Gustavo ezequiel blanco leschuk. futbolista del málaga cf.

"En Argentina voy con mi padre y él es más conocido que yo"

  • El delantero atiende a 'Málaga Hoy' para contarnos qué hay detrás del máximo goleador del equipo en este inicio liguero

  • El argentino repasa su carrera, la misma que le ha permitido hacer una nueva parada en Málaga

"En Argentina voy con mi padre y él es más conocido que yo" "En Argentina voy con mi padre y él es más conocido que yo"

"En Argentina voy con mi padre y él es más conocido que yo" / fotos: javier albiñana

Gustavo Ezequiel Blanco Leschuk (Mendoza, Argentina, 5/11/1991) dice en el campo todo lo que no cuenta fuera de él. El Tiburón es un chico introvertido que se emociona cuando recuerda a su familia, que trata de no sobresalir una vez que se descalza las botas. Tentado por la selección de Ucrania, trotamundos del fútbol, llega a definirse como buscavidas. Aventuras en Rusia, Marruecos, Suecia y Ucrania sostienen la afirmación. La profesión le viene de sangre, con un padre (Marcelino) del que posiblemente heredó el olfato. Lo pone en práctica en Málaga, donde está viviendo experiencias novedosas para él.

-Debe ser un buen hijo, el nombre futbolístico que reza en su camiseta lo demuestra…

¿Que si firmo hacer el gol del ascenso? No, yo no firmo nada, pero que lo voy a hacer también lo digo

-Sí, bueno, eso es verdad. Qué le voy a decir...

-¿Qué valores le inculcaron sus padres?

-Los mejores. Lo que quiere un padre para su hijo. Soy una persona afortunada que tiene a unos padres que están juntos y se quieren. Es algo especial para mí. En mi infancia me decían que la escuela era lo primero. A mí no me gustaba mucho estudiar. ¿Qué querían ellos para mí? Que eligiera yo.

-Marcelino Blanco, su padre, es una leyenda para algunos.

-Sí, en la provincia de Mendoza es una leyenda. Lo conocen todos en la calle.

-¿Y qué pensaba cuando era pequeño e iba paseando con él de la mano y veía que le paraban?

-Hasta hoy en día le pasa eso. En las canchas de fútbol, en la calle, le paran, le piden fotos... Todavía sigue siendo más conocido que yo.

-¿Y su padre qué le dice?: "Eh, yo era mejor que tú".

-Bueno, la gente decía y dice que él era mejor que yo.

-¿Le dio tiempo a verle jugar siendo consciente de lo que veía?

-Sí le vi, pero era muy chico y no lo recuerdo.

-¿Y su hermano Iván? ¡Jugó en el Verín!

-Ya no juega más. Era defensa y estuvo jugando hasta los 23 años. El año pasado dejó el fútbol por las lesiones que tuvo. Era bueno. Sí, jugó en el Verín. Mi agente, que también era el suyo, lo llevó a Galicia.

-Rusia, Suecia, Marruecos, Ucrania, España… Desde luego no podrán acusarle de no buscarse la vida.

-Eso es lo principal que tengo. Me considero un buscavidas.

-¿Se arrepiente de alguna de estas aventuras?

-No, porque son todas experiencias nuevas. Me tocó una vida así y no me arrepiento.

-¿Cuál fue la más extraña?

-En Argentina vivía una vida normal, era lo que conocía. Pero luego vas a Rusia y siempre hay algo extraño. Vas a Marruecos y también encuentras algo. Y así. Fue un choque cultural grande.

-¿Se trajo algún idioma?

-Algo entiendo de ruso, pero poco. Estuve dos años y medio allí. Estuve también en Ucrania, donde se hablan los dos idiomas. Una parte habla en ucraniano y otra en ruso.

-Dijo usted recientemente que Ucrania le ofrece jugar con la selección, ¿cómo va el asunto?

-No me ofrecieron directamente jugar, me tantearon. Puede ser una posibilidad, hay rumores. Pero no vinieron a decirme: "Eh, vas a jugar". ¿Cómo lo veo? Cuando llegue, me lo pensaré. Todavía no. Los papeles están en trámite, pero no sé cómo van.

-A ver si se van a acelerar las gestiones y deja a Muñiz sin Munir, N'Diaye y usted. ¡Le da algo!

-[Risas] No, no pasa nada, hay buenos delanteros en el equipo. Por eso no hay problema.

-¿Qué es lo mejor de cada uno de ellos?

-Son diferentes. Cada uno tiene lo suyo y eso nos hace a todos un buen equipo.

-Se lleva bien con Munir, ¿no?

-Es con quien mejor me llevo. También tengo a mi lado a Juanpi. -¿Qué es lo que más le entretiene? Hobby, aficiones…

-Me gusta dormir, jugar a la Play, hablar mucho con mi familia... Al FIFA no le doy mucho, me gustan los de armas. Me gusta la música argentina. Allí por donde vayas hay música.

-¿Cambiaría algo de su vida?

-Cambiaría muchas cosas. Es una pregunta difícil [Se toma su tiempo y se emociona ligeramente]. Cuando era chico, en mi casa no había mucho, pasamos hambre. Yo le decía a mi madre: "Quiero esto, quiero lo otro" y ella me tenía que decir que no se podía. Lo pasamos mal. A pesar de que mi padre se dedicaba al fútbol, no había mucha plata.

-¿Se ha sacado esa espina?

-Sí, ahora soy yo el que le da caprichos a mis padres y eso me llena de orgullo. Tengo una familia que me apoya y eso es lo mejor que te puede pasar en la vida.

-Pasemos a algo más banal. ¿Qué hay mejor que marcar un gol?

-Es una alegría diferente. En mis prioridades está primero mi familia. Luego, un gol, el fútbol...

-Pues esto segundo le sale muy bien...

-[Risas] A veces pasa, a veces toca, a veces llega también.

-El viernes ante el Albacete estalló de júbilo, fue una locura. Llevaba mucho tiempo sin vivirse algo así.

-Ese día fue impresionante, ¿verdad? Estaba en la cancha y sentía algo fuerte en la oreja, gritaban, gritaban, gritaban... Fue emocionante.

-¿Vivió alguna vez algo semejante?

-¡No! -Cada vez que habla suele hacer mención a lo colectivo y quitarse importancia. Eso no es muy de nueve...

-Otros nueves no son así pero yo sí. No todos somos iguales.

-¿Pero es consciente de su relevancia dentro del juego del Málaga?

-Sí, pero no soy muy de mostrar las cosas hacia fuera, me las guardo para mí.

-Lo dijo Muñiz, no son sólo los goles, es todo lo que le da al equipo.

-Si lo dijo él, son palabras mayores [Risas]. Es importante para mí que él diga esas cosas. Nuestra relación es buena. También con el segundo, preparador físico... -¿Alguna vez tuvo un técnico tan exigente?

-Sí, Alfaro, en Argentina. Era muy Muñiz en algunas cosas. Había que defender, marcar... Muy parecidos. ¿Defender? Yo lo llevo bien, mientras lo pueda hacer, mientras las piernas respondan, lo haré.

-De su juego y de sus características, ¿qué es innato y qué ha ido incorporando?

-Lo natural que tengo es la habilidad con los pies. Le pego con la zurda igual que con la derecha. ¡Desde chico! Con el tiempo he ido mejorando el salto, el timing, el cabezazo, el tacto, el choque...

-¿Y la inteligencia, eso de bajar el balón y saber siempre lo que hacer?

-Un técnico me dijo que en los balones largos buscara el espacio. Otro que fuera a por ella y la bajara y le diera de frente. Cada uno es diferente.

-¿Qué cualidad le gustaría tener que no tenga ahora mismo?

-Velocidad no tengo. Explosividad. Pero soy un jugador alto y me parece que eso va a ser difícil de conseguir.

-Habló en su presentación de Santa Cruz y Saviola. La comparación con Roque es evidente. ¿Qué copió de él?

-Cogí cosas de él, también de otros que me gustan. Benzema, Ruud Van Nistelrooy...

-Otro que jugó en el Málaga...

-Sí. También me gusta Hernán Barcos, alto, flaco... Un montón hay. Crespo, Batistuta...

-Ahora no aparecen muchos delanteros como esos.

-Lo que yo veo es que el fútbol ha cambiado mucho.

-¿Llegó a conocer a alguno de sus ídolos?

-No, a ellos no, pero sí a Riquelme. Me enfrenté a él cuando estaba en Boca. También jugué contra Deco cuando estaba en el Fluminense.

-Como argentino que es, mójese, ¿Maradona o Messi?

-No sé qué decir. Son diferentes épocas, diferentes jugadores, creo que no se les puede comparar. -En su presentación dijo que seguía al Málaga, ¿recuerda el primer partido que vio?

-No, a ver, es que son ligas como si fueran de allí. En Argentina pones el televisor y siempre hay algún partido de Italia o España.

-¿Tiene algún ídolo o referente que no sea familiar o esté relacionado con el fútbol?

-Ídolo en especial no tengo ninguno. Siento admiración por mucha gente, pero no ídolos. Yo no soy de otros deportes tampoco, sólo futbolero. Otros compañeros son muy de NBA.

-¿Siempre es poco hablador?

-Sí, bueno, no. Con algunas personas. Con mi familia hablo bien, normal. Con extraños no me gusta hablar mucho.

-¡Se está cargando un topicazo acerca de los argentinos!

-Sí, es verdad [Risas].

-Está claro que es más de hablar en el campo…

-Sí, claro, y sigo. Esperemos que siga la racha.

-¿Esperaba que le fuera tan bien en este comienzo?

-Sí, lo esperaba.

-Nueve jornadas, cuatro goles. ¿Firma seguir esta media?

-No, yo no firmo nada. Poco a poco. Mañana partido y a ver qué pasa.

-¿Sus primeros sueños de fútbol a dónde le llevaban?

-Soy hincha desde chico de Boca Juniors, soy bostero. Algún día espero jugar allí. Sería un sueño.

-¿Entonces cuando conoció a Riquelme le pidió la camiseta?

-No, porque ese partido lo perdimos y me enojé. No estaba para pedir camisetas.

-¿Y qué quiere que no le quede pendiente en la vida?

-Hay muchas cosas. Por ejemplo, estudiar algo. Me gustaría ser arquitecto. Es complicado. Me fijo en los edificios. Es algo impresionante para mí.

-Bueno, que no le quede pendiente ascender con el Málaga a Primera sería un buen comienzo…

-No, no, esperemos que eso no quede pendiente.

-¿Se da cuenta de que cuando usted marca el Málaga gana?

-Sí, es verdad y esperemos que continúe esa racha.

-El último lo celebró con muchísima rabia.

-Sí, y llegaron los compañeros, estaban todos locos. Cuando se remonta un partido las sensaciones son inmejorables. Entrenas muy duro durante la semana, pero como delantero quieres marcar. Es algo emocionante.

-Volviendo al tema de firmar, ¿firma aquí marcar el gol que dé el ascenso al Málaga?

-No [Risas].

-¿No?

-No, no, yo no firmo nada, pero que lo voy a hacer también se lo digo.

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