Movilidad

Los burro taxis, de nuevo en el punto de mira

  • El Ayuntamiento modifica la ordenanza para garantizar el bienestar de los animales

  • Los animalistas vuelven a pedir la abolición del servicio

Una turista pasea en burro por la plaza Virgen de la Peña. Una turista pasea en burro por la plaza Virgen de la Peña.

Una turista pasea en burro por la plaza Virgen de la Peña. / E. M.

Salvador lleva toda la vida dedicado a sus burros. Ya desde pequeño era testigo de como su padre se encargaba del cuidado de estos animales y de los sacrificios que suponía esta profesión: la de los arrieros de los burro taxis, hoy convertidos en un símbolo turístico y de tradición de Mijas.

Hace unos 20 años que decidió tomar las riendas del negocio, nunca mejor dicho, y hoy es uno de los ocho propietarios que cuenta con hasta diez de estos animales bajo su cuidado.

Según los arrieros, en temporada baja los burros dan un único recorrido de 15 minutos

Entre turistas que no paran de tomar fotografías de los burros, niños que se suben a lomos de otros y curiosos que preguntan sobre las condiciones de los equinos, Salvador confiesa sentirse cansado de las críticas de los grupos de animalistas que no cesan en pedir la abolición de este servicio y defiende el cuidado que reciben a diario los animales. Es el único que se decide a hablar, el resto de arrieros se muestra reacio a hacer declaraciones a la prensa.

Cada día dedica alrededor de hora y media a la revisión de cada uno de sus burros, para comprobar que no tienen ninguna herida, cepillarlos, limpiarlos, darles de comer y ponerles el atalaje antes de llegar a la parada que se encuentra frente a la plaza Virgen de la Peña. Su jornada laboral empieza sobre las 10:00, pero nunca sabe cuando acaba, depende de la temporada y de los turistas que haya en el pueblo.

Cada animal pasa una media de entre siete y ocho horas entre la parada y el establo. Sin embargo, en temporada baja y según su propio relato, estos apenas suelen dar un único recorrido en todo el día, dos a lo sumo, de 15 minutos cada uno, puesto que en total son 59 los burro taxis con licencia y se van turnando entre ellos.

En temporada alta suelen ser entre tres y cuatro los recorridos que realizan a lo largo del día por el centro de Mijas Pueblo, un paseo que parte desde la avenida Virgen de la Peña, pasando por la avenida México hasta la avenida del Compás.

“Es todo llano, no suben cuestas como algunos dicen. Sobre el peso, estos animales pesan hasta 300 kilos y son capaces de soportar hasta un tercio de su peso. No discriminamos a nadie, aún así si viene alguien con mucho peso o lo llevamos en el carro o directamente le decimos que no puede subirse”, comenta.

El Ayuntamiento prepara nueva cartelería para advertir a los usuarios que no podrán utilizar el servicio si sobrepasan los 80 kilos

Al respecto, el Ayuntamiento de Mijas prepara ya nueva cartelería para advertir a los usuarios que no podrán utilizar este servicio si sobrepasan los 80 kilos de peso. Asimismo, sobre algunas imágenes que circulan en redes sociales de gente obesa subida en los burros asegura que no están hechas en Mijas Pueblo sino en Grecia.

“Otros critican que si no les damos de beber o que pasan muchas horas de pie. Si conocieran al animal sabrían que el burro pasa la mayor parte del tiempo de pie y no tumbado y que solo beben agua dos veces al día ya que acumulan hasta 20 litros cada vez”, indica.

Todas estas cuestiones relacionadas con el cuidado del animal, el peso que pueden soportar o las horas y condiciones de trabajo aparecerán a partir de ahora recogidas en una nueva ordenanza municipal con el objetivo de mejorar el bienestar de estos animales.

“A pesar de la imagen que quieren dar algunos en contra, son animales a los que se les tiene muy bien cuidados, pero sí es verdad que se han tenido que adaptar a los tiempos y por eso había que regularlo. La mayoría de las quejas que recibimos son de gente que no conoce el servicio, por lo que animo a todo el mundo a que se acerque y los conozca”, explica la concejala de Movilidad y Transporte, Nuria Rodríguez.

La ordenanza, que se espera que pueda llevarse a Pleno para su aprobación en el próximo mes de enero, está siendo redactada con la colaboración del Colegio de Abogados y El Refugio del Burrito, que ha aportado sus propias impresiones sobre el cuidado de los equipos que aparecerán recogidas en este documento.

Un burro taxi. Un burro taxi.

Un burro taxi. / E. M.

Sin embargo, la ordenanza parece que, de nuevo, no contenta a todas las partes y el grupo animalista Pacma ha vuelto a solicitar la abolición de este servicio y a denunciar la “explotación animal que sufren a diario los burritos”.

“Un animal rápidamente se detecta si está bien o no, hay diferentes inspecciones rotativas que se van haciendo de forma periódica. Y si en algún momento alguien detecta alguna anomalía o cree que algún animal está siendo maltratado que avise a la Policía, pero que por favor no se dejen llevar solo por lo que dicen un grupo de personas de forma radical”, comenta la edil, que señaló que en los últimos años se han llevado a cabo mejoras en los establos, realizado cursos y formado a agentes de la Policía Local para detectar posibles caso de maltrato animal.

“Constantemente estamos trabajando por el servicio y también por el bienestar animal”, afirma.

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