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Paolo Rossi y la leyenda que le acercaba al CD Málaga

  • Llegó a sonar después del Mundial de España del 82, del que fue la máxima figura

Paolo Rossi marca el 1-0 en la final del Mundial de España 82 entre Italia y Alemania

Paolo Rossi marca el 1-0 en la final del Mundial de España 82 entre Italia y Alemania / Efe

Al Málaga, bajo cualquier denominación, siempre se le han negado las grandes mieles del fútbol salvo contados pellizquitos a los libros de historia. Pero por los rincones de La Rosaleda, aunque hayan cambiado los ladrillos, sigue corriendo leyendas urbanas. Algunas reales y constatadas. Otras, de las que mejor no seguir rascando, sólo seguir trasladándolas de generación en generación. Como la que pervive sobre el intento de fichaje de Paolo Rossi, recientemente fallecido a los 64 años de edad.

Corrían los primeros compases de los años 80, Málaga se preparaba para ser sede del Mundial de España, el del Naranjito. La Rosaleda era un estadio con una más que aceptable capacidad y estaba guapeado para la ocasión. Acogió tres partidos de Grupo F, en el que compitieron las selecciones de la Unión Soviética, Escocia y Nueva Zelanda, encuadradas todas con Brasil. Menos la carioca de los Sócrates, Zico, Falcao y compañía, todos se enfrentaron entre sí.

Aquel Mundial, al margen del toque localista, encumbró a los altares a Paolo Rossi. Fue el héroe de aquella Italia que se alzó con el título después de décadas de espera. Fue el autor del tanto del triunfo en la final contra la Alemania del mítico Rumennnigge. Había llegado tras haber estado sancionado durante dos años acusado de intervenir en apuestas.

Se cuenta que el también recientemente fallecido Antonio Torres Robles, un ex jugador del Club Deportivo Málaga que cambió el verde césped por los despachos (y suegro del mítico Fernando Rodríguez). La leyenda dice que tras el Mundial del 82 viajó para convencer a Paolo Rossi de que firmase con el club blanquiazul. Verdaderamente no se llegó nunca a confirmar si se vieron personalmente y si se habló de este loco fichaje.

Sin embargo, la bomba ya estaba en la calle. Eran otros tiempos, otra manera de comunicarse, otro todo. Y los ecos de aquello aún resuenan aunque con menos brío, lógicamente, porque el tiempo no perdona. Tampoco a los mitos, como Rossi o el mismo Diego Armando Maradona. "Lo único que sé de Málaga es que es un buen sitio de vacaciones", explicaba el italiano, al que la noticia le terminó llegando, entonces. En eso no se equivocaba en absoluto.

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