Málaga C.F.

La ilusión es Muñiz

  • El gijonés llega a Málaga para insuflar el ánimo perdido tras el pasado curso

  • Aterriza con las ideas muy claras y pide unión: "Tenemos que ir todos de la mano"

Juan Ramón López Muñiz escucha con atención a un periodista que le formula una de las preguntas que respondió en su presentación ayer. Juan Ramón López Muñiz escucha con atención a un periodista que le formula una de las preguntas que respondió en su presentación ayer.

Juan Ramón López Muñiz escucha con atención a un periodista que le formula una de las preguntas que respondió en su presentación ayer. / fotos: javier albiñana

Juan Ramón López Muñiz ya ha aterrizado en Málaga. Lo hizo en la noche del lunes pero no fue hasta el mediodía de ayer cuando se mostró al malaguismo. Lo hace con una mochila repleta de mensajes esclarecedores, pero sobre todo ilusionantes. En poco más de 25 minutos de comparecencia se sacó del bolsillo un dircurso claro y directo hacia la afición, despejando dudas sobre su patrón en su tercera etapa en La Rosaleda: trabajo. Esa es su carta de presentación, y para qué más.

"Es bueno llegar a un sitio nuevo y conocer a todo el mundo. Es la primera vez que me ocurre. Para mí no es un club nuevo, ya que conozco al 80% de los trabajadores", decía Muñiz en una de sus primeras frases en la Sala de Prensa Juan Cortés. Se le notaba contento e ilusionado, algo que se encargó de transmitir a los presentes. Venía de saludar, tal y como se encargó de explicar el jefe de prensa del club, Paco Ceballos, a muchas caras conocidas en su vuelta a La Rosaleda. El club se ha carecterizado en la última década por la confianza en sus trabajadores, sobre todo en la parte más interna de su organigrama. Eso le hizo recordar al nuevo técnico del Málaga: "Se supo salir de situaciones malas a base de trabajo y humildad. Es un placer para mí estar aquí. Vamos a pasar momentos buenos, malos y regulares, y todos unidos los debemos superar. Para mí y para mi familia estar aquí es un placer".

El nuevo técnico dejó clara la dureza de la Segunda y apuesta por la ley de la humildad

Fue el propio gijonés el que se encargó de contar su relación con el club en los últimos meses, donde las tentativas de la entidad con él fueron varias y diversas: "La primera vez que contactamos fue hace muchos meses. Quedaba mucho por delante. Quedaba un cuarto de liga, 10 o 12 partidos de Primera. No era el momento para hablar las cosas, era solo una toma de contacto". Pero la llegada de Caminero, con el que reconoció una gran comunicación, terminó de decantar la balanza: "Ahora hay un nuevo director deportivo, una nueva situación. Está el proyecto muy decidido, el futuro mucho más esclarecido. En todos los casos doy las gracias a todos lo que se pusieron en contacto conmigo para forma parte de este proyecto".

Sobre el madrileño, director deportivo del Málaga desde el pasado viernes ocho, Muñiz reconoció que "la sintonía es total, nos entendemos perfectamente, hablamos el mismo idioma", y al que agradece "la ilusión que me transmitió, que todo puede salir bien". Y es que cabe destacar que hubo tres intentonas erráticas. Una primera con Mario Husillos que no fructificó; una segunda con los consejeros consultivos a la cabeza; y una última con Joaquín Jofre como interlocutor.

Muñiz no estuvo esquivo con ninguna pregunta pero tenía claro qué mensajes quería lanzar al respetable. "Vamos a necesitar de todos para superar los objetivos", afirmaba, metiendo en el mismo saco a club, afición y medios de comunicación, y proseguía: "Lo primero es trabajo -como concepto- y empezar a funcionar. Nuestro objetivo es llegar preparados al primer partido, preparados para competir".

Esa idea la quiso desarrollar con mayor énfasis, otorgando a cada uno su cuota de importancia para que alcanzar el éxito: "Todos tenemos una responsabilidad en el trabajo. Tenemos que cumplir esas expectativas. A esto se responde con ilusión, con ganas de mejorar y progresar". "Nosotros somos la cabeza visible de un club, pero hay mucha gente trabajando detrás de nosotros", añadía el asturiano, involucrando desde el primer día a cada trabajador del club y haciéndole partícipe del proyecto: "Tenemos que conseguir que ese bloque funcione sin ninguna distracción. Al principio de todo no es una persona la que consigue un objetivo, es un conjunto de personas. Desde el propietario al aficionado. Si alguna parte falla, el proyecto tiene problemas. Tenemos que ir de la mano. Tenéis que transmitir al aficionado que el más importante es él. Tenemos que responder a esas expectativas y responder bien. Tenemos que conseguirlo a base de no escatimar esfuerzos y no mirar el reloj".

Sobre "no escatimar esfuerzos y no mirar el reloj", Muñiz quiso lanzar una curiosa anécdota. Afirmó que él nunca lleva reloj, que lo importante es el trabajo a realizar durante toda la jornada sin importar el tiempo dedicado, dejando a las claros su metodología: trabajo, trabajo y trabajo.

También entró en profundidad en la nueva realidad del Málaga, la Segunda División. Una categoría que conoce bien tras sus experiencias con el Málaga, al que ascendió hace ya 10 años tras temporada y media en el club. Y las más recientes con el Alcorcón y el Levante, al que subió hace dos cursos y del que se desvinculó el pasado marzo.

"Cada vez la Segunda División es mejor categoría. Cada vez hay mejores jugadores, capitales de provincia…", avisaba el gijonés, que tendrá en frente a equipos como Deportivo de la Coruña o Las Palmas, recién descendidos junto al Málaga, y a otros como Zaragoza, Sporting de Gijón, Osasuna, Oviedo, Mallorca, Cádiz, Almería, Córdoba, Granada, Lugo... una amalgama de conjunto que aseguran una alta exigencia en la categoría de la que Muñiz aseguró que "desde fuera es muy bonita, pero desde dentro sufres mucho, son todo sorpresas y no hay favoritos. Cuando ves los equipos, asusta. Hace unos años muchos eran de Primera, y algunos estaban en Europa".

El nuevo técnico blanquiazul también recordaba lo que fue la pasada temporada en la categoría de plata: "Este año fueron más emocionantes los últimos partidos de Segunda que de Primera". Asimismo, asumía y reconocía la posición privilegiada del Málaga y su entidad aunque advertía que con "el escudo no se gana, te ayuda a tener una masa social como es la del Málaga (más de 8.000 abonados tras una semana del arranque de la campaña de abonados) con el bagaje que tiene, pero a día de hoy no sirve de nada. Lo que vale es el 2018 y una competición que dura hasta junio de 2019. Tenemos que ser conscientes de donde vamos. Tenemos que saber el primer día donde estamos. Tenemos que saber donde vamos a vivir".

A Muñiz, que siempre se mostró a favor de la cantera, no se le escapó la importancia de La Academia: "Será fundamental. Tenemos que ver sus frutos, si no sube nadie es que no funciona algo". "Con Dely Valdés la relación es estupenda. Es una persona fiel, y lleva la misma línea de trabajo que intentamos poner desde el primer día. Él, si toma una decisión, siempre es mirando por el club. Aquí trabajamos para el Málaga, no para alguien individualmente", concluía Juan Ramón López Muñiz.

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