Málaga C.F.

Desestructurados

  • Casi un año más tarde, el Málaga sigue necesitando una columna vertebral de categoría

  • Al margen de lo deportivo, también se echa en falta una organización interna resolutiva

Joaquín Jofre y Mari Husillos, conversando en un entrenamiento del Málaga. Joaquín Jofre y Mari Husillos, conversando en un entrenamiento del Málaga.

Joaquín Jofre y Mari Husillos, conversando en un entrenamiento del Málaga. / marilú báez

Casi un año más tarde, el Málaga sigue teniendo los mismos problemas estructurales. Tanto en lo deportivo como en lo institucional. Ni hay columna vertebral de garantías sobre el verde ni hay un dibujo de club con roles marcados y cabezas visibles capaces de imponer un criterio o un orden, ya sea en ausencia o en presencia de los Al Thani. El Málaga suele ser un club dado a la improvisación en los últimos tiempos. Es cierto que la manera de proceder del presidente dificulta cualquier proceso y es el primer precursor de algunas de sus derivas. No hay una hoja de ruta fija y, cuando la hay, puede variar en cualquier momento. Tarde o temprano, eso acaba repercutiendo en el equipo, por otro lado, hecho de retales, muchos pagados a precio de oro. Pero desde la punta de la pirámide hasta la base, hay muchos metros.

El mejor ejemplo de cómo funcionan las cosas ahora mismo en la entidad es que por un lado están los Al Thani, que no quieren escuchar hablar de la palabra descenso y que siguen manteniendo la confianza en que es posible que el Málaga haga en las diez jornadas que quedan lo que no ha hecho en las 28 anteriores. Y mientras la propiedad se sostiene en una realidad paralela, las pocas figuras con cierto peso del club (Joaquín Jofre y Mario Husillos) comienzan a dar por enterrado el ciclo en Primera y a pensar en resolver lo que se les viene encima, pero son incapaces de hacer alguna declaración pública al respecto o de asumir algún tipo de responsabilidad.

Tanto futbolistas como trabajadores del club y otras figuras externas pero con cierta ligazón al fútbol, se sienten huérfanos en ausencia de referentes e interlocutores a los que acudir cuando es necesario. El Málaga, mientras esto sucede, no tiene director general con mando en plaza que pueda abarcar la multitud de frentes abiertos del día a día. La figura que más se acerca a tal posición es la de Jofre, casi siempre en segundo plano y bajo cuya tutela se están viviendo algunos de los peores capítulos que se recuerdan en Martiricos, incluyendo esta sonrojante temporada.

Husillos, por su lado, lleva tiempo sin querer hacer declaraciones, con lo que es complicado saber con exactitud hacia dónde se está dirigiendo el club más allá de lo evidente (Segunda División). La prueba más gráfica es que el pasado sábado ante el Barcelona fue el consejero consultivo Antonio Benítez quien tuvo que atender a Movistar en el antepalco. Con mucha dignidad, cabe recordar.

El director deportivo tiene en marcha la maquinaria para planificar el curso que viene en Segunda. Y hay tarea por delante. El verano pasado se construyó una plantilla deficiente (ahí están los resultados) entre Arnau, Míchel y su entorno y el propio Al Thani (más por ralentizar algunas operaciones que por el caso de Rolón, que también es de gravedad). Fueron incapaces de dotar de columna vertebral a una plantilla excesiva en número de componentes y salarios. Sin jefe en la defensa, sin centrocampista de referencia y sin goleador. La única pieza que sustituyeron fue la del portero y les costó tener que pagar a Kameni, pagar al Espanyol por Roberto y tener que traer a Andrés Prieto y Cenk Gönen. El capricho de Míchel salió bastante caro.

Pero las carencias deportivas, después de varios meses y un mecado con Husillos, siguen siendo las mismas. Ahora mismo el Málaga sabe que el año que viene no tiene columna. Roberto no va a seguir, por lo que falta un portero de garantías. El centro de la defensa y del campo siguen adoleciendo de liderazgo y poso. Arriba el único delantero con contrato es En-Nesyri, que lleva dos goles. También está Santos, con quien se cuenta pero cuya situación habrá que resolver en verano. Si el Málaga no hace los deberes y se rearma en lo deportivo, tendrá problemas serios, ya no para subir a Primera, sino para no pasar apuros en Segunda. Sólo hay que tirar de historia y ver lo que sucedió en las temporadas 05/06 y 06/07. Y dotar al equipo de herramientas suele ser más fácil cuando hay un organigrama serio y roles definidos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios