que manejan los que han mamado vestuarios. Y el Málaga está huérfano de galones. En las crisis y en la anarquía, faltan futbolistas capaces de poner orden donde ni siquiera llegan los técnicos. Hombres capaces de inyectar tensión a los que se hayan torcido por el camino o los que no sean capaces de encontrar la vía adecuada.

Muchos, activando un año antes predicciones apocalípticas, ante el adiós de profesionales como Weligton, Duda y Camacho, vaticinaban un curso complicado a la hora de manejar el vestuario. Para colmo, también terminaron saliendo otros veteranos como Charles y Kameni. Hasta el propio Martín Demichelis, un ilustre que llegó en el mercado invernal para dar sus últimas tardes de fútbol, lucía ese halo.

La descapitalización de capitanes es tan importante en todo lo que está sucediendo en el Málaga como la descapitalización deportiva. Lo admiten futbolistas del primer equipo y otros profesionales que conviven en ese día a día.

"Entiendo que en esta situación se digan muchas cosas. Y hay muchas cosas que se dicen y no son verdad. No ha habido un sólo jugador, por lo menos que yo lo haya escuchado, que haya dicho que a ver si pasan estos meses y se acaba esto. Ninguno. Y pongo las manos en el fuego por todos mis compañeros", aseguró Roberto ayer ante los medios para añadir: "No me extrañaría que se diga dentro de una semana que hemos discutido entre los compañeros o que alguien haya tenido un enfrentamiento con el entrenador. Hay un compromiso del 100% por nuestra parte. Otra cosa es de lo que seamos capaces de conseguir. Eso está por ver. Nadie va a tirar la toalla. Me considero un jugador con algo de peso en el vestuario y no voy a permitir que esas cosas ocurran".

Pero ocurrir, ocurren cosas. Ha habido problemas de disciplina en el vestuario. Algunos casos, graves. Otros futbolistas no están cumpliendo con unos mínimos de decencia profesional y hay una muestra absoluta de indolencia en otros jugadores de la plantilla. En algún caso concreto, hasta se han ignorado peticiones del técnico. Tampoco se respira tensión, en eso no se equivoca Roberto. Y eso no es algo positivo. Un equipo como el Málaga, que se juega la vida, tiene que ir a cuchillo (como se dice coloquialmente) en cada sesión, en cada partido. Hay situaciones en las que no hace falta entrenador, sino capitanes.

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