Málaga Costa

Denuncia que su hija con autismo se queda sin plaza en un colegio de Fuengirola

  • Educación alega a un cambio de domicilio la pérdida de la condición de la plaza en el centro

Alessandra no podrá estudiar el próximo curso con sus compañeros. La delegación territorial de Educación le ha retirado la plaza en el CEIP Valdelecrín de Fuengirola, donde el año pasado realizó el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil, al considerar que en su solicitud de escolarización del centro para el curso 2017/2018 se consignó un domicilio diferente al habitual y no en el que la familia residió durante el periodo lectivo. La madre de la pequeña de 4 años y diagnosticada con autismo denuncia que se trata de un error administrativo y considera "injusta" la expulsión de su hija del colegio. "En la resolución ni tan siquiera se me informa de que cabe recurso de reposición, que debe ser resuelto en un mes, y tan solo se me informa del recurso contencioso-administrativo, por completo inviable en estos casos, puesto que la duración del procedimiento no puede evitar el enorme daño que nos causa la resolución ", explica.

La afectada asegura que en la solicitud de escolarización se señalizó el domicilio en el que ambas aparecen empadronadas junto a sus otros dos hijos menores y que tiene en propiedad desde el 2005. Sin embargo, explica que tres meses más tarde arrendó su vivienda en propiedad y se trasladó en alquiler a otra vivienda situada a tan solo unos 200 metros del colegio y, por tanto, dentro del mismo área de influencia de escolarización. Además, en la diferente documentación aportada, alega que vivió en su primera residencia al menos hasta junio del año pasado. La administración educativa, en cambio, deduce que no residió allí durante el curso, retirándole la plaza en este centro, donde recibe además una atención personalizada, y asignándole una plaza en el CEIP Sohail, a 4,5 kilómetros de su actual vivienda. "El traslado de una niña de 4 años, con un autismo (38%), a un centro distanciado a 4,5 kilómetros de su domicilio supone un doble aislamiento: al propio del autismo se le añade que no encontrará a sus compañeros del colegio cuando salga de casa. Esto supondría un daño brutal para la niña", argumenta la madre en sus recursos. A esto se le añade la fobia de la pequeña a los coches. "La pérdida de escolaridad en el CEIP Valdelecrín es el fruto de una serie de errores en cadena y de suposiciones que han conducido a una fabulación que debe ser corregida de inmediato en interés de una menor con discapacidad", concluye.

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